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¿Por qué existe el Mes del Orgullo y por qué Costa Rica aún no está “al día”?

Hace pocos días, la señora presidenta de la República afirmó que: “Yo no quiero ver más a Costa Rica en esos foros relacionados con derechos, diversidades y esas cosas donde el país ya está, gracias a Dios, al día.”

Sus palabras obligan a formular una pregunta fundamental: ¿qué significa realmente estar “al día” en materia de derechos humanos?

Si estar al día significa haber alcanzado una sociedad donde todas las personas son tratadas con igualdad, respeto y dignidad, entonces Costa Rica todavía tiene un largo camino por recorrer.

No estaremos al día mientras las personas de la diversidad sexual y de género continúen siendo utilizadas como moneda de cambio en el debate político para atraer votos de sectores conservadores. Los derechos humanos no son una estrategia electoral ni un tema que pueda activarse o desactivarse según las conveniencias partidarias del momento.

No estaremos al día mientras siga existiendo discriminación en los centros de trabajo, en las escuelas, en los colegios, en los servicios de salud y en los espacios públicos por motivos de orientación sexual o identidad de género.

No estaremos al día mientras muchas personas trans enfrenten enormes obstáculos para acceder a empleo, vivienda, educación y oportunidades de desarrollo personal simplemente porque su identidad no encaja dentro de los prejuicios de una parte de la sociedad.

No estaremos al día mientras jóvenes LGBTIQ+ continúen sufriendo acoso, exclusión o violencia en los centros educativos, con consecuencias que afectan su salud mental, su rendimiento académico e incluso sus proyectos de vida.

No estaremos al día mientras la educación sexual integral siga siendo objeto de campañas de desinformación y temor, en lugar de ser entendida como una herramienta para formar ciudadanos informados, responsables y respetuosos de la diversidad humana.

No estaremos al día mientras las decisiones relacionadas con la salud de las personas se fundamenten en prejuicios, creencias personales o presiones ideológicas, en lugar de criterios científicos, técnicos y de derechos humanos.

No estaremos al día mientras sectores de la población tengan que seguir luchando para ser escuchados por las autoridades del Estado, como si la igualdad fuera una concesión y no una obligación constitucional.

No estaremos al día mientras las personas de la diversidad sexual y de género continúen sintiendo miedo de expresar quiénes son, de tomarse de la mano en espacios públicos o de construir una familia sin temor al rechazo social.

No estaremos al día mientras se siga tratando a la población LGBTIQ+ como una minoría incómoda que debe permanecer invisible para no incomodar a ciertos grupos políticos o religiosos.

No estaremos al día mientras existan intentos de imponer creencias religiosas particulares sobre el conjunto de la ciudadanía. La libertad religiosa es un derecho fundamental, pero también lo es la libertad de pensamiento y la obligación del Estado de garantizar igualdad para todas las personas, independientemente de sus creencias.

No estaremos al día mientras sea necesario explicar que las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales y de otras diversidades no buscan privilegios ni tratamientos especiales. Lo único que se exige es igualdad: los mismos derechos, las mismas oportunidades y la misma protección que cualquier otra persona.

Y precisamente por eso existe el Mes del Orgullo.

El Orgullo no nació como una celebración superficial ni como una moda pasajera. Nació como una respuesta a la exclusión, a la persecución y a la violencia. Existe para recordar que los derechos conquistados no fueron regalos de ningún gobierno, sino el resultado de décadas de lucha de miles de personas que se negaron a aceptar la discriminación como una condición normal de vida.

La Marcha del Orgullo sigue siendo necesaria porque aún existen personas que no pueden vivir plenamente su identidad sin enfrentar consecuencias sociales, laborales o familiares. Sigue siendo necesaria porque la visibilidad continúa siendo una herramienta fundamental contra el prejuicio. Sigue siendo necesaria porque cada generación debe defender los derechos alcanzados y trabajar para ampliar aquellos que todavía no se garantizan plenamente.

La Marcha del Orgullo no es una manifestación contra nadie. Es una manifestación a favor de la igualdad, la dignidad humana, la libertad y el respeto. Es un recordatorio de que la democracia se fortalece cuando todas las personas tienen espacio para existir y participar en condiciones de igualdad.

Costa Rica estará verdaderamente al día cuando ninguna persona sea discriminada por quien ama, por cómo se identifica o por la manera en que decide vivir su vida.

Estaremos al día cuando la igualdad deje de ser una aspiración y se convierta en una realidad cotidiana.

Estaremos al día cuando la diversidad deje de verse como una amenaza y sea reconocida como una de las mayores fortalezas de nuestra sociedad.

Estaremos al día cuando comprendamos que los derechos de unos no disminuyen los derechos de otros.

Y estaremos al día cuando entendamos que el amor, la dignidad humana y la libertad siempre serán más fuertes que el miedo, el prejuicio y la exclusión.