
Canapep y CNAA hacen un llamado preventivo a las autoridades para anticipar posibles impactos climáticos sobre cultivos, logística internacional, costos de transporte y cadenas de abastecimiento.
La Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep) y la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA) hicieron un llamado a las autoridades del Gobierno de Costa Rica para dar seguimiento preventivo a los posibles efectos del fenómeno de El Niño, no sólo por su impacto directo sobre la producción agropecuaria nacional, sino también por las eventuales repercusiones que podría generar sobre el Canal de Panamá, las rutas marítimas, las importaciones, las exportaciones y los costos logísticos del país.
Históricamente, El Niño ha estado asociado con variaciones en el régimen de lluvias, sequías prolongadas y reducción de la disponibilidad hídrica en distintas regiones. En el caso de Panamá, este fenómeno puede afectar los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela, fuentes esenciales para la operación del Canal de Panamá, infraestructura estratégica para el comercio internacional.
Las organizaciones recordaron que durante la sequía 2023-2024 el Canal de Panamá tuvo que aplicar restricciones progresivas al tránsito de buques y reducir el calado permitido, lo que generó presión sobre los tiempos de tránsito, la disponibilidad de espacios, la planificación naviera y los costos logísticos. Aunque actualmente las autoridades panameñas mantienen medidas preventivas y monitoreo permanente, el sector productivo costarricense considera necesario anticipar escenarios y no esperar a que una eventual afectación logística ya esté en marcha.
El presidente de CANAPEP y vicepresidente de la CNAA, Abel Chaves, explicó:
Cuando hablamos de El Niño, normalmente pensamos en el impacto sobre cultivos, rendimientos, disponibilidad de agua o costos de producción. Pero el país también debe valorar otro riesgo: si el Canal de Panamá enfrenta restricciones, podría haber efectos sobre las rutas marítimas, los tiempos de entrega, los fletes, las importaciones de insumos y las exportaciones costarricenses”.
Las cámaras señalaron que Costa Rica, por su condición de economía abierta, depende de una logística internacional eficiente para colocar productos en mercados externos y para importar insumos, materias primas, combustibles, fertilizantes, equipos, empaques y bienes de consumo. Cualquier presión adicional sobre rutas marítimas podría traducirse en mayores costos para productores, exportadores, importadores y consumidores.
Asimismo, consideran que el país debe activar una mesa de seguimiento interinstitucional que involucre al Ministerio de Comercio Exterior, Ministerio de Agricultura y Ganadería, Ministerio de Obras Públicas y Transportes, autoridades portuarias, sector exportador, navieras, cámaras empresariales y operadores logísticos, con el fin de analizar escenarios, rutas alternas, disponibilidad de contenedores, costos de transporte y medidas de contingencia.
Chaves añadió:
El llamado no es a generar alarma, sino a prepararnos. El cambio climático y los fenómenos extremos ya están afectando la forma en que producimos y comerciamos. Costa Rica debe tener información oportuna, coordinación público-privada y planes de respuesta para evitar que un impacto climático se convierta también en un golpe logístico y económico”.
Las cámaras reiteraron su disposición para unir esfuerzos con las instituciones que se involucren en la búsqueda de soluciones que permitan mitigar los efectos de este fenómeno en la producción nacional, el empleo rural, las exportaciones y la seguridad de abastecimiento del país.
