Recientemente finalizó el campeonato nacional de fútbol femenino en Costa Rica. Para las subcampeonas, de Dimas Escazú, la cancha de fútbol no solo es para correr detrás un balón, para atraparlo o para patearlo. En el marco del Día internacional del Fútbol Femenino, 23 de mayo, les invitamos a reflexionar sobre cómo esa cancha se ha estado convirtiendo en un espacio para desafiar los estereotipos de género, y para reescribir su historia y la de sus familias.
Desde esa visión del fútbol como motor de cambio social, en 2025 decidimos lanzar una alianza ambiciosa e innovadora en la región. Para el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el deporte es mucho más que una actividad física: es una herramienta poderosa y demostrable para el empoderamiento y reivindicación de la igualdad de género.
Con la frase “Mi género no define mi pasión” en sus camisetas, escogida por ellas mismas, las jugadoras de Dimas Escazú salieron a la cancha el pasado 7 de septiembre. En ese y en cada partido demuestran con talento por qué sienten esa pasión por el deporte, particularmente por el fútbol, que ha sido históricamente masculinizado. El fútbol, por encima de las barreras machistas, les ha enseñado a cultivar cualidades esenciales para el desarrollo personal y el liderazgo:
- Disciplina y resiliencia: cada entrenamiento y cada partido les ha enseñado a perseverar, a manejar la frustración y a trabajar en equipo, que son habilidades que requerirán en todos los ámbitos de sus vidas.
- Autonomía corporal y mental: el deporte les ha enseñado a ser dueñas de sus cuerpos, a valorarlos por su fuerza y capacidad, reforzando su autonomía corporal.
- Liderazgo comunitario: las jugadoras se han convertido en referentes visibles para sus comunidades. Demuestran a las niñas que es posible desafiar las normas sociales y de género que les han impuesto, que pueden ser independientes y tener una voz influyente.
El UNFPA ha estudiado desde hace mucho años, el potencial que tiene la inversión social en las niñas y las jóvenes. Cuando una mujer crece, toda su comunidad se beneficia. Las jugadoras de Dimas Escazú nos están dando una lección: el verdadero crecimiento no se mide solo en goles, sino en su amor propio, en su sororidad, y en la capacidad de transformar sus entornos y de impactar otras vidas.
El campeonato de apertura 2025 fue el primero donde convertimos la cancha en un aula abierta donde las jugadoras puedan impulsar su rol de agentes de cambio social a través de la prevención de la violencia de género: al alzar la voz en los estadios, las atletas rompen el silencio sobre la violencia y promueven relaciones basadas en el respeto y la igualdad. Y a través de la difusión de los derechos sexuales y reproductivos utilizan su visibilidad para garantizar que otras jóvenes tengan acceso a información veraz que les permita tomar decisiones libres y conscientes sobre su futuro, previniendo embarazos en adolescentes y relaciones impropias.
Nuestra alianza con el equipo de fútbol femenino Dimas Escazú en Costa Rica ejemplifica cómo se canaliza este poder transformador. Esta iniciativa no se limita a poner un logo en una camiseta; inició así como un llamado a que todas las instituciones (públicas y privadas) reconozcan el potencial transformador de la igualdad, pero el campeonato solo se gana cuando usted y yo respondamos a ese grito que nos pide, con urgencia, poner fin a la violencia de género, dentro y fuera de la cancha.
