Desde que vine a Costa Rica, me propuse conocer gradualmente esta sociedad. Me puse a leer literatura, escuchar podcasts sobre su historia, ver noticias y asistir a actividades culturales. Pero también, como escritor y periodista, me propuse documentar Costa Rica desde mi mirada personal y sumergirme en la cotidianidad de la vida costarricense.
Desde mi infancia, tengo conciencia de que los nicaragüenses hemos venido aquí para buscar mejores condiciones de vida, principalmente por razones políticas, aunque desde un punto de vista informativo se puede manejar que la mayor parte de la migración nicaragüense es por razones económicas. Sin embargo, la causa subyacente de los problemas económicos en Nicaragua es la inestabilidad política. Por lo tanto, en términos generales, la migración de nicaragüenses hacia Costa Rica es por causas políticas.
Desde niño escuchaba historias de jóvenes que se venían a Costa Rica huyendo de la guerra. Después, me tocó hacer un reportaje sobre la migración de nicaragüenses por la actual crisis política y supe que la migración regular comenzó en 1972, cuando hubo un terremoto en Managua. Aunque viene desde mucho tiempo atrás, de manera contemporánea 1972 es un hito. Esto implica más de 50 años de experiencia compartida entre nicaragüenses que migran y costarricenses que acogen, en un proceso sostenido donde se han dado muchas formas de colaboración.
Me ha sorprendido escuchar referencias positivas a Nicaragua en espacios de costarricenses, incluso cuando no saben que soy nicaragüense. También he conocido historias de apoyo de costarricenses a nicaragüenses y a personas de otras nacionalidades. Esto confirma mi percepción de que hay una tradición solidaria hacia la población migrante en Costa Rica.
Muchos contenidos sobre migración se enfocan en tensiones y problemas, lo cual es importante porque visibiliza esas realidades y da voz a quienes no pueden exponerlas públicamente. Sin embargo, el hecho de que haya una migración sostenida indica que la sociedad costarricense ha podido dar espacio a las personas migrantes y que existe una integración general, aunque no esté exenta de tensiones.
Por eso me parece relevante enfocarse también en los aspectos positivos. Las noticias no solo son conflictos; también son las cosas positivas que ocurren. Por experiencia e información, sé que la sociedad costarricense tiene valores como la solidaridad que han favorecido la migración nicaragüense. Las tensiones existen en todas las sociedades, pero lo que hace sostenible la integración son los valores de los costarricenses y de los nicaragüenses.
Quise contar dos historias donde esa cooperación se hace visible, como ejemplos de cómo, cuando hay causas o intereses en común, la cooperación ocurre en la práctica. Estas historias reconocen los valores de los costarricenses y el aporte de los nicaragüenses, dentro de tensiones comunes y valores compartidos. No se trata de idealizar ni de victimizar, sino de reconocer que la cooperación ocurre y da resultados.
Yo mismo me he sentido acogido por los costarricenses, a pesar de las dificultades de migrar. No me siento en un lugar extraño; siento que me cambié de vecindario. Me interesa la cultura costarricense, su historia, y he ido conociendo esta sociedad en la que ahora vivo.
A partir de esta reflexión, hice un reportaje que cuenta dos historias en donde se muestra la cooperación entre ticos y nicas, que a mi modo de ver son emblemáticas de las relaciones entre estas comunidades. Una historia es sobre una asociación de mujeres de diversas nacionalidades, que bajo el liderazgo de una costarricense primero, y ahora de una nicaragüense, trabajan por los derechos de un gremio de trabajadoras. La otra historia es sobre el béisbol y cómo los nicas aportan al desarrollo de este deporte.
Este trabajo lo realicé en el contexto de un proyecto periodístico que me permitió contar estas historias. El título es Ticos y nicas: dupla que suma, para enfatizar esa complementariedad.
También considero que el periodismo debe contar historias positivas porque necesitamos ejemplos claros sobre la gestión de los conflictos, las adversidades y los desafíos. Construir requiere esfuerzo, sabiduría y paciencia. Por eso las cosas positivas son relevantes: porque son valiosas y porque son puentes, motivaciones y ejemplos claros de cómo enfrentar adecuadamente los desafíos.
