Imagen principal del artículo: Medicina funcional y de precisión: qué propone este enfoque y por qué los exámenes son parte central del proceso

Medicina funcional y de precisión: qué propone este enfoque y por qué los exámenes son parte central del proceso

En colaboración con:
Colaboración con agencia

La médica Alicia Marín Rojas explica que este modelo busca personalizar la atención a partir de estilo de vida, biomarcadores, genética y seguimiento clínico.

Cuida tu cuerpo, es el único lugar que tienes para vivir”, dice la frase célebre de Jim Rohn, exitoso empresario y motivador estadounidense (†2009). Quizá por eso entre todas las ramas de la ciencia la más importante es la medicina, porque de esta depende que las personas puedan recuperar la salud en estados de enfermedad. Algunos de los capítulos más tenebrosos de la historia de la humanidad tienen que ver con enfermedades, pestes o pandemias, que literalmente, arrasaron con pueblos enteros. Por muchos años la medicina trató de curar, pero hoy en día los expertos en salud se inclinan en prevenir enfermedades, y buscan que las personas recuperen la salud de una forma más holística. Y no, no es chamanismo o alguna corriente de modas ligadas costumbres ancestrales del lejano oriente. Se trata de la Medicina Funcional y de Precisión, concepto que se escucha cada vez más entre los médicos. Pero ¿qué es exactamente? La respuesta la buscamos con la Dra. Alicia Marín Rojas, experta en Medicina Funcional y de Precisión, y presidenta de la Asociación Costarricense de Salud de Precisión (ACOSAPRE).

Por qué se enferma una persona en particular

En la Medicina Funcional y de Precisión el diagnóstico de un paciente es tan personal como su huella digital. Este contempla el estilo de vida de cada paciente, el entorno en que vive, su información genética y sus biomarcadores. Se trabaja en la prevención de enfermedades y en un tratamiento personalizado. “La Medicina Funcional y de Precisión es una forma de hacer medicina centrada en la persona y no solo en la enfermedad ya que busca la causa de fondo. En lugar de aplicar la misma receta para todos, diseñamos un plan a la medida de cada cuerpo. La idea es darle al organismo lo que necesita para funcionar bien y ayudarle a eliminar lo que lo enferma, integrando lo mejor de la medicina convencional con herramientas complementarias. Es una mirada integral y, a la vez, muy científica”, comenta la experta.

¿Es una especialidad, una rama de la medicina?

Más que una especialidad tradicional, es un modelo o filosofía de atención de salud, una manera de entender y abordar la salud que puede aplicarse desde cualquier disciplina. No sustituye a la medicina convencional: la complementa y la potencia. Es transversal, porque un cardiólogo, un nutricionista o un médico general pueden incorporar este enfoque. Eso sí, exige formación seria y continua. Yo me he formado con instituciones como el Institute for Functional Medicine y la Sociedad Española de Salud de Precisión, y ACOSAPRE impulsamos justamente eso: educación, investigación y aplicación con rigor para quienes deciden ejercerla en el país.

¿Cómo nace este modelo y por qué? ¿En qué momento los médicos se dan cuenta de que el ser humano necesita algo más que solo ser recetado con medicamentos?

Nace de una necesidad real que vemos todos los días en el consultorio. La medicina convencional es extraordinaria para las emergencias y las enfermedades agudas, y a ella le debo gran parte de mi formación. Pero con muchas condiciones crónicas a veces nos quedamos cortos: controlamos síntomas con un medicamento tras otro sin atender la causa. En algún momento uno se pregunta por qué esta persona desarrolló esto y qué se puede prevenir y optimizar. Los avances en genética, en biomarcadores y en el estudio del estilo de vida nos dieron herramientas para tratar el origen, no solo para apagar incendios.

¿Por qué hablan de medicina personalizada? ¿Sirve para todo el mundo, inclusive en enfermedades graves o crónicas?

Hablamos de medicina personalizada porque no hay dos personas iguales: la genética, el metabolismo, el entorno y los hábitos cambian la forma en que cada uno enferma y responde a un tratamiento. Un mismo fármaco puede ser ideal para una persona y poco útil para otra, y la genética nos ayuda a afinar esa decisión. Este enfoque puede acompañar a cualquiera, desde quien quiere prevenir y cuidar su energía hasta quien enfrenta una enfermedad crónica o grave. En esos casos más delicados trabajamos siempre de la mano de la medicina convencional y del especialista correspondiente, como un complemento que suma y no como un reemplazo.

Cuando la gente escucha el término “holístico”, muchas veces piensa en chamanes o gente sin rigor médico, pero aquí estamos hablando de ciencia. ¿Es eso correcto?

