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Especialista de la UNED prevé tipo de cambio estable y cautela con tasas y combustibles

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Especialista señala que el comportamiento del tipo de cambio estaría respaldado por el fortalecimiento de las reservas internacionales.

La economía costarricense podría cerrar el 2026 con un panorama de relativa estabilidad en variables como el tipo de cambio y la tasa de política monetaria (TPM), aunque persisten riesgos asociados al contexto internacional, el fenómeno de El Niño, los precios de los combustibles y la inflación.

Así lo explicó el director de la Escuela de Ciencias de la Administración de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), Federico Quesada Chaves, tras realizar un análisis de las principales perspectivas económicas para el segundo semestre del año.

Según el especialista, el comportamiento del tipo de cambio estaría respaldado por el fortalecimiento de las reservas monetarias internacionales, cuyos activos de reserva rondan los $21.000 millones, así como por una demanda de divisas que se ha mantenido contenida pese al aumento sostenido de los precios internacionales de los hidrocarburos.

Quesada explicó:

Con las condiciones actuales, se espera una relativa estabilidad del tipo de cambio entre junio y octubre, e incluso a inicios de noviembre, posteriormente podrían presentarse presiones hacia la baja producto del ingreso estacional de divisas asociado al pago de aguinaldos y bonificaciones”.

En cuanto a la política monetaria, el académico consideró que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) mantendría una línea similar a la de la Reserva Federal de Estados Unidos. Eso permitiría sostener una tasa de política monetaria cercana al 3,5%, con aumentos puntuales únicamente si se materializan presiones inflacionarias extraordinarias.

Quesada añadió:

La expectativa es de estabilidad en las tasas de interés durante los próximos meses. Solo un incremento importante de la inflación importada justificaría ajustes hacia niveles cercanos al 3,75 %”.

Inflación y combustibles figuran entre los principales riesgos

Para el cierre del año, Quesada señaló que uno de los principales factores de riesgo continúa siendo el fenómeno de El Niño, debido a su impacto sobre la producción agrícola y la generación de energía.

Esta situación podría incrementar el precio de algunos productos de la canasta básica y elevar el costo de vida, especialmente entre los hogares de menores ingresos. A ello se suma la posibilidad de reformas tributarias que contemplen aumentos en algunos porcentajes del Impuesto al Valor Agregado (IVA) o la incorporación de nuevos gravámenes sobre productos esenciales.

El especialista advirtió:

Este tipo de medidas tendría un carácter regresivo, afectando directamente el consumo de las familias y la producción nacional”.

Respecto al comportamiento de los combustibles, el director de la Escuela de Ciencias de la Administración explicó que los fuertes incrementos registrados meses atrás ya fueron absorbidos por el mercado nacional. Sin embargo, el panorama continúa sujeto a la evolución de los conflictos internacionales.

Quesada indicó que, inicialmente, el acuerdo de cese al fuego en Medio Oriente permitió prever ajustes a la baja en los precios internacionales del petróleo, pero la reactivación de las hostilidades volvió a generar incertidumbre.

El académico señaló:

Si el conflicto internacional persiste durante las próximas semanas, podrían registrarse nuevos máximos en los precios de los hidrocarburos, con efectos directos sobre los costos de transporte, producción y alimentos en Costa Rica”.

Crecimiento económico podría enfrentar presiones

Sobre la actividad económica nacional, Quesada recordó que el Banco Central proyecta un crecimiento del 3,5% para este año, aunque esa estimación podría verse afectada por diversos factores.

Entre ellos mencionó el deterioro de la infraestructura ocasionado por eventos climáticos, posibles afectaciones en las cosechas y el incremento internacional de los costos del transporte aéreo, que impactaría la llegada de turistas.

Además, indicó que la recaudación fiscal registró una disminución cercana a los ₡62.000 millones hasta mayo, equivalente a una reducción del 2% respecto al mismo período del año anterior. Según el especialista, esa situación limita la inversión pública y afecta sectores estratégicos para el empleo y la producción.

Quesada también recordó que diversos especialistas coinciden en que la reforma fiscal aprobada mediante la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas comienza a mostrar señales de agotamiento, lo que ha abierto el debate sobre nuevas medidas tributarias.

Llamado al ahorro y a la prudencia financiera

Ante este panorama, el economista recomendó que las familias fortalezcan su capacidad de ahorro y mantengan una actitud prudente en sus decisiones financieras durante los próximos meses.

Quesada manifestó:

Lo recomendable es disponer de un ahorro equivalente, al menos, al 25% del presupuesto familiar para hacer frente a posibles aumentos en los precios de los combustibles y otros imprevistos derivados del contexto internacional y climático”.

Asimismo, aconsejó limitar los gastos a las necesidades habituales y posponer inversiones de mayor magnitud hasta noviembre, cuando exista mayor claridad sobre la evolución de la economía internacional, los precios de los hidrocarburos y el impacto del fenómeno de El Niño en el país.

Finalmente, hizo un llamado a las autoridades nacionales para valorar cuidadosamente cualquier iniciativa que implique nuevos impuestos indirectos:

Es fundamental evitar medidas de carácter regresivo que incrementen la carga sobre las familias costarricenses, ya que podrían afectar aún más la producción, el empleo y la recuperación económica”.