Conocía algunos artículos del Dr. Juan Jaramillo Antillón, pero no su bagaje científico y cultural, mucho menos su compleja personalidad. Fue hasta cuando le otorgaron el Premio Nacional de Cultura MAGÓN, que tuve el placer de conocerlo personalmente. Entonces laboraba en el Instituto Tecnológico de Costa Rica, Sede de San José, donde teníamos –y espero que aún se mantenga– la tradición de invitar al premio Magón de cada año a dictar la lección inaugural del curso lectivo. A mí me correspondía contactar a los galardonados. Desde la primera conversación telefónica pude calibrar la bonhomía del médico, científico y humanista.
Para la lección inaugural, que fue magistral, le enviamos transporte y ayuda personalizada, aunque se hacía acompañar de algún familiar, pues no podía movilizarse, sino en silla de ruedas. Desde entonces entablamos una amistad sui generis vía teléfono y correo electrónico. Por esos medios, especialmente por el segundo, constaté la enorme cultura de don Juan, su sed de saber y su aguda sensibilidad para el arte y la literatura. Compartimos una serie de intereses intelectuales y humanistas y agradecí siempre su apertura al recibirme como un igual y sumarme a su círculo de amigos, pares y lectores. Pero, sobre todo, por divulgar entre ellos mis poemas, narraciones, artículos y ensayos.
Don Juan –médico, humanista, filósofo, científico, escritor, administrador, gran lector y maestro– fue un gran promotor de la ciencia y de la cultura a través de artículos divulgativos y científicos, pero, fundamentalmente, aconsejando y promoviendo a otros colegas y talentos. Para conocer un poco de su extensa obra anoto parte de sus publicaciones: treinta cinco libros en las editoriales de la Universidad de Costa Rica, Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica, Editorial del Seguro Social de Costa Rica y Editorial Académica Española. Con temas que van desde Medicina, Salud, Ciencias, Filosofía, Biografías, Historia Universal, Antropología y Cultura. Amén de centenares de artículos científicos y divulgativos, folletos y artículos de opinión.
Reitero: estaré eternamente agradecido por hacer circular mis trabajos y referirse a ellos con generosidad, a pesar de que proveníamos de ramas del saber divergentes y manteníamos algunas diferencias ideológicas. He allí un rasgo –dentro de su tantas aristas, intereses y quehaceres– que deseo resaltar: su tolerancia, su ecuanimidad y su enorme respeto por las ideas ajenas, aunque no las compartiera. Alguna veces discutimos y polemizamos al duro y sin guantes, pero siempre se mostró comprensivo y trató de conciliar o de encontrar el justo medio sin ánimo de convencerme, aleccionarme o de exhibirse cual vencedor de una partida, tal y como suele suceder con muchos intelectuales y artistas del medio. Ese fue un gran aprendizaje para este escribidor. Otro rasgo que lo distinguía: siempre generoso, me envió a domicilio su último libro dedicado y firmado.
En comunicación póstuma con su familia pude enterarme de que don Juan pasó más de la mitad de su vida con sordera, y casi un cuarto de su vida con la invalidez que no le permitió caminar. A pesar de ello, todos los días escribía, opinaba, administraba sus proyectos y vigilaba que a su familia no le faltara nada. Todo un auténtico humanista, un caballero, un intelectual al servicio de la patria, de la ciencia, de su profesión, de la cultura en general y de sus seres queridos. Humanistas como él quedan pocos. En momentos de crisis civilizatoria, de discurso único, de intoxicación masiva, de ascenso de la canalla a puestos de claves de decisión y de acelerado ataque y destrucción de nuestro estado social de derecho y de sus más caros valores, personas de la talla del Doctor Jaramillo Antillón se tornan imprescindibles.
Sirva este pequeño escrito como homenaje y obituario. Su legado permanecerá en quienes le conocimos y nos alimentamos de sus saberes, de su vida ejemplar y de su inquieto y resiliente espíritu. Ojalá que la nuevas generaciones también le reconozcan. Para ello se hace necesario que alguna universidad, o la editorial del estado, se preocupe por publicar sus obras completas y que se realice un estudio pormenorizado de su notable biografía y de sus aportes a la ciencia, el. pensamiento y la cultura nacionales.
Gracias por todo, querido don Juan.
