
Dolor en el pecho, dificultad para respirar, mareos persistentes, son algunas de las señales de alerta que indican suspender la caminata y buscar atención médica de inmediato.
El cuerpo suele enviar señales antes de que aparezca una complicación de salud. Ignorarlas, especialmente cuando se realizará una caminata de varias horas o incluso de varios días, puede aumentar el riesgo de lesiones, descompensaciones o emergencias vitales. Por ello, el Colegio de Médicos y Cirujanos hace un llamado para que quienes realizarán la romería puedan identificar esos síntomas antes de iniciar el recorrido y durante el trayecto, entendiendo que cada organismo responde de manera distinta al esfuerzo físico.
Aunque muchas personas asocian la romería únicamente con la distancia por recorrer, el verdadero desafío para el organismo está en la combinación de factores como las pendientes, los cambios de temperatura, las horas continuas de caminata, la condición física de cada persona y la presencia de enfermedades crónicas, elementos que pueden modifican significativamente la forma en la que se adapta el cuerpo a la actividad física.
"Cada persona vive la romería de manera distinta, no obstante, deben entender que no es solo una caminata de larga distancia, sino que es una actividad física que requerirá planificación y responsabilidad individual. La edad, la condición física, el peso, las enfermedades que pueda padecer e incluso la preparación realizada en las semanas previas hacen que el organismo responda de forma diferente al esfuerzo. Escuchar al cuerpo también es una forma de cuidar la salud y de vivir esta experiencia con responsabilidad", afirmó el Dr. Elliott Garita Jiménez, presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos.
Para los especialistas en ejercicio y emergencias, uno de los errores más frecuentes es creer que sentirse bien unos días antes de la romería significa estar preparado para recorrer largas distancias.
"El organismo siempre da señales. Una persona que no realiza ejercicio de manera habitual o que pasa de una vida sedentaria a caminar decenas de kilómetros se expone a un esfuerzo para el que su cuerpo no está preparado. Lo recomendable es entrenar con varias semanas de anticipación y, si existen enfermedades de fondo o dudas sobre la condición física, consultar previamente con un profesional en salud", indicó el Dr. Jorge Méndez Masís, especialista en Medicina de Emergencias.
El especialista añadió que, antes de iniciar la caminata, existen manifestaciones que se consideran “normales” pero nunca deberían minimizarse, entre ellas:
- Dolores musculares o articulares persistentes.
- Síntomas de gripe, resfriado o problemas gastrointestinales.
- Dolor en el pecho, columna, o “falta de aire” al hacer esfuerzos leves o moderados.
- Mareos, desmayos, visión borrosa o debilidad no evaluadas por un profesional en salud o durante el entrenamiento.
- Alteraciones de la presión arterial, el azúcar o sensación de agotamiento con esfuerzos mínimos.
Durante la romería también es importante diferenciar las molestias esperables propias del esfuerzo físico, de aquellas que representan una señal de alerta.
"Es normal experimentar cansancio muscular, sudoración y sentir mayor esfuerzo al subir una cuesta. Lo que no es normal es presentar dolor en el pecho, dificultad importante para respirar, mareos repetitivos, desorientación, desmayos, dolor de cabeza intenso, visión borrosa, calambres constantes o ampollas que impidan caminar correctamente. Esas son señales que obligan a detener el recorrido y buscar atención médica de inmediato", enfatizó el Dr. Méndez Masís.
Muchas personas continúan caminando pese a presentar síntomas importantes, convencidas de que lograrán llegar a su destino, no obstante, ignorar esas señales favorece la aparición de lesiones musculares, descompensaciones de enfermedades crónicas, cuadros de deshidratación severa e incluso eventos cardiovasculares tales como arritmias o hasta el paro cardíaco en plena caminata.
Por otra parte, los médicos señalan que existen grupos de personas con factores de riesgo considerables, que requieren una valoración más cuidadosa antes de decidir participar en la romería, entre ellos:
- Personas con enfermedades cardiovasculares o antecedentes de infarto.
- Pacientes con hipertensión arterial o diabetes que no estén adecuadamente controladas.
- Personas con insuficiencia renal o problemas importantes de circulación.
- Mujeres embarazadas, especialmente durante el primer y tercer trimestre.
- Adultos mayores con problemas de movilidad o fragilidad ósea.
- Niños menores de 14 años y lactantes.
- Personas sedentarias o que no realizan actividad física de forma regular.
Para el especialista en medicina de emergencias, generalmente las personas aplican algunas prácticas que aumentan innecesariamente el riesgo de emergencias durante la caminata, como:
- Estrenar calzado el mismo día de la romería.
- Automedicarse con antiinflamatorios para soportar el dolor.
- Caminar durante largas horas sin realizar pausas para descansar.
- Hidratarse únicamente con agua, sin reponer los electrolitos que el cuerpo pierde durante el esfuerzo.
- Ayunar o consumir comidas muy pesadas antes o durante el recorrido.
Los especialistas insisten en que el cansancio forma parte de una caminata de larga distancia, pero síntomas como dolor en el pecho, dificultad para respirar, desorientación, desmayos, mareos persistentes o la sensación de que el cuerpo ya no puede continuar nunca deben considerarse normales. Reconocer esas señales y actuar oportunamente puede evitar complicaciones en su salud tanto para la Romería como para su diario vivir.
