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Mayor velocidad y densidad obligan a rediseñar la conectividad óptica en los data centers, señala especialista

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La transformación de los data centers en la región ya no se limita a tener más capacidad de cómputo o enlaces más veloces.

De acuerdo con especialistas, detrás del avance de la inteligencia artificial (IA), la nube y los entornos de alta demanda, también está ocurriendo un cambio profundo en la infraestructura óptica. Específicamente, los conectores, la cantidad de fibras, la densidad de los paneles y la forma en que se distribuye el cableado dentro de estas instalaciones están obligando a replantear el diseño físico de los centros de datos.

Ese giro responde a una presión concreta del mercado. Mientras la capacidad de procesamiento y las velocidades de transmisión avanzan con rapidez, la infraestructura física no evoluciona al mismo ritmo. El resultado es el reto de lograr que la conectividad óptica soporte más tráfico, más equipos y más interconexiones, sin comprometer espacio, ventilación, consumo energético ni posibilidad de crecimiento futuro.

Efrén Vargas, Technical System Engineer de Panduit, sostiene que este fenómeno no puede entenderse como una simple actualización tecnológica. “No es un cambio incremental, es un cambio estructural. El aumento de velocidades ya está forzando modificaciones reales en la arquitectura del data center, desde las entradas de servicio hasta las áreas donde se alojan los servidores”, mencionó.

Según Vargas, la conectividad óptica está cambiando más rápido que la propia arquitectura física. En la práctica, señala, eso significa que cada salto de velocidad trae consigo una mayor densidad de cableado y una exigencia superior en el uso eficiente de la fibra óptica. Es decir, no se trata solo de transmitir más datos, sino de encontrar cómo acomodar físicamente esa nueva capacidad dentro de espacios que siguen siendo finitos.

El especialista, en su presentación durante el evento Ingenium Talk 2026, en Costa Rica, explicó que esta transformación se concentra, principalmente, en tres zonas críticas. Estas son el MMR o ER, que es el punto donde el data center se conecta con los operadores de telecomunicaciones; el MDA, que funciona como área principal de distribución; y el white space o sala blanca, donde están los equipos de tecnología.

Transformación óptica del data center

Vargas comentó que uno de los primeros cambios aparece en la entrada de servicios. Mencionó que los proveedores ya llegan con fibra monomodo OS2, un tipo de fibra diseñada para largas distancias y altas capacidades, y con conteos de 144 fibras o más, que en grandes instalaciones pueden sumar miles. En algunos casos, ese punto de entrada sigue teniendo equipo activo del carrier; en otros, se migra hacia esquemas pasivos con gabinetes de pared que reducen racks, jaulas y ocupación de espacio.

El especialista de Panduit afirmó que esa reducción responde a una lógica operativa y también energética. Específicamente, llevar demasiados equipos activos a la zona de entrada implica más consumo eléctrico y más carga para el sistema del data center. Por eso, una tendencia es desplazar parte de esa carga hacia el proveedor y convertir el punto de ingreso en una demarcación más compacta, ordenada y eficiente.

Vargas señaló que el siguiente tramo crítico es el que conecta el MMR con el MDA. Panduit lo define como elbackbone estratégico” del data center; es decir, la columna vertebral de la conectividad interna. De su diseño depende la capacidad de crecimiento, la flexibilidad para interconectar servicios y la posibilidad de migrar a velocidades superiores sin tener que rehacer la infraestructura. Si ese trayecto se diseña mal, advierte el vocero de Panduit, el operador puede quedarse sin fibras disponibles, saturar las canalizaciones y verse obligado a hacer nuevas inversiones antes de tiempo.

Para evitarlo, añadió, la industria se está apoyando cada vez más en trunks preterminados; es decir, cables de fibra que ya vienen ensamblados y probados de fábrica. Esto reduce tiempos de instalación y baja el riesgo de errores frente a soluciones armadas completamente en sitio. Vargas remarca que, en proyectos de hiperescala, donde los tiempos de despliegue son cada vez más cortos, “abrir la bolsa y conectar puede marcar la diferencia frente a esquemas más lentos y complejos”, dijo.

Añade que la presión aumenta todavía más cuando el data center incorpora cargas de inteligencia artificial. “En un centro de datos tradicional predomina el tráfico norte-sur; esto es información que entra y sale desde usuarios o aplicaciones hacia los servidores. En los clústeres de IA, en cambio, domina el tráfico este-oeste. Estos son enormes volúmenes de datos que circulan entre procesadores, nodos y switches dentro del mismo data center. Además, desaparece la sobresuscripción, una práctica que consiste en concentrar más demanda que capacidad efectiva en ciertos enlaces”, explicó Vargas.

Eso, afirmó, multiplica el número de interconexiones internas. De acuerdo con Panduit, un data center empresarial puede operar con enlaces de 10G, 25G o 50G hacia el servidor, pero en IA ya se habla de 200G, 400G y 800G por nodo. Panduit incluso muestra que un SuperPod de 32 servidores puede requerir 699 cables trunk MPO-8, mientras configuraciones mayores elevan esa cifra a 2.811 trunks, lo que da una dimensión de la presión que hoy recae sobre la infraestructura óptica.

En ese contexto, los conectores se vuelven protagonistas. Vargas explica que el conector LC, ampliamente usado por años, empieza a quedarse corto para las nuevas exigencias de densidad. De ahí el avance de tecnologías como MPO, MMC y SN. El MPO permite agrupar múltiples fibras en un solo conector; el MMC representa una evolución hacia formatos más compactos, mientras que el SN busca ofrecer mayor densidad en conexiones dúplex, es decir, las que envían y reciben información por pares. El objetivo, resume el vocero, es “encoger el conector” para conectar más en el mismo espacio.

A esto se suma otro cambio menos visible, pero igual de relevante. Se trata de las canalizaciones. Vargas advierte que las canastas tradicionales ya no siempre funcionan bien cuando el volumen de fibra se dispara.

“El desafío de fondo ya no es solo alcanzar más velocidad, sino decidir cómo conectarlo todo sin comprometer el futuro del data center. Hoy por hoy hay que preguntarse si la infraestructura está optimizada para fibra o para espacio, si ya quedó lista para 800G y si el backbone será suficiente cuando llegue la siguiente ola de crecimiento. El tráfico cambió, la arquitectura cambió y, como consecuencia, la física del data center también cambió”, concluyó el Technical System Engineer de Panduit.


Sobre Panduit
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