
Datos del Registro Nacional de Tumores reflejan una mayor incidencia de este tipo de cáncer en hombres.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, que se conmemora cada 27 de julio, el Hospital Metropolitano hace un llamado a la población a prestar atención a cambios persistentes en la boca, la garganta, la voz o el cuello y a no postergar una valoración médica.
El Dr. Dionisio Flores, oncólogo de Hospital Metropolitano, explicó:
Uno de los principales retos de esta enfermedad es que algunas señales iniciales pueden parecer molestias menores o relacionarse con otras condiciones. Esto puede provocar que la persona espere demasiado antes de consultar. Un síntoma persistente no necesariamente significa que exista cáncer, pero sí debe ser valorado para identificar su causa y descartar oportunamente una enfermedad de mayor complejidad”.
El cáncer de cabeza y cuello comprenden un grupo de tumores que pueden desarrollarse en zonas como la boca, la lengua, la garganta, las amígdalas, la laringe, las glándulas salivales, la cavidad nasal y los senos paranasales. Debido a la variedad de estructuras que pueden verse afectadas, sus manifestaciones cambian según la ubicación del tumor y, en algunos casos, pueden confundirse inicialmente con problemas dentales, respiratorios o infecciones comunes.
De acuerdo con datos del Registro Nacional de Tumores correspondientes a 2022, indican que se identificaron 309 diagnósticos en Costa Rica. De estos, 198 correspondieron a hombres y 111 a mujeres, lo que refleja una mayor incidencia en la población masculina.
A nivel mundial, un estudio publicado en 2025, basado en datos del Global Cancer Observatory, reportó 947.211 nuevos casos de cáncer de cabeza y cuello y 482.428 fallecimientos durante 2022. La investigación ubica estas enfermedades como el séptimo tipo de cáncer más frecuente en el mundo y señala que su impacto continúa siendo mayor entre los hombres y las personas de mayor edad.
Señales que requieren atención
Entre las principales señales de alerta se encuentran las lesiones o llagas en la boca o la garganta que no cicatrizan, la aparición de manchas blancas o rojas en la lengua, las encías o el interior de la boca, la ronquera o los cambios persistentes en la voz, el dolor de garganta que no desaparece, la dificultad o el dolor al tragar y la presencia de un bulto o inflamación en el cuello.
También pueden presentarse sangrado o dolor inusual en la boca, molestias persistentes en el oído, zumbidos o cambios en la audición sin una causa clara. Aunque estas manifestaciones también pueden deberse a condiciones menos graves, es importante consultar cuando no desaparecen, aumentan con el tiempo o interfieren con las actividades habituales.
La presencia de uno de estos síntomas no confirma por sí sola un diagnóstico de cáncer. Sin embargo, una valoración médica permite determinar su origen y definir si es necesario realizar estudios adicionales.
Factores de riesgo y prevención
El consumo de tabaco y bebidas alcohólicas se encuentra entre los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer de la cavidad oral, la faringe y la laringe. El riesgo puede incrementarse cuando ambas sustancias se consumen de manera conjunta.
La infección persistente por tipos de alto riesgo del virus del papiloma humano, especialmente el VPH 16, también se relaciona con algunos cánceres de orofaringe, particularmente aquellos que afectan las amígdalas y la base de la lengua. Otros factores pueden variar según la localización del tumor e incluyen determinadas exposiciones laborales y, en algunos casos, la infección por el virus de Epstein-Barr.
El Dr. Flores añadió:
La prevención comienza con decisiones como suspensión del consumo de tabaco, limitar el alcohol, mantener controles médicos y odontológicos periódicos y consultar ante cualquier cambio persistente. También es importante conversar con los profesionales de salud sobre la prevención del VPH, ya que este virus está relacionado con algunos tumores de la orofaringe”.
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, el Hospital Metropolitano hace un llamado a la población a no normalizar síntomas persistentes y reducir los factores de riesgo que pueden modificarse. Reconocer las señales de alerta y acudir oportunamente a una valoración médica puede ampliar las posibilidades de diagnóstico, tratamiento y control de la enfermedad.
