El 83,1% de quienes emprenden en etapas tempranas dijo hacerlo para ganarse la vida ante la escasez de empleo; Costa Rica quedó en el puesto 50 de 53 economías por sus condiciones para emprender.
La proporción de personas adultas involucradas en emprendimientos en etapas tempranas casi se triplicó en Costa Rica durante el último año, al pasar de 5,1% en 2024 a 13,9% en 2025. El incremento contrasta con una fuerte caída en las expectativas hacia el futuro: el porcentaje de quienes pretenden iniciar un negocio durante los próximos tres años bajó de 44,9% a 22,6%.
Los datos forman parte del Informe Nacional: El emprendimiento en Costa Rica GEM 2025-2026, presentado este miércoles por la Cátedra de Innovación de la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), con apoyo del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD). El estudio utiliza la metodología del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) y analiza tanto la actividad empresarial de la población adulta como las condiciones que ofrece el país para emprender.
La tasa de actividad emprendedora temprana, conocida como TEA, incluye a personas que están poniendo en marcha una iniciativa y a propietarias de negocios con hasta 42 meses de operación. El crecimiento registrado en 2025 coincidió también con un aumento de los negocios establecidos —aquellos con más de tres años y medio—, cuya proporción pasó de 2% a 6,3% de la población adulta.
El informe señala, sin embargo, que buena parte del emprendimiento costarricense mantiene una escala reducida y que las razones económicas tienen un peso determinante. El 83,1% de las personas involucradas en emprendimientos tempranos dijo que busca ganarse la vida debido a la escasez de empleo, porcentaje que llega a 88% entre las mujeres y a 77% entre los hombres; paralelamente, un 74% mencionó entre sus motivaciones la intención de “marcar una diferencia en el mundo”.
La participación de las mujeres supera ligeramente a la de los hombres durante las primeras etapas del proceso: 14,9% de las mujeres de entre 18 y 64 años participa en actividad emprendedora temprana, frente a 13% de los hombres. La situación cambia cuando los negocios alcanzan la categoría de establecidos, pues la tasa masculina llega a 8,2% y la femenina a 4,4%.
El estudio advierte además un aumento del temor al fracaso. Entre quienes perciben buenas oportunidades para abrir un negocio, el porcentaje que no lo haría por miedo a fracasar pasó de 36,1% en 2024 a 44% en 2025; el indicador alcanzó 46% entre las mujeres y 43% entre los hombres. A esto se suma una reducción en la percepción de capacidades para emprender: quienes consideran tener los conocimientos, habilidades y experiencia necesarios bajaron de 75,4% a 65,9%.
También disminuyó la proporción de personas que identifican oportunidades para comenzar un negocio en su entorno, de 61,9% a 55,2%, aunque mejoró ligeramente la percepción sobre la facilidad para emprender en Costa Rica, que pasó de 36,1% a 38,3%. El informe ubica la intención emprendedora costarricense, de aproximadamente 23%, por debajo del promedio latinoamericano de 29% registrado en 2025.
Las dificultades aparecen también al evaluar las condiciones institucionales y económicas que rodean a los emprendimientos. Costa Rica obtuvo 3,8 puntos en el Índice de Contexto Emprendedor Nacional (NECI) y ocupó el puesto 50 entre las 53 economías evaluadas; de las 13 condiciones estudiadas por personas expertas, solamente el acceso a infraestructura física y servicios alcanzó el nivel que la metodología considera suficiente.
Entre los aspectos peor evaluados aparecen la educación emprendedora en primaria y secundaria, con 2,2 puntos; las políticas gubernamentales relacionadas con impuestos y burocracia, con 2,6; la transferencia de investigación y desarrollo, con 2,8; y la prioridad que las políticas públicas conceden al emprendimiento, con 3. El acceso al financiamiento obtuvo 3,4 puntos.
"Es importante incorporar la materia de emprendimiento en los procesos de educación primaria y secundaria. Crear programas de formación técnica acordes con las necesidades de diversos grupos y tipos de emprendimiento. En la educación superior, extender la educación emprendedora a diversas carreras y establecer mecanismos para acompañar los negocios hasta la etapa de consolidación en el mercado. Crear condiciones para fortalecer los emprendimientos basados en conocimiento, estableciendo condiciones especiales, agilizando la transferencia de la I+D y los procedimientos para establecer un nuevo negocio”, indicó Rafael Herrera González, investigador de la UCR.
El perfil de las iniciativas también muestra una fuerte concentración en actividades orientadas al consumidor. El 64,6% de la actividad emprendedora temprana corresponde al sector de servicios a personas y, según el desglose del estudio, el comercio minorista, hoteles y restaurantes concentran 45,2% de estos emprendimientos, seguidos por los servicios de salud, educación y sociales, con 12,9%, y la manufactura, con 11,5%.
La inserción internacional sigue siendo reducida: 98% de los emprendimientos en etapas tempranas no recibe ingresos del extranjero, frente a 95% en 2024. El informe también señala bajos niveles de innovación, pues 32,6% de las personas emprendedoras dijo ofrecer algún producto nuevo para su localidad, el país o el mundo, mientras solo 3,7% reportó productos novedosos a escala mundial.
El estudio registró además que 6% de la población adulta cerró o transfirió un emprendimiento durante los 12 meses anteriores, frente a 6,7% en 2024. La falta de rentabilidad encabezó las razones para abandonar la actividad, con 33,8%, seguida por la aparición de otro empleo, con 16,9%, y los problemas para obtener financiamiento, con 10,9%.
La Encuesta a la Población Adulta utilizada para el informe se aplicó cara a cara entre junio y julio de 2025 a una muestra probabilística de personas de 18 a 64 años residentes en Costa Rica. El diseño ponderó los resultados por sexo y grupos de edad con las proyecciones oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), mientras que variables como educación, ocupación e ingreso no recibieron esa ponderación.

