
Panelistas coincidieron en que Costa Rica debe mantener el impulso transformador.
Cinco años después de que Costa Rica se convirtiera en miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), expertos nacionales e internacionales coinciden en que el país ha logrado avances significativos en estabilidad económica, competitividad y fortalecimiento institucional, pero enfrenta importantes retos en educación, productividad y empleo que determinarán su capacidad para alcanzar mayores niveles de desarrollo y bienestar.
Así se concluyó durante el webinar “5 años de la adhesión de Costa Rica a la OCDE: avances y desafíos”, organizado por el Observatorio sobre OCDE y Políticas Públicas de LEAD University y el Consejo de Promoción de la Competitividad (CPC); en el que participaron profesionales que analizaron los principales logros alcanzados desde la integración del país al organismo, así como los desafíos que aún deben atenderse para aprovechar plenamente los beneficios de esta membresía.
Durante el encuentro, Alberto González, jefe para México y Costa Rica del Departamento de Economía de la OCDE, destacó que la adhesión al organismo ha contribuido a impulsar reformas que fortalecieron áreas clave de la economía costarricense.
Entre los principales avances mencionó la reducción del déficit fiscal mediante reformas estructurales, la implementación de la regla fiscal para contener el crecimiento de la deuda pública y una mayor independencia del Banco Central, factores que han favorecido la estabilidad macroeconómica y el control de la inflación.
Asimismo, resaltó el sólido desempeño exportador del país, que ha logrado aumentar su participación en mercados internacionales y diversificar su oferta hacia bienes y servicios de mayor valor agregado.
“El país ha mostrado una evolución positiva en sectores estratégicos como los dispositivos médicos y los servicios empresariales, actividades que hoy representan una parte importante de la competitividad costarricense en el ámbito internacional”, señaló González.
Pese a estos avances, los especialistas coincidieron en que Costa Rica debe atender importantes desafíos estructurales para sostener su crecimiento económico y mejorar las oportunidades para la población.
Uno de ellos es la educación. Según se expuso durante el webinar, una proporción significativa de jóvenes aún no logra completar la educación secundaria, una situación que limita el desarrollo de talento y reduce las oportunidades de inserción laboral.
Otro de los retos identificados es aumentar la participación laboral femenina, que coloca a Costa Rica como el segundo país con la tasa más baja de ocupación de mujeres, un aspecto considerado clave para impulsar el crecimiento económico, responder al envejecimiento poblacional y mejorar los niveles de productividad.
El economista de la OCDE añadió a los principales retos del país la alta informalidad y señaló como un factor clave las elevadas cargas patronales, que resultan significativamente superiores en comparación con otros países de la OCDE.
En este sentido, recordó que la recomendación de la organización ha sido eliminar aquellas contribuciones que no financian directamente la seguridad social —como las destinadas al FODESAF, INA, IMAS y Banco Popular— y sustituirlas por otros impuestos que tengan un menor impacto sobre la formalidad.
La exministra de Comercio Exterior y árbitro internacional, Dyalá Jiménez, recordó que la adhesión a la OCDE fue el resultado de un amplio proceso de reformas que involucró a más de 30 instituciones públicas, al sector privado y a los distintos poderes de la República, demostrando la capacidad del país para construir acuerdos de largo plazo.
“Costa Rica puede ser un laboratorio de cómo reformar la manera en que nos organizamos, la manera en que nos educamos y en que vamos a salir adelante, y eso lo vamos a hacer con la misma OCDE, que está muy consciente de estos desafíos”, afirmó.
Para Luis Carlos Rivera, economista y profesor de Lead University, el principal desafío estructural que enfrenta Costa Rica para sostener su crecimiento económico es el aumento de la productividad.
Aunque el país es parte de los 34 países del mundo que han logrado pasar de ingreso medio a ingreso alto desde 1990, impulsado por sectores altamente competitivos vinculados a la inversión extranjera; persisten brechas importantes entre esos sectores dinámicos y buena parte del aparato productivo nacional.
El experto explicó que la productividad laboral y la productividad total de los factores continúan rezagadas respecto a los estándares observados en los países miembros de la OCDE, lo que limita la capacidad del país para generar mayores niveles de bienestar.
Según Rivera, cerrar estas brechas requiere una agenda integral enfocada en el fortalecimiento del capital humano, la innovación, la infraestructura, la calidad regulatoria y la modernización institucional.
Asimismo, enfatizó la necesidad de corregir distorsiones presentes en el mercado laboral que dificultan la incorporación efectiva de grupos como mujeres y jóvenes.
“El mercado laboral, en general, tiene muchas distorsiones y eso evita, entre otras cosas, que grupos de personas, como las mujeres y los jóvenes, puedan insertarse de una manera efectiva y contribuir, porque así lo muestra la evidencia empírica, con una mayor productividad. Eso pasa por eliminar las cargas fiscales, en las regulaciones para contratar, las inversiones en capital humano, por políticas focalizadas”, indicó.
Más allá de los beneficios económicos y las reformas internas, el webinar destacó que Costa Rica ha logrado consolidar una participación activa dentro de la organización.
La actual ministra de Comercio Exterior, Indiana Trejos, señaló que el país participa en más del 80% de los más de 300 comités y grupos de trabajo de la organización, convirtiéndose en un actor cada vez más relevante en la definición de políticas públicas y buenas prácticas internacionales.
Entre los hitos recientes mencionó la Presidencia de la Reunión del Consejo Ministerial de la OCDE en 2025, la copresidencia del Programa Regional para América Latina y el Caribe y la aspiración de albergar el Foro Global de Productividad en 2026.
Según Trejos, la participación activa del país ha permitido impulsar reformas en áreas como competencia, gobernanza pública, medio ambiente y lucha contra la corrupción, así como acceder a herramientas estratégicas para la formulación de políticas públicas.
“La experiencia de Costa Rica demuestra que el valor de la membresía no radica únicamente en recibir recomendaciones, sino también en contar con herramientas concretas para transformar esas recomendaciones en reformas que impulsen el desarrollo del país y el bienestar de la población”, manifestó.
Como conclusión del encuentro, los panelistas coincidieron en que los avances alcanzados durante los primeros cinco años de membresía representan una base importante para el desarrollo futuro del país, pero insistieron en que el verdadero desafío consiste en mantener el impulso reformador y la visión de largo plazo que hicieron posible la adhesión.
“Reformar no es sencillo, no es sencillo en Costa Rica y en ningún país, y por eso dar visibilidad a los beneficios de la reforma es la mejor forma de dar el impulso reformador”, afirmó González.
Finalmente, Alejandro Pignataro, expresidente del Consejo de Promoción de la Competitividad y moderador del espacio, destacó que queda claro que existen grandes tareas y desafíos por delante que van a requerir una generación o más para solucionarlas.
“Cuando pensamos en grande, cuando nos enfocamos en el largo plazo, cuando transcendemos las administraciones, cuando trabajamos de forma cohesionada, con liderazgo, coordinando los diferentes sectores, podemos lograr grandes cosas. Mantengamos ese impulso reformador y que sean las transformaciones que hablen por sí solas”, concluyó.
