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Valor Compartido que florece: Walmart impulsa proyecto que transformó la vida de una familia ramonense

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En la región de Occidente, específicamente en Piedades Norte de San Ramón, comienza a abrirse paso una historia que mezcla esfuerzo, raíces profundas y lazos familiares.

Allí, donde el chayote no forma parte de la tradición agrícola, una familia ramonense decidió incursionar en este cultivo.

Con trabajo constante, visión clara y una determinación firme, Huberth Campos Guzmán y su padre Huberth Campos Valverde demuestran que es posible abrir camino donde antes no lo había, llevando el cultivo más allá de sus zonas tradicionales y convirtiendo el esfuerzo en nuevas oportunidades. 

Campos Guzmán asegura que ha construido su vida a base de trabajo. Formó parte de una compañía multinacional de granos, como arroz y frijoles, donde aprendió disciplina, constancia y el valor de hacer bien las cosas. Ese camino lo llevó también a desarrollar su propia empresa de distribución y transporte, a través de la cual, desde el 2010, mantiene una relación con Walmart Costa Rica.

Como parte de la relación con la compañía, le vendían ayote, pero gracias a un proceso de investigación y al vínculo que mantenían con Walmart, identificaron una oportunidad para diversificar su actividad e incursionar en el cultivo de chayote. A partir de ello, establecieron una relación comercial con la compañía que inició hace casi cuatro años. 

Como todo proceso de innovación, el inicio no fue sencillo. Aun así, perseveraron hasta lograr cosechar los primeros frutos de un cultivo que comenzaba a abrirse paso en la zona.  

El 2025 trajo uno de los golpes más fuertes: una tormenta intensa y lluvias constantes provocaron el colapso de la estructura donde tenían su siembra, ya que utilizaban un modelo tradicional de producción, con una estructura de soporte elaborada a base de madera. Los anclajes cedieron y toda la producción cayó al suelo. 

Lo perdieron todo. No solo eran plantas, era el esfuerzo de ambos. Fue un momento crítico, de esos que ponen a prueba todo. Aun así, no se rindieron. “Estos inconvenientes son parte de la curva de aprendizaje”, aseguró don Hubert Campos Valverde.

Con apoyo del programa Tierra Fértil de Walmart, que brinda acompañamiento integral, incluida asesoría técnica constante, capacitación y una relación más cercana y estratégica con los agricultores, esta innovadora iniciativa logró volver a levantarse. 

Como parte de su modelo de Valor Compartido, Walmart realizó la inversión en una moderna y resistente estructura con una extensión de 1 hectárea, y construida con  materiales galvanizados de alta durabilidad, que es muy favorable para el crecimiento de este fruto.

Esta infraestructura permite la siembra de 1.800 plantas. Se compone de postes y tubos galvanizados reforzados con tensores y cableado metálico, creando una especie de sistema aéreo que da soporte al crecimiento ordenado de los chayotes. Además, incorpora tecnología innovadora, materiales de alta calidad, y sistemas especializados que representan un antes y un después en la producción de chayotes.

 Además, trabajan una parte de la siembra con semillas de primera generación desarrolladas en laboratorio, lo que fortalece aún más la producción.

Lo que comenzó como un sueño entre padre e hijo, es una realidad que impacta de forma positiva a otros en la comunidad. El proyecto genera empleo en el campo y, próximamente, también dará trabajo en la planta de empaque y en toda su cadena operativa, beneficiando de forma directa a 10 personas. Además, su impacto se extenderá a cerca de 20 integrantes de las familias vinculadas a esta iniciativa.  

Con la cosecha se proyecta alcanzar entre 1.000 y 1.500 cajas semanales y se estima un crecimiento de 30% en el volumen cultivado.

La tenacidad y resiliencia de estos productores agrícolas nos demuestra que cuando un sueño se construye en familia, brotan raíces más profundas que generan sus frutos. Y aunque las rachas de viento los derribe, siempre encuentran la forma de volver a trepar con mayor resistencia.