Estudio de la Universidad Latina y el Banco Nacional de Sangre señala que el principal reto no es convencer sobre la importancia de donar, sino facilitar que la disposición se convierta en una práctica recurrente.
Una investigación desarrollada por la Universidad Latina de Costa Rica y el Banco Nacional de Sangre identificó una brecha entre la valoración positiva que las personas participantes asignan a la donación de sangre y la proporción que indicó haber donado alguna vez.
El estudio, denominado La sangre nos conecta: Radiografía nacional sobre la donación en Costa Rica, forma parte de un proyecto de investigación iniciado en 2022 que busca comprender las motivaciones, barreras e intenciones de las personas frente a la donación voluntaria de sangre.
La fase cuantitativa recopiló 1.202 respuestas válidas de personas adultas de las siete provincias, incluyendo participantes reclutados en entornos universitarios y comunitarios. No obstante, los propios investigadores advierten que los resultados deben interpretarse considerando la composición de la muestra: el 54,4% de las respuestas provino de Guanacaste y más de siete de cada diez personas encuestadas reportaron tener estudios universitarios incompletos o completos.
Valoración alta, pero menor práctica efectiva
Dentro de la muestra, el 94,3% de las personas participantes calificó la importancia de donar sangre entre 8 y 10 en una escala de 10 puntos. Sin embargo, el 37,4% indicó haber donado sangre alguna vez. Además, un 16,5% de las personas encuestadas señaló que nunca ha donado, pero ha pensado hacerlo, mientras que un 2,7% manifestó que no donaría.
Para el equipo investigador, esos resultados apuntan a una brecha entre la disposición y la práctica, más que a un rechazo generalizado hacia la donación voluntaria.
El investigador de la Universidad Latina, José Pablo Salazar Aguilar, señaló:
El desafío no es convencer sobre su importancia, sino facilitar que esa convicción se transforme en acción constante”.
La primera donación aparece como un reto entre personas jóvenes
La brecha fue más visible entre las personas participantes de 18 a 25 años. En ese grupo, el 11,3% reportó haber donado sangre, mientras que el 30,5% indicó que no lo ha hecho, pero ha considerado hacerlo. Según el informe, ese segmento concentró cerca del 59,7% de la intención futura de donar identificada dentro de la muestra.
En contraste, las mayores proporciones de personas que dijeron haber donado se registraron entre los grupos de 26 a 35 años y de 36 a 45 años. El estudio plantea que universidades y otros espacios juveniles podrían ser puntos estratégicos para informar, acompañar y facilitar una primera experiencia de donación.
Donantes ocasionales y barreras informativas
La investigación también encontró que una parte importante de quienes han donado lo ha hecho pocas veces. Según el informe, el 44% de las personas que indicaron haber donado sangre lo hicieron únicamente entre una y tres veces en su vida. Para el equipo investigador, esto sugiere que el reto no consiste solo en captar nuevas personas donantes, sino también en fortalecer la recurrencia entre quienes ya han participado.
Entre las principales barreras mencionadas por las personas encuestadas figuran:
- Desconocimiento de los requisitos para donar: 31,4%.
- Miedo o temor: 26,8%.
- Condiciones de salud crónicas: 12,3%.
- Percepción de dolor: 9,6%.
- Religión: 3,7%.
Los hallazgos sugieren que las principales barreras identificadas dentro de la muestra son informativas y emocionales, por encima de factores ideológicos o religiosos.
El informe también señala que un 29,2% de las personas encuestadas mencionó como incentivo recibir un chequeo médico y conocer sus resultados, pese a que ese control ya forma parte del proceso de donación. Para los investigadores, ese dato puede reflejar una necesidad de comunicar con mayor claridad qué incluye la experiencia de donar sangre.
Proyecto continuará con grupos focales
La investigación corresponde a una etapa de un proyecto más amplio orientado a aportar evidencia para fortalecer la captación, comunicación y sostenibilidad del sistema nacional de sangre. La siguiente fase prevé integrar información cuantitativa y cualitativa mediante grupos focales en comunidades y centros universitarios, con el objetivo de profundizar en las barreras, motivaciones y mensajes que podrían facilitar una cultura de donación voluntaria más informada y recurrente.