Entiendo la confusión, y es una pregunta justa. “Holístico” simplemente significa mirar a la persona completa: cuerpo, mente, emociones y entorno, porque todo está conectado. Eso no riñe con la ciencia, al contrario. Lo que hacemos se apoya en exámenes de laboratorio, en genética, en biomarcadores y en evidencia científica, y se mide con datos objetivos. La diferencia con cualquier práctica sin rigor está justo ahí: documentamos, medimos y damos seguimiento. Por eso desde ACOSAPRE insistimos tanto en la formación y en la base científica. Lo “integral” y lo “científico” no son opuestos: cuando se combinan bien, el paciente gana.

¿Qué tipo de tratamientos realizan? ¿Recetan medicamentos?

Sí recetamos medicamentos cuando son necesarios; no estamos en contra de ellos, son una herramienta más. Simplemente buscamos usar lo justo y atender también la causa. El plan de tratamiento se arma a la medida e incluye desde ajustes en alimentación, ayunos y suplementación con vitaminas y minerales, hasta plantas medicinales, reemplazo hormonal bioidéntico y terapias propias de la clínica, como sueroterapia intravenosa, cámara hiperbárica, ozonoterapia, quelación de metales pesados o láser intravenoso. Todas estas terapias las usamos como complementarias o coadyuvantes. La idea es darle al cuerpo lo que necesita y ayudarle a eliminar o reducir lo que lo daña, combinando de forma coherente la medicina convencional con las herramientas funcionales, naturistas y orto moleculares.

¿Por qué los exámenes son tan importantes cuando se recurre a la medicina funcional?

Porque sin medir, uno adivina, y en salud adivinar sale caro. Los exámenes nos permiten ver qué está pasando realmente dentro del cuerpo: deficiencias de nutrientes, inflamación, estrés oxidativo, desbalances hormonales, toxinas o metales pesados, el estado de la microbiota intestinal, intolerancias o predisposiciones genéticas. Esa información es la que convierte un plan genérico en uno verdaderamente personalizado. Además, nos dan un punto de partida claro y permiten dar seguimiento objetivo: repetimos las pruebas más adelante y la persona ve, con datos, cómo evoluciona. La medicina de precisión, sin información confiable, simplemente no existe.

¿Cuáles exámenes mandan los médicos a los pacientes que escogen la medicina funcional?

Combinamos los exámenes de laboratorio convencionales con estudios más especializados, según cada caso. Pedimos perfiles metabólicos y hormonales, pruebas de alergias e intolerancias alimentarias, análisis de microbiota intestinal en heces, niveles de Omega 3 en membrana celular, metales pesados, capacidad de detoxificación del hígado y marcadores de estrés oxidativo e inflamación. Y cuando aporta valor, sumamos pruebas genéticas y de farmacogenómica, que nos dicen cómo metaboliza la persona ciertos medicamentos, hormonas o nutrientes, o qué predisposiciones tiene. No se trata de pedir todo a todos, sino de elegir, con criterio, los estudios que de verdad van a ser útiles para esa persona.

¿Se realizan esos exámenes en Costa Rica?

Sí, y esa es una excelente noticia para los pacientes. Hoy en Costa Rica tenemos laboratorios de primer nivel que procesan tanto los exámenes de rutina como muchos estudios especializados, sin que la persona tenga que enviar todo al extranjero. Un buen ejemplo es Laboratorios Echandi, con más de 70 años de trayectoria, acreditado bajo la norma ISO 17025 y el Ente Costarricense de Acreditación. Para nosotros, contar con aliados así es clave: nuestra precisión depende directamente de la calidad del laboratorio.

¿Son estos exámenes confiables y con rigor científico?

Sí, y por eso insisto tanto en dónde se procesan. La confiabilidad de un examen depende de la calidad del laboratorio: de sus equipos, de sus protocolos y, sobre todo, de sus acreditaciones. Eso es lo que le da rigor a nuestro trabajo: tomamos decisiones clínicas sobre datos verificados, no sobre suposiciones. Un resultado confiable es la base de un buen diagnóstico; uno dudoso puede llevar a decisiones equivocadas. Por eso elegimos laboratorios serios.

Casos de éxito en salud

Más que un caso puntual, lo que más me reconforta es lo que veo de manera repetida en consulta: personas que por distintas razones o padecimientos llegan agotadas, ansiosas, con dolor, con sobrepeso, inflamadas, con problemas digestivos, sin poder dormir bien y que, al darle al cuerpo lo que necesita y ayudarle a eliminar lo que lo enferma, junto con hábitos saludables sostenidos, recuperan energía y bienestar. Eso sí, siempre con expectativas realistas y, cuando hay una enfermedad de fondo, de la mano de la medicina convencional y del especialista tratante. Para mí el verdadero éxito no es una promesa espectacular como las que vemos en redes sociales, sino acompañar a alguien a entender su cuerpo, prevenir y sentirse mejor en su día a día, con terapias fisiológicas, seguimiento y datos que respalden cada paso.