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Corbana: fuertes lluvias impactan zonas bananeras de la Región Caribe y aumentan la preocupación por afectaciones a la producción

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Colaboración con agencia

Saturación de suelos en fincas bananeras compromete la calidad de la producción y aumenta el riesgo de brotes de plagas y enfermedades.

Las intensas lluvias registradas en las últimas horas en la Región Caribe de Costa Rica mantienen en alerta al sector bananero nacional debido a las posibles afectaciones en las plantaciones y comunidades aledañas en las principales zonas productoras del país.

En lo que va del mes de julio, se registran más de 927 mm de precipitación en el Caribe (Estación Banaclima, La Rita). Solo en la última semana, producto de las lluvias se ha obtenido un valor superior a los 350 mm, todo esto debido a las Ondas Tropicales y la Zona de Convergencia Intertropical, en combinación con la influencia del Fenómeno El Niño que apenas comienza a manifestarse. Esto provoca un efecto directo sobre las plantaciones ya que los sistemas de drenaje están trabajando a su máxima capacidad, los suelos están saturados y esto provoca un daño fisiológico en la plantación que puede provocar a corto plazo problemas de crecimiento en las plantas, así como en la calibración y peso de la fruta.

Si bien hasta el momento no se reportan inundaciones importantes dentro de las fincas ni pérdidas masivas en el cultivo, sí se han presentado casos de daños en diques y caminos de acceso que complican el ingreso de los trabajadores y vehículos de carga comprometiendo la cosecha y el empaque de fruta.

De continuar este patrón de precipitaciones, no se descarta que a corto plazo se produzcan inundaciones que afecten directamente las plantaciones.

Marcial Chaverri, gerente general de la Corporación Bananera Nacional (Corbana), explicó:

Toda la zona bananera del país está sufriendo este embate climático y nos preocupa principalmente por el riesgo de proliferación de la Sigatoka Negra y el impacto que esto pueda tener en términos de cajas de banano para exportación. Estamos muy pendientes de la situación y tomando cartas en el asunto, comunicándonos con las entidades locales y gubernamentales, haciendo un importante esfuerzo para apoyar a la industria del banano costarricense”.

Hasta el momento la principal afectación se registra en Caribe Norte, en los cantones de Guácimo, Pococí y Sarapiquí producto del desbordamiento de los Ríos Sucio y Sarapiquí. No obstante, las lluvias han impactado con fuerza también las comunidades de Siquirres, Batina y Batán, entre otras.

Incremento de la infección por Sigatoka

Una de las principales preocupaciones del sector es que las condiciones climáticas de las últimas semanas son el escenario perfecto para la proliferación de la Sigatoka Negra.

La presión del inóculo en este momento es muy alta, la pérdida de follaje es una realidad inminente y esto implica que las fincas tendrán que adelantar la cosecha y trabajar con calibraciones menores para evitar que la fruta se pierda.

Este efecto suele presentarse alrededor de 8 semanas después de un evento fuerte de precipitación, como es el caso de las ondas tropicales y la zona de convergencia intertropical que han venido afectando desde inicios del mes de julio.

Apoyo al sector

Ante las condiciones climáticas adversas, Corbana mantiene un monitoreo constante en las fincas y comunidades aledañas, así como el acompañamiento permanente al sector promoviendo medidas preventivas con el fin de fortalecer la resiliencia ante los efectos de las lluvias intensas.

Entre las principales recomendaciones destacan el mantenimiento de sistemas de drenaje, la protección de la infraestructura productiva, el monitoreo constante de las condiciones climáticas y fitosanitarias, así como la implementación de prácticas que contribuyan a mantener la salud de las plantaciones y la continuidad de las operaciones.

Estas acciones buscan fortalecer la capacidad de respuesta de las fincas y minimizar el impacto de los eventos climáticos extremos sobre la producción y el empleo en las regiones bananeras.

Corbana continúa trabajando de forma articulada con las autoridades nacionales y productores para dar seguimiento a la evolución de las condiciones climáticas y adoptar las medidas necesarias que permitan mitigar sus efectos sobre la producción nacional.