El gobierno en vez de aumentar el presupuesto del FEES, propuso dividirlo en partes iguales a todas las universidades públicas, y por supuesto esto no fue del agrado de algunas agrupaciones. Si se diera el caso, la UCR tendría una reducción de presupuesto de casi un 60%, y tiene sentido que estén molestos, porque sus carteles inundaron las calles durante estos días. La educación pública viene deteriorándose en estos últimos años. A continuación, realizaré una serie de observaciones, para exponer el contexto económico actual y sugerir una modificación del FEES.
Algunas universidades públicas hacen procesos de admisión para garantizar la calidad de los estudiantes y verificar que son capaces de aguantar los desafíos de la universidad, por lo que generalmente son muestras de excelencia profesional frente a otras universidades. De los admitidos en la UCR, por ejemplo, solo un cuarto entra por disponibilidad de cupo. De ese porcentaje un poco más de la mitad están becados (beca 5 en mayoría), y la mitad de los egresados son también becados. Sin embargo, quienes tienen la capacidad de mantenerse en el proceso de formación son los que tienen mayores oportunidades de mantenerse sin necesidad de trabajar por largos periodos de tiempo. Hablamos de familias que tienen capacidad de mantenerlos o que son becados. Por así decirlo cuentan con mejor aguante sin verse presionados a integrarse al mercado laboral, y es casi que imposible trabajar y estudiar al mismo tiempo en una universidad como la UCR.
Hay que admitir que el gobierno hizo una buena jugada al proponer un incremento de presupuesto a las demás universidades. Por eso no se ven a sus estudiantes protestando, y lo mejor para ellos es quedarse callados. También es posible que el gobierno solo quiera perjudicar a la UCR directamente, pero en términos de estrategia era un punto débil que era fácil de explotar. Si me preguntan a mí, yo creo que esta es una buena oportunidad para las universidades (en especial la UTN y la UNED) de crecer y demostrar que ellas también pueden hacer un mejor trabajo aprovechando el FEES. Además de darle una pequeña dosis de humildad a la UCR para que aprenda a no depender demasiado de este presupuesto.
En cuestiones de optimización, yo soy fiel defensor de que la mejor forma de brindar subsidios es a través de la demanda, como lo sería el modelo de váuchers estudiantiles. En este caso existirían incentivos para competir entre instituciones académicas, y más oportunidades para estudiantes que necesitan formarse profesionalmente. Las instituciones públicas igualmente podrían mantener sus programas de becas a menor escala y también se debería mantener cierto porcentaje del FEES para la inversión de infraestructura y calidad de servicio en estas instituciones.
Por supuesto que este modelo tiene sus objeciones y desafíos, como en todos los casos. Es necesario hacer una buena planificación del modelo, así como de los incentivos para reducir posibles problemas de mala gestión e injusticias, aunque esto es prácticamente imposible. Habría que evaluar a cuáles universidades se les puede proporcionar la asistencia del FEES para evitar que las concentraciones de mercado se beneficien injustamente. También es necesario evaluar los incentivos de los estudiantes y las instituciones educativas para proteger a la educación de una mercantilización del servicio y se generen reducciones en su calidad, como pasó en el caso sueco.
En este modelo puede haber más variedad para escoger escuelas o universidades de preferencia, lo que puede incentivar a bajar precios, aumentar la calidad, innovar, y hasta reducir las barreras de entrada para nuevas instituciones educativas. También en casos de reducción del FEES, podrían mejorar el apoyo e imagen de las manifestaciones estudiantiles al tratarse de los estudiantes y no representaciones de universidades que tienen mala fama por abusos salariales. Por último, podríamos observar una mejor optimización de los recursos del Estado porque el dinero ya no pasaría por las administraciones de las universidades donde pueden distorsionar sus necesidades y aumentar sus costos sin buenas razones.
Para terminar, es relevante mencionar la brecha entre sectores productivos y su relación con los ingresos fiscales. La producción nacional se divide en el régimen definitivo y el especial, que se conocen como zonas francas, y cuentan con la particularidad de tener incentivos fiscales; pagan menos impuestos. Se puede observar que el régimen especial crece mucho más rápido que el definitivo a causa de las inyecciones de capital y tecnologías extranjeras, lo que aumenta la brecha de ingresos entre los dos regímenes. Como este sector no paga tantos impuestos, el crecimiento de su producción e ingresos con son consistentes con las necesidades fiscales y la inversión pública.
Desde siempre la economía costarricense mantuvo parte de sus problemas estructurales en torno a la inversión nacional y su dependencia de la inversión extranjera. La poca inversión y los problemas de ahorro en el sector productivo pueden llevarnos a una economía estancada y sin capacidad para diversificar actividades, proporcionar empleo, e integrar a los recién graduados al ámbito laboral. La situación seguirá empeorando, por el momento, estas son consecuencias del agotamiento del modelo y la mala planificación económica. Actualmente se están dando pasos en la dirección correcta al promover la innovación y la competencia. Espero que estas correcciones se profundicen más a futuro para reemplazar el modelo actual.
Lo que me lleva a preguntar si de verdad es justo reclamar dinero al Estado considerando los problemas estructurales actuales. Para mí no lo es, porque primero, la responsabilidad del déficit fiscal se diluye entre los políticos que no se ponían de acuerdo para garantizar el gasto controlado que exige la constitución; y segundo, no es el momento para reclamarlo considerando los problemas estructurales. Tenemos problemas fiscales desde hace más de 15 años y la situación fue crítica, hasta que fue aliviada en cierta medida por el gobierno actual (hasta mí me cuesta reconocérselo). Los casi 40 años del modelo de inversión extranjera directa muestran las grietas y deficiencias del modelo. Urge un cambio de dirección económica que integre todos los sectores de la economía y mejore la productividad entorno al capital y la calidad de vida.
En fin, observo que en este ámbito no existen lealtades de ningún tipo en la política. Cada uno se la juega con lo que tiene y tratara de buscar su propio beneficio pasando por encima de las demás partes, incluso el gobierno actual. No se buscan acuerdos que permitan tener mayores opciones a la gente, lo cual es muy irónico viviendo en una democracia.
Tampoco puedo considerar que los argumentos de ciertos sectores se sostienen haciendo un pequeño análisis de cómo se estructuran los procesos de admisión y matricula, aunque tampoco sostengo que no ayudan a los estudiantes porque muchos si reciben ayudas y es de agradecer.
Lo que propongo se debe evaluar bajo mucho cuidado porque puede salir peor de lo que ya estamos, ya sea en términos de educación o de economía. Debemos hablar de estas propuestas para avanzar entre los escombros de una sociedad que yace fragmentada y sin rumbo a donde ir.
