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¿Networking en secundaria? El giro educativo que prepara a los jóvenes para un mundo laboral interconectado

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Es una herramienta clave para que los estudiantes construyan sus futuras oportunidades profesionales desde el aula.

Es común pensar que el concepto de networking o redes de contactos pertenece exclusivamente al mundo de los negocios y a las personas que ya tienen una carrera consolidada. Sin embargo, la realidad educativa está dando un giro interesante al demostrar que las relaciones que los jóvenes forman en las aulas son, en realidad, los cimientos de su futuro laboral. 

En Costa Rica, instituciones como la fundación educativa internacional UWC Costa Rica han comenzado a fomentar estas conexiones de manera estratégica, entendiendo que los compañeros con los que hoy se hace un trabajo grupal podrían ser los socios o aliados clave del mañana.

Para UWC Costa Rica, esta práctica no se trata simplemente de intercambiar números, sino de desarrollar una mentalidad de colaboración que beneficia a los estudiantes de inmediato. 

Juan Pablo Rojas-Brewer, Development Director, explica que “promovemos estrategias para que los estudiantes fortalezcan su red de contactos, como por ejemplo la asignación de trabajos para los cuales busquen contactos en otros países, organizamos eventos donde involucramos a otras instituciones educativas del país, realizamos eventos y conferencias donde los estudiantes participen y se relacionen con otras personas”.

“Hemos comprobado los beneficios inmediatos mientras están en el colegio y luego, para su futuro profesional. Contamos con ex alumnos que han conseguido trabajo gracias a su red de contactos, o bien, ellos mismos en su edad profesional se apoyan desde la carrera elegida para complementar el proyecto del otro”, agregó Rojas-Brewer.

Más allá de lo profesional, este enfoque ayuda a los estudiantes a ganar confianza y a desarrollar habilidades sociales que no siempre se aprenden en los libros, como la empatía y la comunicación efectiva. 

Al involucrarse en actividades extracurriculares, deportes o voluntariados, los jóvenes descubren nuevas puertas como opciones de becas e intercambios que surgen de manera natural a través de sus conexiones. 

Rojas-Brewer destaca que esto también tiene un impacto positivo en la comunidad, ya que genera redes más solidarias y proactivas que, a largo plazo, facilitan la creación de empleo y el crecimiento económico del país.

Para aprovechar estas ventajas, la recomendación para los estudiantes es simple: ser curiosos y participar activamente en la vida escolar. Ya sea asistiendo a ferias, integrándose a grupos de debate o usando las redes sociales con un propósito claro, la clave está en ser proactivos y mostrar un interés genuino en los demás. 

“Al final del día, el networking en el colegio es mucho más que una herramienta técnica; es una inversión personal que les permite sentirse parte de una comunidad global y llegar mucho más lejos de lo que lo harían solos”, concluyó Rojas-Brewer.