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Programa Yo Pienso Verde comparte recomendaciones para sostener acciones ambientales en centros educativos

Según estimaciones del programa, 87% de los centros educativos participantes ya había intentado implementar acciones ambientales antes de incorporarse, pero no logró mantenerlas en el tiempo.

Aunque la conciencia sobre el cuidado del ambiente ha ganado terreno en los centros educativos costarricenses durante los últimos años, todavía existen desafíos para convertir esa preocupación en acciones permanentes.

Las escuelas y colegios generan cantidades relevantes de residuos y requieren estrategias sostenidas para disminuir su impacto ambiental.

Ana Gabriela Soto, gestora ambiental de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional, señaló que la experiencia del programa Yo Pienso Verde ha permitido identificar problemas recurrentes en centros educativos de distintas regiones del país.

La experiencia acumulada por el programa Yo Pienso Verde en centros educativos de distintas regiones del país ha permitido identificar problemáticas recurrentes que van desde la gestión de residuos y el desperdicio de alimentos, hasta las dificultades para mantener proyectos ambientales en el largo plazo".

Según estimaciones de la Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional, cerca del 87% de las escuelas y colegios que han participado en el programa ya había intentado implementar acciones ambientales antes de incorporarse a la iniciativa.

Sin embargo, muchas de esas experiencias no lograron consolidarse debido a la falta de estructuras organizativas, seguimiento continuo o personas responsables claramente definidas para liderarlas.

Soto añadió:

Muchos centros de enseñanza han recibido capacitaciones o incluso han instalado estaciones de reciclaje, pero cuando no existe una estrategia, un comité responsable o una estructura de seguimiento, los esfuerzos terminan desapareciendo con el tiempo".

Uno de los principales patrones identificados por la organización es que las iniciativas ambientales suelen depender del entusiasmo de una o pocas personas dentro de la institución.

Cuando hay cambios de personal o disminuye el seguimiento, los proyectos pueden perder impulso y terminar abandonándose.

Por esa razón, la organización considera fundamental que la gestión ambiental deje de verse como una actividad complementaria y se integre a los lineamientos institucionales de cada centro educativo.

La participación de las directoras y los directores resulta clave para generar compromiso entre docentes, estudiantes y personal administrativo, así como para garantizar la continuidad de las acciones a largo plazo.

Otro de los desafíos identificados es la adecuada separación de residuos. Según el programa, todavía persiste la percepción de que esta labor corresponde exclusivamente al personal de limpieza, cuando la responsabilidad debe recaer en cada persona que genera residuos.

Esta visión es especialmente relevante en los centros educativos, donde la formación de hábitos puede generar cambios duraderos tanto en estudiantes como en sus familias.

La organización también señaló retos relacionados con el desperdicio de alimentos en los comedores, el uso de materiales de un solo uso —como estereofón, plásticos y globos— y el consumo de papel. Este último continúa siendo un desafío para centros educativos que enfrentan limitaciones para incorporar herramientas digitales en sus procesos académicos y administrativos.

Soto también destacó el impacto ambiental asociado al transporte de estudiantes y personal docente.

En la mayoría de los centros educativos, aproximadamente la mitad de su huella de carbono proviene del transporte de docentes y estudiantes. Cada persona llega en su propio carro y se generan grandes concentraciones de vehículos".

Aunque muchas instituciones enfrentan limitaciones de tiempo, recursos y personal, el programa indicó que existen acciones concretas que pueden ayudar a sostener una gestión ambiental más efectiva.

Recomendaciones para los centros educativos

El programa Yo Pienso Verde recomienda:

  • Incorporar la gestión ambiental como parte de los lineamientos institucionales.
  • Crear comités ambientales con responsabilidades claramente definidas.
  • Promover la separación de residuos desde el punto en que se generan.
  • Aprovechar las efemérides ambientales para reforzar mensajes y hábitos durante todo el año.
  • Priorizar materiales reutilizables y, cuando corresponda, alternativas compostables, biodegradables o de fibras naturales para las decoraciones institucionales.
  • Impulsar iniciativas propuestas por estudiantes y brindarles espacios de liderazgo.
  • Buscar apoyo y capacitación por medio de municipalidades, organizaciones y programas especializados.
  • Favorecer la reutilización de materiales en actividades escolares, por ejemplo mediante el uso de vajillas reutilizables.
  • Sensibilizar a toda la comunidad educativa sobre el impacto de sus decisiones cotidianas.

La gestora ambiental concluyó:

Creemos que el principal desafío no es iniciar proyectos ambientales, sino lograr que se mantengan en el tiempo. Nuestra experiencia demuestra que cuando existe liderazgo, seguimiento y compromiso institucional, las acciones ambientales dejan de ser esfuerzos aislados y se convierten en parte de la cultura de la comunidad educativa".