La embajada rusa afirmó que en Nicaragua hay asesores y especialistas militares, pero negó que esa cooperación esté dirigida contra terceros países.
La Embajada de la Federación de Rusia en Costa Rica rechazó las declaraciones del canciller Manuel Tovar Rivera, quien expresó ante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) preocupación por la presencia de fuerzas militares rusas en Nicaragua.
La representación diplomática rusa publicó un comentario en su cuenta oficial de Facebook, después de que Tovar alertara en Panamá sobre la situación democrática y de seguridad regional vinculada con Nicaragua.
Durante su intervención ante la OEA, el ministro costarricense afirmó que Costa Rica observa con preocupación la presencia de fuerzas militares rusas en Nicaragua, así como de organizaciones como Hamás y Hezbolá.
La embajada rusa calificó esas preocupaciones como infundadas y sostuvo que la eventual presencia de contingentes extranjeros en Nicaragua tiene respaldo jurídico interno.
Un contingente militar ruso puede ser invitado al territorio de Nicaragua sobre las mismas bases jurídicas que los contingentes militares de los Estados Unidos, México, Cuba y los países de Centroamérica, circunstancia que es bien conocida por la parte costarricense”.
Según la representación rusa, Nicaragua emite dos veces al año una autorización mediante decreto presidencial, aprobada por la Asamblea Nacional, para facilitar programas de cooperación internacional de carácter humanitario, educativo, de rescate y de otra índole.
La embajada no negó la presencia de personal ruso en Nicaragua. Más bien, afirmó que actualmente permanece en ese país “un grupo de asesores y especialistas militares rusos”.
Según la información fidedigna de la que dispone esta Embajada, actualmente en Nicaragua se encuentra un grupo de asesores y especialistas militares rusos cuyas actividades están relacionadas con el intercambio de experiencias, la capacitación del personal y la asistencia en el cumplimiento de tareas de carácter humanitario, así como en operaciones de búsqueda y rescate en casos de emergencias y desastres naturales”.
La representación diplomática agregó que esa presencia responde a acuerdos bilaterales vigentes entre Rusia y Nicaragua, suscritos, según dijo, conforme al derecho internacional y a los principios de cooperación entre Estados.
Rusia también rechazó que su relación con Nicaragua tenga un propósito hostil hacia otros países. La embajada afirmó que Moscú respeta la soberanía de Costa Rica y de los Estados de América Latina y el Caribe.
Las relaciones entre la Federación de Rusia y la República de Nicaragua, al igual que las relaciones entre cualesquiera otros Estados soberanos, no están dirigidas contra terceros países y responden a los objetivos de garantizar la estabilidad regional, la seguridad y el desarrollo sostenible”.
El pronunciamiento ruso también recordó que Tovar ya había expresado inquietud por la presencia de fuerzas rusas en Nicaragua durante una entrevista con la agencia internacional de noticias AFP en París, a principios de junio, en el marco de un evento de la OCDE.
La embajada pidió a las autoridades costarricenses abordar la cooperación ruso-nicaragüense con “hechos comprobados e información objetiva”, y evitar valoraciones que, según sostuvo, podrían generar interpretaciones erróneas.
Confiamos en que, al abordar cuestiones relacionadas con la cooperación ruso-nicaragüense y con la política de la Federación de Rusia en la región, los representantes oficiales de Costa Rica se guíen por hechos comprobados e información objetiva”.
El intercambio ocurre después de que Costa Rica endureciera su tono diplomático frente a Nicaragua. En la Asamblea General de la OEA, Tovar también condenó el asesinato del mayor retirado nicaragüense Roberto Samcam en territorio costarricense y lamentó la muerte del dirigente indígena miskito Brooklyn Rivera.
El canciller sostuvo además que la situación en Nicaragua genera preocupaciones por el deterioro democrático, las denuncias de detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, restricciones a libertades fundamentales y persecución contra líderes religiosos y comunidades de fe.
