La encrucijada de la inteligencia artificial: soberanía, geopolítica y el futuro del Sur Global.
La vertiginosa carrera tecnológica por desarrollar sistemas de inteligencia artificial (IA) cada vez más potentes ha dejado de ser una simple competencia comercial para transformarse en un pilar de la seguridad nacional y la competencia geopolítica global. Esta carrera, incentivada por dinámicas de mercado que privilegian la escala y el secretismo, presenta riesgos sistémicos para las naciones en desarrollo, las cuales se enfrentan a la posibilidad de una nueva era de dependencia estructural.
En este contexto, recientemente el mundo tecnológico recibió decisión del gobierno de los Estados Unidos de imponer controles de exportación sobre modelos de frontera, como el Fable 5 de Anthropic, bajo el argumento de proteger salvaguardias críticas de ciberseguridad. Este movimiento suma a una tendencia creciente de control político de los modelos de IA. Esta política de "interdependencia armada" utiliza el control sobre cuellos de botella tecnológicos —como los pesos de los modelos o el acceso a infraestructura crítica— para ejercer presión política sobre otros estados, limitando su capacidad de desarrollo autónomo.
El riesgo del monopolio: Big Tech y la vulnerabilidad del Sur Global
La construcción de modelos de IA de vanguardia requiere una concentración masiva de experiencia técnica y hardware especializado que hoy reside casi exclusivamente en un puñado de corporaciones transnacionales. Regiones como América Latina sufren una dependencia estructural profunda: Amazon, Microsoft y Google controlan cerca del 70% de la infraestructura de nube regional, mientras que Nvidia domina el mercado de chips de IA con márgenes de beneficio que alcanzan el 823%.
Esta asimetría genera riesgos críticos para la región:
- Costos especulativos y captura de valor: El dominio del mercado permite a las empresas imponer precios que resultan muchas veces prohibitivos para las economías en desarrollo. Consumir IA a través de nubes extranjeras puede ser hasta cuatro veces más costoso que alojarla localmente.
- Riesgo de desconexión: Al operar como meros inquilinos de tecnología propietaria, los países quedan expuestos a que los proveedores revoquen claves de acceso o cambien términos de servicio por motivos políticos, lo que podría paralizar servicios esenciales como la salud o las finanzas .
Ante este escenario, es imperativo que América Latina implemente políticas públicas orientadas al desarrollo de una IA soberana. El concepto de soberanía no debe tampoco implicar aislamiento, sino la estrategia de gestionar de forma democrática y soberana el stack de IA: desde el hardware y la energía hasta los datos, los modelos y las aplicaciones finales (Red Hat, 2026a). Ser propietarios o al menos ejercer un nivel razonable de gestión de nuestra propia inteligencia técnica asegura que los sistemas se alineen con los marcos culturales, éticos y lingüísticos locales, evitando el "borrado cultural".
Como contrapeso al secretismo de los modelos cerrados, durante la Conferencia Mundial de IA (WAIC) 2026, China ha posicionado estratégicamente los modelos de pesos abiertos como un motor de democratización tecnológica. El presidente Xi Jinping subrayó la importancia de construir ecosistemas abiertos para elevar la productividad global, facilitando la liberación de modelos de clase mundial para actuar como un aliado tecnológico del Sur Global frente al duopolio de los sistemas propietarios occidentales.
Multilateralismo y gobernanza global de la IA
Para evitar una "balkanización de la inteligencia" que fragmente el ecosistema digital en silos incompatibles, los desarrollos soberanos deben coordinarse mediante cuerpos multilaterales como las Naciones Unidas. La cooperación internacional es necesaria para generar un marco de gobernanza basado en el consenso que garantice la ética, la transparencia y la seguridad, asegurando que la IA no se utilice para la vigilancia masiva o la desestabilización política. Esto además de la necesidad de generar capacidades locales que permitan a las distintas regiones desarrollar sus propios modelos y tecnologías a lo largo del stack de la IA.
En la conferencia WAICO, China promovió formalmente la creación de la Organización de Cooperación Mundial en IA (WAICO), el primer organismo intergubernamental dedicado exclusivamente a coordinar estrategias de gobernanza. Esta iniciativa, que cuenta con el respaldo inicial de 29 países y del Secretario General de la ONU, busca que las naciones del Sur Global participen activamente en la definición de los estándares técnicos y éticos globales.
Este ejemplo podría servir como inspiración para América Latina de construir un cuerpo regional integrado que mancomune capital, infraestructura de cómputo y talento especializado. Este organismo podría generar la capacidad para conectarse con otros esfuerzos internacionales multi-laterales como los mencionados y otros, para construir colectivamente marcos legales comunes y estrategias de desarrollo tecnológico que activen además las economías del sur global.
