Imagen principal del artículo: ¿Cómo puede el biólogo resolver un problema nacional?

¿Cómo puede el biólogo resolver un problema nacional?

¿Es la investigación científica una de las bases del orden público? ¿Es política la investigación científica? ¿Por qué, como sociedad, no hemos parado de investigar? Si desde su molienda diaria no ha tenido que incomodarse a un intento crónico de buscar soluciones y respuestas a preguntas, probablemente su respuesta sea que no hay mucho propósito o sentido en invertir tantísimo dinero, tiempo y recursos en seguir contestando preguntas (que nosotros mismos hacemos, dicho sea de paso). Probablemente su respuesta sea ¿pero para qué? ¿a dónde se llega con eso? Tal vez pensará que las preguntas del inicio no tienen sentido o son muy obvias, y que como ya estudió lo que tenía que estudiar y con su título, su trabajo, su familia culminó su desarrollo, pero no hay nada más alejado de la realidad.

El impacto es real y lo puede vivir un agricultor con la mejora genética antiplagas de sus productos agrícolas, una población entera con vacunas contra el sarampión gracias al aislamiento del virus, pacientes con leucemia que encontraron un tratamiento basado en las células de su propio cuerpo, la comunidad cartaginesa que se percató de la toxicidad de su agua (y por lo tanto de su vida diaria) gracias al análisis hídrico de laboratorio, las personas diabéticas que suplen su insuficiencia de insulina con un compuesto sintetizado por bacterias en laboratorio.

Al hablar de ciencia, entendemos que es un campo amplio y rico de exploración, basado en la simple curiosidad. Desde el niño que se cuestiona por qué las flores son de diferentes colores, hasta el joven adulto que se pregunta por qué palpita tanto su corazón al ver a la chica de sus sueños. Formalmente, conocemos que existen las ciencias exactas como física, química, matemática e informática, que dan resultados precisos mediante leyes y fórmulas. Sin embargo, no deben menospreciarse las ciencias naturales, que abarcan disciplinas como biología, geología, ecología y astronomía, que investigan los procesos de la naturaleza y los seres vivos, y que a su vez utilizan observación, experimentación y análisis sistemático.

Específicamente, el papel de los biólogos engloba el estudio, investigación y análisis de la vida, el contexto en el que vivimos y en el que se desarrolla precisamente su vida también. Además, los ecosistemas y su biodiversidad (todo lo que los componen, como flora y fauna). Ahí entonces radica su trabajo: comprender la relación de todos los organismos entre ellos y con su entorno, así como el impacto que causa la humanidad en aquello.

A pesar de las diferencias entre ambas ramas de la ciencia (que también las hay dentro de ellas mismas), las cuales son a veces excluyentes y otras veces causales, se sabe dónde coinciden y dónde convergen. Como toda ciencia —fuente de conocimiento—, generan ideas, criterios, juicios, perspectivas y posiciones; pero principal e irónicamente, dudas. La duda es clave, porque cuando algo es aceptado masivamente se vuelve parte de la moral, parte de la opinión pública y política, parte de los criterios, pero busca el bienestar colectivo y potencialmente creará una norma. Es decir, una ley que garantice el cumplimiento de esa norma ideal.

Esta ciencia básica no se queda básica, pues más que simple abarca casi todo. En casi cualquier ámbito y situación, podrá involucrarse de alguna manera la biología, incluso si no hay humanos o vida visible. Las ciencias biológicas tienen un fuerte potencial de involucrarse en conflictos de nivel social, entendiéndose que una de sus más fáciles formas de hacerse presente es pensar y contemplar el derecho fundamental a un ambiente sano. Si el medio ambiente está equilibrado y sano, y todos podemos acceder a él, los beneficios sociales, económicos y educativos que podríamos obtener serían múltiples. Además, la mitigación, gestión de riesgos y evasión de otros daños sería fuerte y tendríamos gran seguridad en otros aspectos de interés para nuestro bienestar.

Es así como está fuertemente presente y con importante influencia y vinculación, la investigación científica, especialmente la correspondiente a las ciencias naturales (y puntualmente la biología), en la toma de decisiones de orden político. Desde lo individual, pasando por lo municipal y hasta lo nacional, puede tener un papel fundamental en la resolución de conflictos en el ámbito ambiental, pero también en el ámbito social, económico y educativo, por mencionar algunos. Es por ello que un biólogo tiene altas capacidades de involucrarse en la resolución de problemas, además de generar cambios e impactos reales. Aunque usted no lo sepa, un biólogo probablemente le ha cambiado la vida.