Imagen principal del artículo: ¿Cómo está el arroz con importar gas natural a Costa Rica?

¿Cómo está el arroz con importar gas natural a Costa Rica?

Sobre la sorprendente aprobación unánime del proyecto 24.079

A propósito de la votación en primer debate del proyecto de ley 24.079 que habilita a RECOPE para importar, industrializar, comercializar y almacenar fuentes de energía derivadas de los combustibles fósiles es necesario decir que, en apariencia podría ser una buena iniciativa, mas esto requiere un debate profundo que al parecer no se está dando. Por el contrario, se podría estar poniendo en riesgo la matriz sustentable nacional y el compromiso de descarbonización definido por el país.

En Costa Rica el 49% de la matriz energética nacional (según un informe de la OCDE de 2025) está compuesta por producción eléctrica a partir de fuentes renovables, a pesar del enorme potencial del país de electrificar un porcentaje mayor.

Las acciones políticas y las barreras a la inversión privada en la generación han sido muchas durante décadas. Esto es claro cuando se evidencia que tan solo un poco más del 12% de la electricidad se genera con fuentes eólicas y menos de un 1% con energía solar (¡Qué vergonzoso!). Y hablo de un enorme potencial de sustitución de renovables por fósiles porque sin tantas trabas, ya hubiésemos logrado superar ese 49%. Así que, flexibilizando el modelo de generación, rápidamente podríamos sustituir los derivados del petróleo.

Bajo este panorama, permitir a RECOPE reemplazar combustibles fósiles por derivados de hidrocarburos como el gas natural podría ser una alternativa “temporal” o de “transición” hasta lograr desarrollar más proyectos de generación renovables que aumenten la capacidad eléctrica nacional y, de esta forma, reemplazar los fósiles por una producción limpia, más económica y generadora de mano de obra e inversión nacional, en lugar de seguir importando fuentes energéticas cuyos principales beneficiarios son intermediarios comerciales y grandes industrias ubicadas fuera de nuestras fronteras.

Entonces, el primer gran problema del proyecto 24.079 es que no está alineado a una estrategia nacional de desarrollo energético sostenible, para ello “urge” crear condiciones para aumentar la generación de energías con fuentes renovables a través de inversión pública o privada, en simultáneo a la autorización de RECOPE para importar otras fuentes de hidrocarburos. De lo contrario, será más fácil importar gas natural y otros derivados de hidrocarburos que producir con fuentes renovables y eso podría debilitar, en el corto plazo, nuestra matriz limpia.

Por otro lado, el texto aprobado tiene grandes falencias que ya habían sido identificadas y muchas de ellas se corregían en las mociones de reiteración que fueron rechazadas por la actual Asamblea Legislativa y que hacen de este proyecto aprobado en primer debate un problema para la descarbonización y el desarrollo de la generación sustentable del país.

1. Definición del concepto. ¿Qué es un hidrocarburo y qué son sus derivados? El texto no tiene una definición del significado de “derivados de hidrocarburos”. Está de más decir que sin una “definición clara” podrían darse interpretaciones no adecuadas e incluir o excluir fuentes energéticas. En la moción 4 que presenté y fue rechazada se determina con claridad este concepto, evitando interpretaciones antojadizas y contradictorias que luego pueden convertirse en una camisa de fuerza legal y técnica (algo muy usual en nuestra legislación).

2. Inclusión de hidrógeno verde. Se incluye en el texto del proyecto puntualmente al hidrógeno verde como una fuente energética que RECOPE puede producir y comercializar. Un gran error, porque esta fuente de energía no es un derivado de los hidrocarburos, por lo tanto, no puede ser considerada taxativamente. Tampoco existe ninguna prohibición para que RECOPE pueda hacerlo en la actualidad. De hecho en algún momento esta institución estuvo realizando ensayos al respecto con una planta piloto que se ubicó en el país. De igual forma están considerando esta alternativa como un servicio público. Flaco favor le están haciendo al país, pues en la actualidad quien desea invertir e impulsar esta tecnología es la cooperación internacional. La complejidad de este mecanismo podría desincentivar la cooperación técnica internacional.

3. Compensación por contaminación. La importación de combustibles derivados de los hidrocarburos para mezclar con gasolinas, en apariencia, podría resultar menos costosa que la producción local, pero esos combustibles importados son más contaminantes que los elaborados en el país, por lo tanto, se hace fundamental una compensación ambiental que mitigue esa contaminación de los productos importados. Para subsanar esta deficiencia presenté en su momento varias mociones de reiteración, las cuales fueron rechazadas. Sin duda la lógica en este punto es que si nuestra producción es menos contaminante, genera empleo y desarrolla industria nacional rural, debería tener prioridad sobre la importación.

4. Gas natural. Para algunos tomadores de decisiones de política pública el gas natural es una alternativa económica viable, lo cierto es que no constituye una solución sostenible para el país. Resulta poco razonable promover una transformación industrial —por ejemplo, de calderas— hacia gas natural, cuando hacerlo con electricidad es menos costoso, menos contaminante, genera más empleo local, atrae más inversión privada y proporciona más réditos fiscales para el país

5. Metas de sustitución de hidrocarburos. El proyecto es omiso en establecer porcentajes de sustitución de hidrocarburos y sus derivados por energías renovables. Esto limita la consolidación de un verdadero modelo de transición energética.

En síntesis, falta mucho análisis detrás de este proyecto, porque algo que a primera vista parece positivo, podría terminar enterrando la estrategia de producción energética limpia que sabiamente nuestros abuelos nos heredaron.

Esperemos que las señoras y señores diputados se den el tiempo de analizar a profundidad este proyecto, porque detrás de esta supuesta loable iniciativa podrían existir intereses que aún no han sido lo suficientemente identificados.