
El Colegio de Profesionales en Nutrición señala que una alimentación saludable no debería convertirse en un privilegio y recuerda las advertencias de la FAO sobre el acceso a dietas nutritivas.
El aumento en el costo de los alimentos saludables comienza a reflejarse no solo en el bolsillo de las familias, sino también en las decisiones que toman a la hora de llenar la mesa. Ante este panorama, el Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN) hizo un llamado a colocar la nutrición y la seguridad alimentaria en el centro de la discusión nacional.
La preocupación surge luego de que diversos análisis señalaran que el costo de una alimentación saludable ha experimentado un incremento significativo en los últimos años, una realidad que obliga a muchas familias a replantear sus hábitos de consumo.
La presidenta del CPN, Angie Jiménez, manifestó su preocupación por el impacto que el incremento en el precio de alimentos como frutas, vegetales, lácteos y proteínas puede tener en la salud de la población:
Cuando una familia enfrenta limitaciones económicas, lo primero que suele sacrificarse es la calidad de la alimentación. Esto puede traducirse en un menor consumo de frutas, vegetales y proteínas, y en una mayor dependencia de productos ultraprocesados más económicos y de menor valor nutricional."
Esta preocupación coincide con las advertencias realizadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que ha señalado que el costo de una alimentación saludable continúa aumentando y que millones de personas en el mundo enfrentan dificultades para acceder a una dieta adecuada.
Jiménez agregó:
Cuando organismos internacionales advierten que cada vez más personas tienen dificultades para acceder a una alimentación saludable, estamos frente a un tema que trasciende la nutrición y se convierte en un asunto de salud pública y desarrollo social. Como país, debemos prestar atención a estas señales".
La nutricionista explicó que, si bien muchas enfermedades están relacionadas con hábitos de vida, las decisiones alimentarias también están condicionadas por factores económicos, sociales y de acceso:
La alimentación saludable no debería ser un lujo. Nos preocupa que muchas familias se vean obligadas a elegir alimentos únicamente por su precio y no por su valor nutricional. Comer bien debe ser una posibilidad para todas las personas, independientemente de su nivel de ingresos."
De acuerdo con el CPN, el aumento sostenido en el costo de los alimentos podría tener consecuencias importantes en la salud pública, particularmente en poblaciones vulnerables como niños, personas adultas mayores y hogares de menores ingresos:
El impacto va mucho más allá del bolsillo. Una alimentación inadecuada puede afectar el crecimiento y desarrollo de los niños, aumentar el riesgo de enfermedades crónicas y comprometer la calidad de vida de las personas adultas mayores."
El Colegio recordó que la inseguridad alimentaria no siempre se manifiesta como falta de alimentos, sino también como la imposibilidad de acceder a opciones nutritivas de manera regular.
Jiménez añadió:
Es posible que una familia tenga suficientes calorías disponibles, pero no necesariamente una alimentación balanceada. Ahí es donde vemos una paradoja preocupante: personas con exceso de peso, pero con deficiencias nutricionales importantes."
Ante este escenario, el CPN recomienda a las familias planificar las compras, priorizar alimentos de temporada, aprovechar mercados locales y mantener hábitos como la preparación de comidas en casa. Según el Colegio, estas estrategias pueden contribuir a optimizar el presupuesto sin comprometer completamente la calidad de la alimentación.
Sin embargo, el Colegio enfatizó que la responsabilidad no debe recaer únicamente en las familias. Jiménez agregó:
Es importante recordar que una alimentación saludable no depende exclusivamente de la voluntad individual. Existen factores económicos y sociales que condicionan las decisiones que toman las personas todos los días. Como país, debemos preguntarnos si estamos garantizando que la población tenga acceso a alimentos nutritivos y asequibles."
Finalmente, el CPN reiteró que la nutrición debe abordarse como un tema de salud pública y desarrollo social:
No podemos normalizar que comer saludablemente sea más difícil cada año. Si las familias se ven obligadas a sustituir alimentos nutritivos por opciones más baratas y menos saludables, las consecuencias las veremos en los próximos años en forma de más obesidad, diabetes, hipertensión y otras enfermedades crónicas."
Jiménez concluyó:
La pregunta que debemos hacernos es sencilla: ¿está comiendo mejor o peor Costa Rica? La respuesta a esa interrogante tendrá implicaciones importantes para la salud del país en los próximos años".
