“Este equipo técnico recomienda la declaratoria patrimonial de la fachada principal del Conservatorio Castella en la que se encuentra el mural abstracto reconocido como bien artístico autónomo”. Así concluye la Unidad de Patrimonio Histórico-Arquitectónico del Ministerio de Cultura y Juventud su informe ID-001-2026, acerca del Teatro Castella Arnoldo Herrera González.
El dato es fundamental porque impide la demolición de un edificio construido por el Estado, en uso desde hace 73 años por el Conservatorio de Castella y que fue vendido de espaldas a la institución por la organización privada Fundación Conservatorio de Castella a empresarios interesados en un multimillonario proyecto inmobiliario.
El 8 de mayo este medio publicó una noticia titulada “Cultura rechaza declarar patrimonio el Teatro Arnoldo Herrera y ordena rescatar mural de Felo García” que omitió información relevante del informe técnico, y de la resolución del Ministro, acerca de la protección de ese edificio emblemático para la cultura nacional. En realidad, la protección recomendada no es solo para el mural, sino para toda la fachada y además propuso prohibir la demolición parcial o total del edificio.
Para abundar aún más en esa conclusión, el informe y la resolución del Ministro señalan: “Es esencial llevar a cabo un proceso de restauración de la fachada del Conservatorio Castella para devolverle el carácter moderno que originalmente poseía, lo que permitirá mantener una integración armónica entre el mural y la estructura arquitectónica, además de preservar su valor estético y cultural. La fachada, aunque deteriorada, forma parte integral del contexto en el que el mural fue creado”.
Y el documento especifica: “En caso de que la Comisión Nacional de Patrimonio acordara acoger la recomendación de este equipo técnico y continuara con el proceso de declaratoria patrimonial de la fachada principal y su mural del edificio conocido como Teatro Arnoldo Herrera, se considera que clasificaría bajo la categoría de “Monumento”.
Para rematar, el Informe incluso presenta una propuesta de Decreto que dice así:
“Artículo 1º Declarar e incorporar al Patrimonio Histórico-Arquitectónico de Costa Rica, bajo la categoría de Monumento, la fachada principal del Teatro Arnoldo Herrera González, y el mural abstracto elaborado por los reconocidos artistas nacionales Rafael Ángel “Felo” García y Néstor Zeledón Guzmán, ubicado frente al costado norte del Parque Metropolitano de La Sabana".
“Artículo 2º Esta declaratoria prohíbe la demolición total o parcial del inmueble, e igualmente su remodelación parcial o total, sin la autorización previa de la Dirección de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura y Juventud”.
El informe especifica de manera exhaustiva que el Teatro Castella fue construido en la década de los años sesenta con dinero del Gobierno de Costa Rica y resalta que ese edificio “se erige como un epicentro cultural emblemático en Costa Rica, enriquecido por una multiplicidad de cualidades estéticas, históricas y sociales que le confieren un valor cultural indiscutible”.
Sin embargo, la noticia del 8 de mayo reportó que el Ministerio de Cultura “resolvió no declarar ni incorporar al Patrimonio Histórico-Arquitectónico de Costa Rica el inmueble conocido como Teatro Arnoldo Herrerra González” y añadió que “la resolución acogió el criterio técnico que concluyó que el inmueble considerado integralmente en su estado actual no reúne las condiciones de autenticidad, integridad y conservación material requeridas para una declaratoria patrimonial bajo la categoría de monumento”.
La noticia también detalló que el MCJ ordenó trasladar el mural escultórico al jardín escultórico del Museo de Arte Costarricense, o a las instalaciones del Centro Nacional de Cultura, una ocurrencia que no ha sido recomendada nunca y que destruiría el valioso mural.
Son evidentes las contradicciones dentro de la misma resolución MCJ-DM-137-2026, firmada el 7 de mayo por el ministro de Cultura Jorge Rodríguez Vives. La resolución incluye párrafos del informe que explícitamente recomiendan la protección del edificio, pero en el por tanto, el ministro contraviene al informe técnico oficial.
Por ejemplo, apenas una página antes de la firma del Ministro, la resolución dice: “La fachada, aunque deteriorada, forma parte integral del contexto en el que el mural fue creado. Al restaurarla de manera cuidadosa, siguiendo los principios de la arquitectura moderna y respetando los elementos originales, se podrá restablecer la relación entre la obra de arte y su soporte arquitectónico. La restauración debe ser respetuosa del diseño original y centrarse en la reconstrucción de elementos que han sido alterados o perdidos debido al paso del tiempo”.
Es decir que los especialistas del MCJ recomiendan no solo proteger la fachada sino restaurarla. Entonces, o el Ministro no leyó el informe de la Unidad de Patrimonio del propio Ministerio o hay un esfuerzo deliberado por demoler el teatro, distorsionar el informe técnico y cometer otro crimen cultural, con el aval explícito del Ministro Rodríguez Vives, mediante una gravísima alteración del contenido de un documento oficial.
Aún más grave es que el MCJ incumplió el debido proceso y solo escuchó los alegatos de la empresa deseosa de demoler. Nunca fueron citados a comparecer ni fueron notificados el arquitecto que propuso la protección, Juan Pablo Gómez, ni la Junta Administrativa del Conservatorio de Castella, que tiene el uso, goce y disfrute del teatro y representa legalmente a la institución y su comunidad de estudiantes, docentes y padres.
Ya fue presentada la impugnación correspondiente pidiendo la nulidad absoluta de la resolución ministerial, sin perjuicio de otras acciones administrativas, civiles y penales que puedan derivarse de la alteración del contenido de un informe oficial y de la manipulación grosera del debido proceso, para favorecer un vergonzoso negocio privado en perjuicio de la infancia, la cultura y la educación costarricense.
