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El Régimen de Capitalización Colectiva: una historia de confianza, excelencia y compromiso

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Existen decisiones que nacen en momentos de incertidumbre, impulsadas por la necesidad de responder a los desafíos de una época. Sin embargo, solo el paso de los años permite dimensionar su verdadero alcance.

La creación del Régimen de Capitalización Colectiva (RCC), en 1992, fue una de esas decisiones trascendentales. Cuando la Asamblea Legislativa aprobó la Ley Marco de Pensiones N.° 7302, sembró una semilla de esperanza y responsabilidad que hoy, treinta y cuatro años después, se ha convertido en un sólido patrimonio al servicio de miles de trabajadores y trabajadoras de la educación costarricense.

Este aniversario es mucho más que una fecha conmemorativa. Es una oportunidad para mirar hacia atrás con orgullo, reconocer el esfuerzo de generaciones enteras y valorar una obra colectiva construida sobre la confianza, la solidaridad y la visión de largo plazo.

Porque detrás de cada cifra existe una historia. Detrás de cada cotización hay un educador que dedicó su vida a formar ciudadanos. Y detrás de cada pensión otorgada existe el compromiso de una sociedad que reconoce el valor de quienes han hecho de la enseñanza una vocación de vida.

Un régimen que honra la confianza de sus afiliados

A lo largo de más de tres décadas, el RCC ha demostrado que la sostenibilidad financiera no es una aspiración teórica, sino una realidad respaldada por una gestión responsable y rigurosa.

Hoy, el régimen protege a 115.878 trabajadores activos y cuenta con una reserva superior a los ₡6,1 billones, recursos destinados a garantizar el pago de las pensiones presentes y futuras del Magisterio Nacional. Estos resultados reflejan años de disciplina técnica, prudencia financiera y compromiso institucional.

La más reciente valuación actuarial, resumida en nuestro Informe Azul, confirma la fortaleza del régimen y reafirma que cada aporte realizado por los afiliados está siendo administrado con responsabilidad, transparencia y visión de futuro.

En tiempos en que la sostenibilidad de los sistemas de pensiones es motivo de preocupación en muchas partes del mundo, el RCC constituye una demostración de que la planificación seria y el trabajo constante generan resultados tangibles.

Un reconocimiento que trasciende fronteras

La celebración de este trigésimo cuarto aniversario coincide con un acontecimiento especialmente significativo para JUPEMA: la obtención del Galardón Internacional de la Calidad otorgado por la European Society for Quality Research (ESQR).

Más que una distinción institucional, este reconocimiento representa la validación de una cultura organizacional basada en la excelencia, la mejora continua y la rendición de cuentas.

Es un premio que pertenece a toda la familia del Magisterio Nacional.

Pertenece a quienes han depositado su confianza en el régimen durante décadas. Pertenece a quienes contribuyen mes a mes convencidos de que están construyendo su futuro. Y pertenece también a las más de 345 personas colaboradoras de JUPEMA que, con profesionalismo y vocación de servicio, trabajan diariamente para garantizar una administración eficiente y transparente de los recursos que les han sido confiados.

La fuerza de la solidaridad

Si existe una palabra que resume la esencia del RCC, esa palabra es solidaridad.

La cotización compartida entre trabajadores, patronos y Estado representa mucho más que un mecanismo de financiamiento. Es la expresión concreta de un pacto social mediante el cual varias generaciones se unen para garantizar protección y seguridad en la etapa del retiro.

Esa solidaridad intergeneracional es la que ha permitido construir uno de los fondos más importantes del país y asegurar que miles de educadores puedan disfrutar de una jubilación digna después de años de servicio.

Cada aporte es una muestra de confianza. Cada pensión pagada es una promesa cumplida.

Por eso, este aniversario también nos invita a valorar, proteger y fortalecer aquello que juntos hemos construido.

Mirar hacia adelante

Treinta y cuatro años después de su creación, el RCC no representa el final de una historia de éxito. Representa el inicio de nuevos desafíos y nuevas oportunidades.

Desde JUPEMA renovamos nuestro compromiso con la transparencia, la excelencia técnica, la innovación y la defensa permanente de los intereses de las personas afiliadas.

Sabemos que el mejor homenaje que podemos rendir a quienes confiaron en este proyecto es seguir administrándolo con responsabilidad y visión de futuro.

Porque el RCC es mucho más que un régimen de pensiones.

Es el resultado de décadas de esfuerzo compartido.

Es un patrimonio colectivo que pertenece al Magisterio Nacional.

Es una promesa de dignidad para quienes dedicaron su vida a educar.

Y es, sobre todo, un legado que tenemos la responsabilidad de preservar para las generaciones presentes y futuras.

Hoy celebramos lo alcanzado. Pero también reafirmamos nuestro compromiso con lo que está por venir.

Defender el RCC es defender el futuro del Magisterio Nacional.

Y ese futuro, como hace treinta y cuatro años, continúa construyéndose entre todos.