El proyecto trasladó 13 chanchos de monte al Parque Nacional Piedras Blancas y ahora monitorea su adaptación mediante collares satelitales y cámaras trampa.
Durante más de 15 años, el Parque Nacional Piedras Blancas, ubicado en Golfito, estuvo marcado por una ausencia difícil de percibir entre la espesura: el chancho de monte (Tayassu pecari) había desaparecido de sus bosques. Los pocos registros conocidos provenían de relatos de guardaparques, guías y cazadores locales que recordaban haberlo visto en los sectores de San Josecito y la desembocadura del río Esquinas.
En Costa Rica, la especie llegó a habitar desde el nivel del mar hasta zonas situadas a unos 1.500 metros de altitud, pero los especialistas identifican actualmente cerca de ocho poblaciones, todas aisladas y con poca información disponible sobre su estado.
El país clasifica al chancho de monte como una especie en peligro de extinción. Entre sus principales amenazas se destacan la cacería, pérdida de hábitat y la falta de conectividad entre los bosques.
En ese contexto, la organización Conservación Osa y el Área de Conservación Osa (ACOSA), perteneciente al Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), comenzaron en 2023 a estudiar las acciones necesarias para recuperar la especie en Piedras Blancas. Tres años después, una manada de 13 individuos llegó al parque como parte de un proyecto de resilvestración que todavía atraviesa sus primeras etapas.
Delfino.cr conversó con Guido Saborío Rodríguez, gerente del programa de Rewilding de Conservación Osa, para conocer cómo se preparó el regreso de la especie.
En Costa Rica se clasifica al chancho de monte como una especie en peligro de extinción. Crédito: Ian Rock
Dos años para preparar el regreso
Conservación Osa afirma que esta es la primera iniciativa desarrollada en Costa Rica para trasladar y reintroducir a un mamífero gregario, es decir, una especie cuyos individuos viven y se desplazan en grupos. Debido a ese carácter, el equipo entendió que debía movilizar a una manada completa para procurar que los chanchos de monte mantuvieran sus vínculos sociales durante el proceso.
El trabajo comenzó con una revisión de investigaciones sobre el tipo de hábitat que utiliza el animal, sus principales fuentes de alimentación y sus interacciones con otras especies. Posteriormente, el equipo comparó las condiciones de Piedras Blancas con las del Parque Nacional Corcovado, donde todavía habitan chanchos de monte y se desarrollaron estudios anteriores.
El bosque de ambos parques también comparte características similares, ya que gran parte de sus territorios corresponde a bosque muy húmedo tropical.
Un inventario realizado en 2025 identificó en Piedras Blancas 73 especies de plantas que investigaciones previas relacionaron con la alimentación del chancho de monte. Saborío Rodríguez explicó:
Debido a esta similitud en los hábitat es de esperar que los chanchos de monte puedan acostumbrarse fácilmente a su nuevo hogar".
El grupo de investigación encontró características similares entre el Parque Nacional Corcovado y Piedras Blancas. Crédito: Ian Rock
Tras completar el análisis técnico, el equipo capturó y evaluó a una manada de 13 individuos que se encontraba en las propiedades de Conservación Osa antes de trasladarla hasta Piedras Blancas. Los animales permanecieron inicialmente en un recinto de adaptación y, posteriormente, el proyecto avanzó hacia su liberación en el parque.
El traslado exigió una operación terrestre y marítima, además de la coordinación entre personal de Conservación Osa, ACOSA y otras organizaciones. Saborío Rodríguez indicó que la preparación tomó más de dos años debido a la complejidad logística y a las precauciones necesarias para movilizar a todos los animales.
El traslado de los animales a Piedras Blanca resultó un reto logístico para el proyecto. Crédito: Ian Rock
Collares para seguir sus movimientos
Antes de la liberación, el equipo colocó collares satelitales a dos individuos para conocer su ubicación y estudiar sus patrones de movimiento. También instaló cámaras trampa en distintos sectores del parque con el propósito de observar el comportamiento de la manada.
Los primeros registros muestran patrones de desplazamiento considerados normales, según Saborío Rodríguez, lo que sugiere que los animales comenzaron a explorar y ocupar el nuevo territorio. Sin embargo, el especialista recalcó que el tiempo transcurrido desde la liberación (poco más de un mes al momento de esta publicación) todavía no permite determinar el éxito de la reintroducción.
Los chanchos de monte son monitoreados con collares satelitales y cámaras trampa tras reintroducirlos al parque nacional. Crédito: Ian Rock
El proyecto se encuentra ahora en una fase de monitoreo y protección. El equipo revisa los datos transmitidos por los collares y las cámaras, mientras realiza patrullajes junto con guardaparques de Piedras Blancas para reducir los riesgos que enfrenta la manada.
Conservación Osa también trabaja con comunidades cercanas para explicar los objetivos del proyecto y promover su participación en la protección de los animales. Además, desarrolla capacitaciones con la Comisión Turística Sur-Sur orientadas a fomentar prácticas de turismo responsable dentro del parque.
El proyecto de Conservación Osa y ACOSA también trabaja con comunidades cercanas para promover su participación en la protección de los animales. Crédito: Ian Rock
¿Por qué es importante el chancho de monte en Piedras Blancas?
El regreso del chancho de monte no busca únicamente recuperar una población desaparecida. La especie participa en la dispersión y depredación de semillas, modifica el suelo mientras se alimenta y mantiene relaciones ecológicas con otros herbívoros, entre ellos el saíno, la danta y el cabro de monte.
También constituye una de las principales presas del jaguar. Según Saborío Rodríguez, la ausencia del chancho de monte puede provocar que estos felinos reduzcan su presencia o se desplacen hacia otras zonas en busca de alimento.
El especialista destacó:
El recuperar una especie clave para el ecosistema, como el chancho de monte, tiene un efecto no solo en la conservación de la especie como tal, pero también en el ecosistema, al recuperar el balance natural, incluso, ayudando a la recuperación del jaguar. Un ecosistema balanceado es más resiliente, y por lo tanto, puede adaptarse mejor a los cambios futuros".
El investigador de Conservación Osa Guido Saborío subrayó la importancia del chancho de monte para el ecosistema. Crédito: Ian Rock.
Otras especies en la mira
El programa Rewilding es la iniciativa más reciente de Conservación Osa y busca recuperar especies clave que desaparecieron de determinadas regiones o de todo el territorio nacional. El chancho de monte constituye su primer proyecto, pero la organización pretende incorporar en el futuro al águila harpía y al oso caballo, para lo cual busca financiamiento.
En la reinserción del chancho de monte, Saborío Rodríguez destacó la participación de un grupo de trabajo de ACOSA integrado por Olger Méndez, Wendy Barrantes, Juan Luis Sánchez, Ilsia Olvares, Rodolfo Acuña, Carlos Madriz, Catalina Mora y Jessica Mata, con el apoyo de Magally Díaz. Por parte de Conservación Osa participaron Allan Brenes, Denisse Ortiz, Enzo Basso, Calen Quispe y Diego Rolim.
Además, Playa Cativo Lodge colaboró en el traslado por el Golfo Dulce mediante la participación de la bióloga Alejandra Rojas, mientras que Dolphin Quest apoyó aspectos logísticos de la operación.
A pesar de los primeros pasos satisfactorios, Saborío Rodríguez reiteró que más tiempo tiene que pasar para poder determinar si los animales logran establecerse en Piedras Blancas de manera exitosa.
Parte del equipo involucrado en el trabajo. Crédito: Ian Rock.
