
El Colegio de Químicos de Costa Rica recuerda que la etiqueta de un producto químico no es un elemento comercial ni una formalidad del fabricante
Los productos químicos forman parte de la vida cotidiana. Los desinfectantes, pinturas, adhesivos y otros productos utilizados para el mantenimiento del hogar o lugares de trabajo están presentes en muchas actividades diarias. Sin embargo, antes de utilizarlos, mezclarlos o almacenarlos, existe una herramienta fundamental que muchas personas pasan por alto: la etiqueta.
El Colegio de Químicos de Costa Rica recuerda que la etiqueta de un producto químico no es un elemento comercial ni una formalidad del fabricante. Es una herramienta técnica de comunicación de peligros que permite al usuario conocer los riesgos asociados al producto, las medidas para utilizarlo correctamente y las acciones necesarias para reducir la posibilidad de accidentes.
Luis Ricardo Charpentier Soto, vocero del Colegio de Químicos de Costa Rica, explicó:
La etiqueta es la primera herramienta de seguridad que tiene el usuario antes de entrar en contacto con un producto químico. Cada pictograma, palabra de advertencia e indicación de peligro responde a una evaluación técnica que permite comunicar los riesgos y orientar sobre un uso seguro. Leerla toma pocos segundos, pero puede marcar una diferencia importante en la prevención de accidentes”.
Detrás de una etiqueta existe una evaluación científica
La información que aparece en una etiqueta no se define de manera arbitraria. Antes de que un producto químico llegue al mercado, debe pasar por un proceso técnico de clasificación que identifica sus posibles peligros en tres pilares: físicos, para la salud y para el ambiente.
A partir de esta evaluación se determinan los elementos que deben comunicarse al usuario, entre ellos los pictogramas, la palabra de advertencia, las indicaciones de peligro y los consejos de prudencia. Inicialmente, se desarrolla la Ficha de Datos de Seguridad (FDS), que contiene información técnica sobre las características del producto, su manipulación, almacenamiento y medidas de respuesta ante emergencias.
Este proceso se desarrolla bajo los criterios del Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos (SGA), incorporados a la normativa costarricense mediante los Reglamentos Técnicos RTCR 478:2015 y RTCR 481:2015.
La etiqueta final incorpora información obligatoria como el nombre comercial, ingredientes peligrosos, indicación de peligro y pictogramas del SGA, según corresponde, número de registro sanitario, fabricante e importador del producto, uso específico y recomendaciones para un manejo seguro.
Charpentier explicó:
Detrás de una etiqueta existe un proceso técnico de evaluación en el que el cada profesional responsable verifica que la información sobre peligros, manejo y prevención corresponda con las características del producto. La etiqueta permite que esa información llegue finalmente al usuario”.
La información que no debe ignorarse
Antes de utilizar un producto químico, revisar la etiqueta permite responder preguntas esenciales:
¿Qué producto estoy utilizando?
La etiqueta permite identificar el producto, su uso específico y la información necesaria para conocer sus características.
¿Qué riesgos presenta?
Los pictogramas y las indicaciones de peligro advierten si una sustancia puede ser inflamable, corrosiva, tóxica, irritante o representar riesgos para la salud o el ambiente.
¿Cómo debo utilizarlo?
Incluye recomendaciones de manipulación, almacenamiento y medidas preventivas que deben seguirse para reducir riesgos.
¿Qué debo hacer ante una emergencia?
Incluye indicaciones de seguridad para actuar ante situaciones como contacto accidental, ingestión o exposición.
El nombre comercial no sustituye la información química
Uno de los principales errores al interpretar un producto químico es asumir que su nombre comercial determina su nivel de seguridad.
Un producto puede tener una presentación atractiva o un nombre que transmita una percepción de menor riesgo, pero la etiqueta debe comunicar los peligros asociados a sus componentes y las condiciones correctas de manejo.
Charpentier señaló:
El nombre comercial de un producto no determina su nivel de seguridad. La información técnica de la etiqueta permite conocer los peligros asociados a sus componentes y tomar decisiones adecuadas antes de utilizarlo”.
Usar un producto químico para un fin diferente aumenta los riesgos
Otro aspecto fundamental es respetar el uso específico indicado en la etiqueta. Cada producto es evaluado bajo determinadas condiciones de aplicación y seguridad.
Utilizar un producto químico para una función diferente de la recomendada genera riesgos que no fueron considerados durante su evaluación técnica.
El representante del Colegio de Químicos añadió:
El usuario debe comprender que la etiqueta comunica las condiciones bajo las cuales el producto fue clasificado y aprobado. Cuando una persona cambia la forma de uso recomendada, aumenta la posibilidad de exponerse a un riesgo que no fue contemplado dentro de las condiciones de seguridad del producto”.
Un ejemplo frecuente ocurre con productos de limpieza que contienen hipoclorito de sodio (cloro). Mezclarlo con otros productos, como limpiadores ácidos, puede generar gases peligrosos. Por esta razón, revisar la etiqueta y seguir las recomendaciones de seguridad es fundamental para prevenir accidentes en el hogar.
La seguridad química depende de toda la cadena
La prevención de accidentes químicos inicia con la clasificación técnica del producto y continúa con una herramienta diseñada para llegar al usuario: la etiqueta.
Si la información de seguridad no es consultada o no se siguen las recomendaciones indicadas, se pierde parte del objetivo para el cual fue creada.
El Colegio de Químicos de Costa Rica hizo un llamado a incorporar la lectura de etiquetas como un hábito cotidiano, tanto en hogares como en centros de trabajo. Así como las personas revisan la fecha de vencimiento de un alimento o la indicación de un medicamento antes de utilizarlo, también deben consultar la información de seguridad de un producto químico antes de manipularlo.
Leer una etiqueta toma poco tiempo y puede contribuir a prevenir accidentes, proteger la salud de las personas y reducir riesgos para el ambiente.

