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Estudio del UNFPA revela que los jóvenes sí quieren formar familias, pero enfrentan barreras económicas

Una consulta realizada a más de 108.000 personas de entre 18 y 39 años en 73 países y territorios concluye que la mayoría aspira a tener pareja, casarse y tener hijos, aunque la inseguridad económica y el acceso a la vivienda dificultan esos proyectos de vida.

La mayoría de las personas jóvenes aspira a formar una familia, pero considera que la falta de estabilidad económica, empleo y vivienda son los principales obstáculos para hacerlo, según la Consulta sobre Futuros Demográficos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), realizada a 108.926 personas de entre 18 y 39 años en 73 países y territorios.

El informe, titulado Vidas, opciones y futuros: lo que los jóvenes quieren y lo que moldea sus decisiones sobre las relaciones y la paternidad y la maternidad, señala que más de dos tercios de las personas encuestadas consideran el matrimonio como su modelo ideal de relación y que solo una pequeña minoría afirma no querer tener hijos.

Entre los factores más importantes para decidir convertirse en madres o padres destacan la seguridad financiera (88%), el empleo estable (87%) y la preparación emocional (85%). Además, el 72% identificó las limitaciones económicas y de vivienda como una barrera para alcanzar sus aspiraciones reproductivas.

La directora ejecutiva del UNFPA, Diene Keita, afirmó:

Las juventudes albergan un sentido inspirador de esperanza y una visión clara para sus familias y su futuro. Cuando rompemos las barreras financieras y apoyamos su capacidad de decisión, pueden tomar las elecciones que son correctas para ellos. Al invertir en sus sueños hoy, estamos construyendo un mañana más resiliente y próspero”.

El estudio también detalla que la principal motivación para tener hijos es la alegría que representan, mencionada por ocho de cada diez personas consultadas, mientras que los incentivos gubernamentales o la contribución a la futura fuerza laboral figuran entre las razones menos relevantes.

Asimismo, una cuarta parte de las personas de entre 25 y 39 años que aspiran a casarse o vivir en pareja se encuentra actualmente soltera y no tiene citas. El informe también evidencia que las normas de género continúan influyendo en las decisiones familiares, ya que persisten mayores expectativas sobre el rol de las mujeres en el cuido de los hijos y ellas reportan enfrentar más obstáculos que los hombres para alcanzar sus aspiraciones reproductivas.

En el caso de Costa Rica, el informe subraya que el 71% de las personas jóvenes percibe una alta vulnerabilidad frente a riesgos como la inseguridad económica, la desigualdad, los conflictos y las amenazas ambientales y de salud. No obstante, el país también destaca por mantener un elevado nivel de optimismo sobre el futuro.

En cuanto a las aspiraciones de fecundidad, Costa Rica registró la menor brecha entre todos los países incluidos en el estudio entre el número ideal de hijos e hijas y la fecundidad real reportada por las mujeres encuestadas de entre 35 y 39 años.

Por su parte, el jefe del UNFPA en Costa Rica, Juan Luis Bermúdez Madriz, explicó:

Los datos son claros: las personas jóvenes siguen valorando los vínculos emocionales de pareja y la idea de formar una familia, pero se enfrentan a un muro de incertidumbre económica y retos como el acceso a la vivienda, a los servicios de cuidados y parejas que asuman el proyecto familiar con una distribución equitativa de tareas del hogar la crianza. La pregunta ya no es si las personas jóvenes quieren tener hijas e hijos. Resuelto ese prejuicio, la cuestión es si cuentan con las condiciones sociales y económicas para hacerlo. Como sociedad, no debemos tomar las decisiones por ellos, sino garantizar políticas públicas en empleo, vivienda e igualdad, erradicación de la violencia de género y conciliación de la vida laboral y familiar que les devuelvan la agencia para construir el futuro que desean".

El UNFPA concluye que las políticas públicas deben centrarse en crear condiciones que permitan a las personas tomar decisiones libres e informadas sobre sus proyectos de vida, más que en aumentar las tasas de fecundidad como un objetivo en sí mismo.