Nueva presidenta promete mano dura contra el crimen, modernizar el Estado y multiplicar la 'transformación' iniciada hace cuatro años.
Laura Fernández Delgado asumió este viernes como la quincuagésima presidenta de la República de Costa Rica y, en su primer discurso como mandataria en medio del Estadio Nacional, se declaró heredera del cambio político que el país ratificó en las urnas. La mandataria encomendó su gobierno a Dios, anunció medidas concretas de seguridad y modernización estatal, y llamó a construir una “tercera República”.
“Hoy, al asumir la Presidencia de la República, mi primera decisión es encomendar este nuevo gobierno a Dios. Le pido con humildad sabiduría para decidir, firmeza para actuar y un corazón justo para servirles”, afirmó la nueva presidenta. “Anhelo con fervor que su voluntad me guíe en cada paso, porque hoy no asumo un cargo, asumo un deber, un pacto conmigo misma, un compromiso claro e inclaudicable con Dios y con Costa Rica. Y créanme que esta no es una promesa a la ligera, es una decisión de vida”, agregó.
La mandataria presentó a los costarricenses como un pueblo que “abrió los ojos” y rompió con un pasado que falló. “Somos un pueblo espabilado, informado, exigente. Un pueblo que ya no come cuento. Un pueblo que pide resultados. Que llama a cuentas y que no quiere ni va a volver atrás”, dijo.
Soy la heredera de ese cambio. Soy la heredera de ese cambio. Y lo digo sin titubeos. Heredera de una forma de hacer política distinta, heredera de una lucha constante, sin armas, pero con resultados. Mi promesa no es solo administrar la herencia. Mi reto es multiplicarla y llevarla a cada rincón de Costa Rica”.
Fernández definió la nueva forma de hacer política como aquella “que deja de hablar y empieza a resolver. La política que mide metas, mide resultados y les rinde cuentas. La política que no tolera la corrupción, la política que no tolera el clientelismo, el amiguismo”. “Ustedes, pueblo de Costa Rica, son nuestros patronos. Y yo voy a honrar esa responsabilidad trabajando más duro que nadie”, aseguró.
En seguridad, anunció acciones encaminadas desde el gobierno de su ahora antecesor, Rodrigo Chaves Robles, entre ellas la ampliación del Centro Penitenciario La Reforma, a la cual el gobierno se refiere como una "megacárcel" inspirada en el modelo bukeliano salvadoreño; y la construcción de un centro de monitoreo policial de última tecnoliogía.
Sin embargo, Fernández advirtió que estas obras “no servirán de nada si los jueces siguen soltando a los delincuentes peligrosos” ni si las leyes los protegen “con la cultura del pobrecito”.
A las madres que han perdido a sus hijos les digo. Su dolor no me es ajeno. Lo llevo conmigo. Y esa empatía se traducirá en una firme respuesta. Una respuesta de mano dura porque es lo que ustedes esperan y lo que merecen de mí como su presidente. No me temblará el pulso para enfrentar al crimen organizado desde el gobierno”.
La presidenta convocó a los diputados y a “los jueces honestos de este país” a unir esfuerzos:
Recuperar la seguridad no es una tarea de uno solo”.
Sobre el aparato estatal, criticó su tamaño. “No podemos continuar con 335 instituciones públicas. Instituciones que perdieron el norte y se convirtieron en fines en sí mismas”, dijo. Prometió revisar la institucionalidad sin atentar contra la división de poderes y que las instituciones que permanezcan brinden “servicios de calidad a los ciudadanos”.
En infraestructura, se comprometió a cerrar un rezago de 30 años. impulsando el tren rápido de pasajeros y las obras de infraestructura que, dijo, algunos frenaron por mezquindad. Citó la Ruta 1, la carretera a San Carlos, la finalización de la Ruta 32, el tramo Limonal-Barranca, el desarrollo de la Marina de Limón y "la solución al saqueo y contaminación" en Crucitas.
Este mi gobierno no será un gobierno de oficina, será un gobierno en la calle. Un gobierno en las comunidades en cada cantón del país, sin dar un solo paso atrás".
Asimismo, Fernández renovó el compromiso de impulsar el proyecto de jornadas 4x3 y la eliminación de "las pensiones de lujo".
La presidenta advirtió a quienes esperaban un retorno a las viejas prácticas con su elección como mandataria que eso no ocurrirá:
A quienes pensaron que podían recuperar privilegios, a quienes pensaron que se iban a reinstalar las viejas prácticas. A quienes creyeron que conmigo de presidente se iban a volver a acomodar la corona de sus cabezas. Les digo que están muy equivocados. No dejaré ningún espacio a retrocesos”.
En política exterior, Fernández ratificó la vocación costarricense y dijo que el país seguirá siendo un país de paz, un país de democracia y de respeto a los derechos humanos. "Fortaleceremos alianzas, abriremos mercados, acompañaremos a nuestros productores y llevaremos al mundo lo mejor de nosotros, nuestra estabilidad, nuestro talento y nuestros valores", indicó.
Fernández cerró con un llamado a la unidad. "Los invito a caminar conmigo, a trabajar juntos, a no desperdiciar este momento histórico. Porque lo que está en juego no es un gobierno, es el rumbo de nuestra amada Costa Rica", dijo. "En mí tendrán a una presidente que no va a aflojar. Y tendrán en mí a una presidente que apretará aún más. Para forjar el país pujante, el país igualitario, el país eficiente y lleno de oportunidades con el que soñamos todos nosotros y que todos merecemos".
