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Mercado asegurador crece y se consolida, en medio de nuevos retos y exigencias

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El uso intensivo de tecnología y el cambio climático serán factores influyentes en el mercado de seguros de los próximos años.

Poco más de 15 años después de la apertura del mercado, la industria aseguradora costarricense atraviesa una etapa de mayor sofisticación, crecimiento y transformación operativa, en un entorno marcado por volatilidad económica, riesgos climáticos y mayores exigencias regulatorias, pero con un amplio margen de crecimiento y oportunidades.

El sector dejó atrás la dependencia histórica de los seguros obligatorios y hoy muestra un crecimiento sostenido en seguros voluntarios, especialmente en segmentos como salud, vida, automóviles, incendio y soluciones empresariales.

Ese comportamiento se refleja también en la evolución de los principales rubros durante los últimos ocho años. En seguros de salud, el mercado total ha crecido a una tasa anual compuesta cercana al 14%, mientras que el mercado privado (sin incluir al Instituto Nacional de Seguros) registra un crecimiento del 17%.

En automóviles, el crecimiento compuesto del mercado total ronda el 5%, pero alcanza el 14% dentro del segmento privado. En vida, el crecimiento promedio anual ha sido del 10% para el mercado total y del 13% para el privado, mientras que en incendio el mercado total crece cerca del 4% anual y el privado alrededor del 11%.

Actualmente, el mercado asegurador costarricense supera los $2.400 millones en primas anuales, equivalentes aproximadamente a ₡1,22 billones, consolidándose como uno de los actores más relevantes dentro del sistema financiero nacional.

Durante 2025 el mercado mantuvo crecimiento positivo prácticamente durante todos los meses del año y, en el primer trimestre de 2026, el crecimiento interanual rondó el 8%, comportamiento que supera el dinamismo observado en varios segmentos de la economía nacional.

Para Roy Cole, director de Davivienda Seguros, este crecimiento responde a una transformación estructural del sector, impulsada por consumidores más conscientes del riesgo y por una evolución acelerada de las aseguradoras hacia modelos más tecnológicos y personalizados.

Hoy estamos viendo en el mercado de seguros una creciente orientación hacia experiencia del cliente y prevención de riesgos. También nos encontramos con consumidores más conscientes de la necesidad de protección financiera, especialmente después de años marcados por inflación, eventos climáticos, volatilidad económica y mayores costos médicos”, explicó Cole.

La industria avanza hacia modelos con mayor digitalización, automatización de procesos, uso intensivo de analítica e inteligencia de datos, fortalecimiento de banca seguros y productos más ágiles y personalizados.

Un estabilizador económico con desafíos estructurales

El crecimiento del sector también ha incrementado su relevancia dentro de la economía nacional. Según actores de la industria, el seguro cumple actualmente un rol clave como estabilizador económico y financiero para personas, empresas y actividades productivas.

Los seguros cumplen hoy un papel fundamental como estabilizador económico y financiero, porque permiten que familias, empresas y actividades productivas puedan recuperarse después de enfrentar eventos adversos como accidentes, incendios, enfermedades, catástrofes climáticas o pérdidas patrimoniales”, destacó Cole.

En el caso de las empresas, el aseguramiento protege activos, facilita acceso al crédito, mejora la continuidad operativa y fortalece la capacidad de inversión. Para las personas, representa una herramienta de protección de ingresos, patrimonio, salud y estabilidad familiar.

Sin embargo, pese al crecimiento registrado desde la apertura del monopolio, el sector todavía enfrenta desafíos estructurales importantes. Uno de los principales retos continúa siendo aumentar la penetración del seguro y reducir la brecha de protección que todavía existe en hogares y empresas costarricenses.

Actualmente, la penetración del mercado asegurador costarricense representa cerca del 2,7% del Producto Interno Bruto (PIB), muy por debajo de países como Colombia o Chile, donde el indicador está entre el 3.50% y el 4%. Para el sector, esta diferencia evidencia una brecha importante de protección financiera para familias y empresas costarricenses.

A esto se suma la presión sobre la sostenibilidad técnica del negocio, en un contexto marcado por mayores costos médicos, incremento en repuestos, litigiosidad y riesgos asociados al cambio climático. “El principal reto del sector es lograr un balance adecuado entre protección al consumidor, sostenibilidad técnica y accesibilidad del seguro”, afirmó el experto.

Regulación, tipo de cambio y presión financiera

La industria también enfrenta una etapa de transformación regulatoria impulsada por la Superintendencia General de Seguros (Sugese), enfocada en fortalecer estándares de transparencia, conducta de negocio, gobierno corporativo y protección al consumidor.

Aunque el fortalecimiento regulatorio es visto como positivo para la confianza y madurez del mercado, también implica mayores exigencias operativas, tecnológicas y de cumplimiento para aseguradoras e intermediarios.

Paralelamente, uno de los factores que más ha incidido sobre el desempeño reciente del sector ha sido la apreciación del colón frente al dólar.

Muchas aseguradoras mantienen posiciones activas en moneda extranjera como parte de sus estrategias de inversión y cobertura frente a reaseguros y pasivos dolarizados. Sin embargo, la caída del tipo de cambio durante 2025 y principios de 2026 generó pérdidas cambiarias y ajustes de valoración sobre activos financieros en dólares.

La apreciación del colón ha tenido efectos importantes sobre el sector, particularmente en los resultados financieros de entidades con posiciones largas en dólares”, indicaron desde Davivienda Seguros.

Aunque el entorno cambiario también ha permitido reducir algunos costos asociados a reaseguros e importaciones vinculadas a siniestros, el impacto sobre los portafolios financieros ha obligado a fortalecer la gestión integral de riesgo cambiario y la administración de activos y pasivos.

Tecnología y cambio climático redefinen el futuro

En cuanto a las oportunidades para los próximos años, la industria visualiza un crecimiento importante en seguros de salud, vida, desempleo, soluciones para pymes y seguros inclusivos.

El sector también apuesta por inteligencia artificial, modelos predictivos, automatización de reclamos y soluciones preventivas basadas en datos como parte de la evolución del negocio asegurador.

Según Cole, el gran reto y oportunidad del mercado será evolucionar desde la mera venta de pólizas hacia modelos integrales de protección financiera y gestión de riesgos.

Además, el cambio climático comienza a redefinir la lógica del negocio asegurador, obligando al desarrollo de nuevas soluciones para infraestructura, agricultura, eventos catastróficos y continuidad operativa.

En medio de este contexto de transformación del sector, Davivienda Seguros recibió recientemente la ratificación de su calificación AAA+ por parte de Moody’s Local, la más alta dentro de la escala de evaluación de riesgo.

La decisión se da en un momento de mayor atención sobre la fortaleza financiera, sostenibilidad técnica y capacidad de adaptación de las entidades del sistema financiero.

Para Arturo Giacomin, presidente ejecutivo de Davivienda Costa Rica, la ratificación representa una señal relevante de confianza en medio de un entorno cada vez más exigente para la industria aseguradora.

Esta ratificación refleja la solidez, estabilidad y visión de largo plazo que ha consolidado Davivienda Seguros en Costa Rica, especialmente en un contexto marcado por mayores desafíos financieros, regulatorios y tecnológicos”, señaló Giacomin.

El reconocimiento coincide además con el 15 aniversario de Davivienda Seguros en el país, consolidándose como un hito relevante dentro de una industria que continúa evolucionando hacia modelos más sofisticados, digitales y orientados a la gestión integral del riesgo.