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Estados Unidos señala a Costa Rica por incumplir controles pesqueros internacionales

El informe de NOAA, que analizó información de 2022 a 2024, concluyó que el país no garantizó que al menos 5% del esfuerzo pesquero de sus embarcaciones palangreras de más de 20 metros contara con observación científica a bordo.

El Servicio Nacional de Pesquerías Marinas de Estados Unidos (NMFS, por sus siglas en inglés), dependencia de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), identificó a Costa Rica dentro de su proceso sobre pesca ilegal, no declarada y no reglamentada por incumplimientos en el monitoreo de embarcaciones palangreras que operan en el área de competencia de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT).

La observación forma parte del Informe al Congreso 2026 sobre el Mejoramiento de la Gestión Internacional de las Pesquerías, elaborado por NOAA.

El informe señala que Costa Rica no cumplió, entre 2022 y 2024, el requisito de la CIAT de garantizar que al menos 5% del esfuerzo de pesca realizado por embarcaciones palangreras de más de 20 metros de eslora cuente con un observador científico a bordo.

¿Qué significa esta identificación? No equivale a una sanción inmediata ni a una certificación negativa. La medida abre un período de consultas entre Estados Unidos y Costa Rica. Si, al concluir ese proceso, el país no demuestra acciones correctivas suficientes, NOAA podría emitir una certificación negativa, que implica restringir el acceso de determinadas embarcaciones a puertos estadounidenses y puede dar paso a limitaciones para importar algunos productos pesqueros.

Sin programa nacional al cierre de 2024

Según el reporte, al cierre de 2024 Costa Rica no había implementado un programa nacional de observadores a bordo, no registraba cobertura de observación para su flota palangrera en el área de la CIAT y no había remitido durante al menos cinco años los informes resumidos ni los datos operativos requeridos sobre ese sistema.

De acuerdo con información suministrada por Costa Rica a la CIAT en julio de 2024, el país contaba con 21 embarcaciones palangreras de más de 20 metros de eslora, de las cuales ocho realizaron actividades de pesca durante el año previo.

¿Qué es la eslora? Es la longitud total de una embarcación, medida desde la proa —la parte delantera— hasta la popa —la parte trasera—.

El informe indica que Costa Rica atribuyó las dificultades para implementar un programa de observadores al tamaño de las embarcaciones, los esquemas continuos de trabajo y las regulaciones nacionales sobre jornadas laborales.

Además, el NMFS señaló que Costa Rica no parece haber reportado capturas de especies relevantes ante la CIAT desde 2020, pese a que más de 150 embarcaciones palangreras con bandera costarricense aparecen inscritas en el registro regional de la organización.

El reporte añade que, al no contar con un programa de observadores en la pesca de palangre pelágico, tampoco existiría una fuente independiente de datos sobre capturas incidentales de especies protegidas, incluidas las tortugas marinas.

Antecedente de 2021

Esta no es la primera vez que el NMFS cuestiona el control de las pesquerías costarricenses.

En 2021, la agencia estadounidense identificó a Costa Rica por no gestionar ni controlar sus pesquerías de forma consistente con medidas adoptadas por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT), así como por no entregar datos estadísticos y otra información requerida.

En 2023, Estados Unidos emitió una certificación positiva para Costa Rica, en parte porque el país presentó documentación sobre sus planes para desarrollar un programa nacional de observadores a bordo durante 2024.

Sin embargo, el informe actual señala que ese programa todavía no se había desarrollado al momento de la evaluación.

Randall Arauz, asesor de Marine Watch International, señaló que Costa Rica ha pospuesto durante más de una década la implementación de un programa nacional de observadores, pese a que esa necesidad ya figuraba en los planes nacionales para la conservación y ordenación de tiburones de 2010 y 2020.

El Plan de Acción Nacional para la Conservación y Ordenación de los Tiburones de 2010 reconocía la necesidad de establecer dicho programa; la versión actualizada de 2020 reiteró ese compromiso, y la NOAA otorgó a Costa Rica una certificación positiva en 2023 basándose, en parte, en el compromiso del Gobierno de establecer el programa para 2024. Sin embargo, todavía no existe evidencia de que Costa Rica esté hoy más cerca de cumplir ese compromiso que hace quince años."

Por su parte, Daniel Arauz Naranjo, director ejecutivo de CREMA, afirmó que la falta de monitoreo independiente impide conocer con precisión el impacto de la pesca industrial con palangre sobre especies vulnerables y verificar el cumplimiento de las medidas nacionales e internacionales de conservación.

Las conclusiones de la NOAA revelan serias debilidades en el monitoreo y la supervisión de la flota industrial de palangre pelágico de Costa Rica".

Plan piloto y monitoreo electrónico

El informe también reconoce avances reportados por Costa Rica durante 2025.

Según la información remitida por el país a la CIAT y al NMFS en junio de ese año, Costa Rica indicó que estaba implementando un plan piloto que combina observadores humanos y sistemas de monitoreo electrónico, con el objetivo de alcanzar la cobertura mínima requerida de 5%.

Además, el Plan Nacional de Desarrollo de la Pesca y la Acuicultura 2025-2030 contempla la creación de un programa nacional de observadores a bordo.

Tras la identificación, Estados Unidos iniciará consultas con Costa Rica. La futura certificación del país dependerá de que implemente efectivamente el programa de observadores, cumpla la cobertura mínima exigida para su flota palangrera en el área de la CIAT y remita los informes correspondientes.