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El nuevo Gobierno tiene una oportunidad para impulsar al agro nacional

El nuevo gobierno tiene la oportunidad histórica de convertir al sector agroalimentario en un aliado estratégico para el crecimiento económico, la generación de empleo y la cohesión social en las zonas rurales del país.

Costa Rica requiere una agenda moderna y articulada, construida junto con todos los actores de la cadena agroalimentaria: Gobierno, sector privado, academia y productores. Solo mediante una visión compartida será posible enfrentar los desafíos estructurales que hoy limitan la competitividad del agro costarricense con una visión país que trascienda gobiernos y de estabilidad a las políticas agropecuarias con seguridad jurídica y un clima de negocios favorable para atraer nuevas inversiones al agro.

El agro nacional no solo produce alimentos; también genera empleo rural, estabilidad social, arraigo territorial y divisas para el país. Cada finca que desaparece representa menos oportunidades para las comunidades rurales y para las cerca de 500.000 personas que dependen hoy directa e indirectamente de las cadenas agroproductivas.

El gobierno de la señora presidente Laura Fernández Delgado asume el liderazgo del país en un contexto marcado por una estabilidad macroeconómica impulsada en buena medida por el dinamismo de las zonas francas y las exportaciones de alta tecnología, el turismo y algunos sectores del agro. Sin embargo, esa realidad también contrasta con un sector agropecuario debilitado, que requiere atención inmediata y políticas públicas consistentes.

En este esfuerzo, el nuevo ministro de Agricultura y Ganadería, el ingeniero Juan Gabriel Ramírez Guillén, tendrá un papel determinante en la rectoría del sector agropecuario. Esperamos que con su liderazgo, conocimiento técnico y capacidad de articulación institucional impulse una gestión eficiente, moderna y orientada a resultados.

Existen retos urgentes que no pueden seguir postergándose. La apreciación cambiaria ha deteriorado significativamente la competitividad del sector exportador agropecuario, convirtiéndose, en la práctica, en un impuesto a las exportaciones y un subsidio a las importaciones de alimentos. A esto se suman los efectos cada vez más severos del cambio climático sobre los ciclos productivos, así como desafíos estructurales relacionados con la logística y la infraestructura.

Entre estos desafíos destacan la situación operativa de Puerto Caldera, el incremento de tarifas en APM Terminals —que impactan directamente los costos logísticos—así como el congestionamiento vial que repercuten en el valor del producto final lo que limita la competitividad del sector.

Frente a este panorama, avanzar hacia una política agropecuaria de largo plazo resulta fundamental. Costa Rica necesita una hoja de ruta que priorice la inversión en infraestructura, la innovación, la transferencia de tecnología, la sostenibilidad, el crédito competitivo, modernización del sistema de registros de agroquímicos, seguros agrícolas acordes con las necesidades de cada sector y apertura comercial con defensa productiva así como la sucesión generacional.

Solo así será posible fortalecer la productividad, mejorar la competitividad y preparar al sector para enfrentar los retos actuales y futuros.

Desde la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria reiteramos nuestra disposición al diálogo constructivo y al trabajo en conjunto, con el objetivo de impulsar soluciones que respondan a las necesidades reales del sector y fortalezcan el desarrollo rural del país.

Hoy más que nunca, en un entorno global desafiante; Costa Rica necesita comprender que no puede existir seguridad alimentaria, desarrollo territorial ni estabilidad social sin un sector agropecuario fuerte, competitivo y sostenible.

El nuevo gobierno tiene en sus manos la oportunidad de convertir al agro en una verdadera prioridad nacional y así lograr efectivamente que todos los territorios se beneficien de la estabilidad macroeconómica.