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Comunidades de Guácimo alertan por expansión piñera que podría afectar fuentes de agua y corredor biológico

Programa Kioscos Socioambientales de la UCR difundió la preocupación de APRENAC, ASADAS y habitantes de la zona por terrenos ubicados entre las comunidades de Iroquois y Parismina.

La Asociación Pro-Defensa de los Recursos Naturales del Caribe (APRENAC), ASADAS y habitantes de los distritos de Pocora, Mercedes y Guácimo expresaron su preocupación por los planes de expansión del monocultivo de piña atribuidos a la empresa Corporación de Desarrollo Agrícola Del Monte S.A., en terrenos ubicados entre las comunidades de Iroquois y Parismina.

Según la información difundida por el Programa Kioscos Socioambientales de la Universidad de Costa Rica (UCR), las comunidades que podrían verse más afectadas serían Mercedes, Iroquois, Parismina y Agrimaga. En esta última existe preocupación por el posible riesgo de contaminación de las fuentes de agua administradas por la ASADA local.

De acuerdo con esa información, la empresa estaría realizando preparativos para transformar el uso del suelo en una extensa área de terreno, que podría superar las 400 hectáreas en una primera etapa y alcanzar una superficie mucho mayor en el futuro. Esta situación genera alarma en la zona debido a la vulnerabilidad ambiental del territorio y a la presencia de fuentes de agua que abastecen a varias comunidades.

Walter Mora, dirigente comunitario y defensor ambiental de la región, señaló que la expansión de la piña representaría una amenaza para los recursos hídricos, la biodiversidad y la salud de las comunidades.

Nuestra preocupación es que este monocultivo, debido a las prácticas asociadas al uso intensivo de agroquímicos, afecte las aguas que abastecen a comunidades como Agrimaga, La Lucha, Iroquois, Mercedes y Parismina. También se vería amenazado el Corredor Biológico Río Parismina-Ruta del Pez Bobo, un espacio fundamental para la conservación de la biodiversidad y la recuperación de especies emblemáticas de la región”.

Mora advirtió además que la zona donde se pretende desarrollar la plantación posee un importante patrimonio arqueológico y colinda con áreas de alto valor ecológico y productivo.

No solamente estamos hablando de contaminación del agua. Estamos hablando de la posible afectación de ecosistemas, de corredores biológicos, de sitios arqueológicos y de actividades agrícolas y ganaderas que sostienen la economía local. Por eso hacemos un llamado a las comunidades y a todas las personas comprometidas con la defensa del ambiente para que se informen y participen en la protección de este territorio”.

Por su parte, Luis Humberto Rodríguez, presidente de la ASADA de Agrimaga, expresó la preocupación existente entre los habitantes por el riesgo de contaminación de las fuentes de agua que abastecen a varias comunidades.

Según explicó, los pozos que suministran agua potable se encuentran en suelos altamente porosos y dependen de zonas de recarga ubicadas en las partes altas del territorio, donde se proyecta el establecimiento del monocultivo.

Como ASADA, nuestra principal preocupación es la protección del agua. Si se contaminan las zonas de recarga, tarde o temprano la contaminación llegará a nuestros pozos. No solo podría verse afectada Agrimaga, sino también otras comunidades que dependen de estos acuíferos. Todo lo que ocurra en la parte alta del territorio tiene consecuencias para quienes vivimos aguas abajo”.

Asimismo, el Programa Kioscos Socioambientales de la UCR señaló que en el área existe un parche de bosque secundario ubicado entre la vía que comunica Parismina con Agrimaga. Según el programa, este bosque constituye un refugio y hábitat para la vida silvestre, cumple una función esencial como corredor biológico y contribuye a la regulación de las altas temperaturas, que se han incrementado como consecuencia de la expansión de los monocultivos en la región.

Las organizaciones señalaron que, dadas las características de los suelos, el régimen de lluvias y la experiencia acumulada en el Caribe y otras zonas piñeras del país, existe un riesgo significativo de contaminación de los cuerpos de agua.

Las organizaciones comunitarias también alertaron sobre los posibles impactos que el monocultivo de piña podría generar sobre la producción agrícola y ganadera de la zona. Esto, debido a la dispersión de agroquímicos y a los efectos acumulativos que históricamente han sido denunciados por comunidades vecinas a plantaciones piñeras en distintas regiones del país.