
Modelo EV30 de Maxus refleja expansión de la electromovilidad más allá del uso personal.
El concepto de movilidad eléctrica ha estado asociado principalmente a vehículos compactos y recorridos urbanos.
Sin embargo, el avance de las tecnologías de baterías, mayores autonomías y nuevas necesidades operativas han comenzado a cambiar esa percepción, abriendo espacio para modelos eléctricos orientados también al transporte comercial, la logística y el trabajo diario.
Las propuestas de los diferentes fabricantes apuntan a responder a necesidades cada vez más frecuentes dentro de empresas que buscan alternativas para distribución urbana, mensajería, transporte de mercancías y servicios operativos, especialmente en recorridos donde los costos de combustible y mantenimiento representan un reto constante.
Costa Rica se ha consolidado como uno de los mercados con mayor crecimiento en movilidad eléctrica en la región, impulsado por incentivos fiscales, expansión de infraestructura de carga y un mayor interés de consumidores y empresas por soluciones más eficientes.
Es por ello que sectores como distribución, comercio y logística han encontrado en la movilidad eléctrica una solución para sus retos en ahorro energético, mantenimiento y eficiencia operativa; demostrándose la capacidad de los vehículos eléctricos para integrarse a operaciones comerciales y actividades tradicionalmente dominadas por modelos de combustión.
A esto se suma una experiencia de manejo silenciosa, menores vibraciones y tecnologías enfocadas en eficiencia y confort.
“La conversación sobre movilidad eléctrica ha evolucionado. Hoy no se trata únicamente de vehículos urbanos o de uso personal, sino también de cómo estas tecnologías pueden integrarse a operaciones comerciales y necesidades reales de trabajo”, destacó José Pablo Ulloa, gerente comercial de Andes Motor, representante de Maxus para Costa Rica.
Precisamente esta marca ofrece en el mercado nacional el modelo EV30, una van eléctrica desarrollada para operaciones urbanas de reparto y logística de última milla, incorporando capacidades de carga y tecnologías orientadas a optimizar recorridos diarios.
El vehículo integra un motor eléctrico de 90 kW de potencia y 255 Nm de torque, además de sistemas de seguridad como control electrónico de estabilidad y frenos ABS.
Con esta propuesta, Maxus apunta a evidenciar que la movilidad eléctrica ya no se limita únicamente a un nicho específico, sino que comienza a responder a diferentes estilos de vida y necesidades de transporte, ampliando la percepción sobre el alcance de la electromovilidad y su capacidad para responder a distintos entornos de uso.
