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Especialistas en Microbiología instan a cambiar los espacios cerrados por la naturaleza para fortalecer las defensas

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Salir a parques, playas, montañas y otros espacios abiertos puede contribuir al bienestar físico, emocional y al fortalecimiento del sistema inmunológico de niños y adolescentes, así lo señala el Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos.

Con la llegada de las vacaciones de medio periodo, miles de estudiantes tendrán una pausa en su rutina escolar, un receso que, para los especialistas en Microbiología, representa mucho más que un descanso académico, ya que es una oportunidad para fortalecer la salud física y emocional de toda la familia.

El cambio temporal de la dinámica diaria, dejando atrás las aulas, oficinas y otros espacios cerrados para disfrutar de ambientes naturales, puede convertirse en un aliado del sistema inmunológico y ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades respiratorias, especialmente en una época en la que históricamente aumentan estos padecimientos.

“Las vacaciones son una excelente oportunidad para reconectarse con la naturaleza. Debemos recordar que los espacios abiertos reducen las posibilidades de transmisión de virus respiratorios, en comparación con los ambientes cerrados y, además, favorecen el bienestar integral de las personas”, subraya el Dr. Marvin Durán, vocero del Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos.

Este año, las condiciones climáticas han estado marcadas por días soleados, un escenario que invita a las familias a aprovechar la riqueza natural que ofrece el país, desde parques nacionales y reservas biológicas hasta playas, montañas y senderos cercanos.

Los especialistas también recuerdan que una exposición solar moderada y responsable favorece la producción de vitamina D, nutriente que, además de contribuir a la salud ósea, desempeña un papel importante en el adecuado funcionamiento del sistema inmunológico. En Costa Rica, diversas investigaciones han señalado que una parte importante de la población presenta niveles inferiores a los recomendados de esta vitamina.

A ello se suma otro beneficio clave: reducir el estrés. La evidencia científica ha demostrado que el estrés prolongado puede debilitar la respuesta inmunológica, mientras que actividades como caminar, hacer ejercicio moderado, respirar aire puro y disfrutar de espacios verdes contribuyen al bienestar emocional y favorecen una mejor respuesta del organismo.

“La pandemia por el COVID-19 nos mostró como el hacinamiento favorece la transmisión de los virus respiratorios y otros patógenos, de modo que moverse de entornos cerrados a espacios abiertos representa una ventaja para disminuir los contagios. Habitualmente, durante los meses lluviosos, el cambio en el comportamiento humano muestra una tendencia a ocupar espacios cerrados y confinados, lo que, aunado a otros factores, se suele asociar con un incremento de las infecciones por virus respiratorios”, señala el microbiólogo.

Recomendaciones para unas vacaciones saludables

Ante este panorama, los especialistas en Microbiología recomiendan a las familias:

  • Priorizar paseos al aire libre en parques nacionales, montañas, playas, ríos y otros espacios naturales.
  • Realizar actividad física en familia, como caminatas, ciclismo o juegos recreativos.
  • Procurar una exposición solar moderada, utilizando protector solar y evitando las horas de mayor radiación.
  • Mantener una adecuada hidratación y una alimentación balanceada rica en frutas y vegetales.
  • Dormir las horas necesarias para favorecer la recuperación física y el funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Evitar, en la medida de lo posible, permanecer durante largos periodos en sitios cerrados y con alta concentración de personas.

Los especialistas en que, en un país con la biodiversidad de Costa Rica, las vacaciones pueden convertirse en una verdadera inversión en salud. Disfrutar responsablemente de los espacios naturales no solo fortalece los vínculos familiares, sino que también aporta beneficios para el sistema inmunológico, la salud mental y la calidad de vida.