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Nuestras metas para las juventudes hacia el 2030

Cuando el Ministerio de Cultura y Juventud definió las cinco metas prioritarias para los comités de la persona joven — ciberseguridad, empleo juvenil, emprendimiento, promoción de la paz y salud mental — no lo hizo por intuición. Lo hizo adelantándose a una realidad que los datos globales ya confirman: el mundo del trabajo y la convivencia se está transformando a una velocidad sin precedentes, y quienes no inviertan en las capacidades correctas hoy, pagarán un costo altísimo mañana.

El Foro Económico Mundial publicó recientemente una visualización que vale más que mil discursos: un mapa de habilidades para 2030, elaborado a partir de encuestas a más de 1.000 empresas globales que representan a 14 millones de trabajadores en 55 economías del mundo.

La conclusión es clara: las habilidades más valiosas del futuro no son solo técnicas. Son una combinación de dominio tecnológico, pensamiento creativo, resiliencia, liderazgo y autoconciencia. Y eso es exactamente lo que las 5 metas que hemos instruido como meta para los consejos de las personas jóvenes están construyendo en los territorios.

  • Ciberseguridad la nueva alfabetización: en el mapa de habilidades 2030, redes y ciberseguridad, aparecen como la habilidad emergente con mayor proyección de crecimiento: cerca del 72% de los empleadores espera que su uso aumente significativamente. Es una competencia tecnológica que hoy aún no ha llegado a todos los territorios, pero que se está convirtiendo rápidamente en el nuevo piso mínimo del mercado laboral. Invertir en ciberseguridad juvenil no es preparar técnicos de nicho. Es crear ciudadanos digitales seguros en un país que avanza hacia la economía del conocimiento. El joven costarricense que hoy aprende a proteger datos es quien mañana protegerá empresas, instituciones y su propia autonomía en línea.
  • Empleo juvenil: cerrar la brecha antes de que se amplíe: Los datos son contundentes: el 63% de los empleadores globales considera la falta de competencias como el mayor obstáculo para la productividad y la innovación. Al mismo tiempo, el WEF proyecta la creación de 78 millones de empleos hacia 2030, pero con una condición: que los países logren cerrar la brecha de cualificaciones a tiempo. En América Latina, gran parte de los jóvenes que ingresan al mercado laboral no cuenta con la formación suficiente en habilidades digitales ni con las herramientas emocionales para enfrentar entornos de alta presión. Los comités de la persona joven son el espacio más cercano, ágil y territorializado para trabajar esas brechas en tiempo real.
  • Emprendimiento juvenil, crear empleo no solo buscarlo: dentro de las habilidades más deseadas para el 2030 están las ligadas al emprendimiento: pensamiento creativo, pensamiento analítico, liderazgo, resiliencia y sistemas de pensamiento complejo. El emprendimiento juvenil no es solo una salida económica. Es el único vehículo que entrena simultáneamente el clúster completo de habilidades que el mundo ya está exigiendo: adaptabilidad, creatividad aplicada, tolerancia al riesgo y capacidad de generar valor en contextos inciertos.
  • Promoción de la paz, la habilidad blanda más cotizada: empatía, escucha activa, liderazgo e influencia social junto a la capacidad de servicio son las habilidades más deseadas para construir entornos empresariales y desarrollo. En tiempos como los actuales el potenciar juventudes que posean voluntad de servir e involucrarse son básicamente actos de rebeldía. Rebeldía contra la apatía, la desinformación y contra la visión “eso no me afecta” por lo que este enfoque de acción conjunta y sentido de comunidad nos permitirá acercarnos a la visión de sociedades resilientes y efectivas.
  • Salud mental la pieza angular: La salud mental no es un lujo. Es la infraestructura invisible del capital humano. Apostar por ella en los comités cantonales es la inversión con mayor retorno a mediano plazo, porque habilita todo lo demás: el estudio, el trabajo, el emprendimiento, la participación ciudadana.

Las cinco metas que hemos impulsado en los comités de las personas jóvenes en 89 de los 91 espacio posibles de conformación, no son una lista de temas desconectados. Cuando una persona joven costarricense accede a programas en ciberseguridad, empleo, emprendimiento, paz o salud mental, está desarrollando simultáneamente las habilidades cognitivas, tecnológicas, de autoeficacia y de trabajo colaborativo que el Foro Económico Mundial señala como las que definirán quién prospera en 2030.

Priorizar los recursos de los comités de la persona joven en estas cinco áreas no es una decisión ideológica ni sectorial. Es una decisión estratégica, respaldada por la evidencia global más rigurosa disponible. El mundo 2030 ya tiene su mapa. La pregunta es si vamos a preparar a nuestra juventud para navegarlo — o si vamos a esperar. Por eso desde el MCJ hemos hecho el esfuerzo para que los Gobiernos Locales recibieran antes de abril los recursos pertinentes que destinamos a cada comité. Ahora les toca a las autoridades locales ejecutar esos recursos. A las personas jóvenes vigilar que sus gobiernos locales ejecuten los recursos y a nosotros desde el MCJ seguir apoyándoles para ejecutar la política pública.