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El juego es el primer laboratorio emocional de la niñez

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El 28 de mayo es el Día Internacional del Juego, una fecha que resalta la importancia de este como derecho fundamental y herramienta de aprendizaje.

En medio de rutinas infantiles cada vez más demandantes, mayor exposición a pantallas y crecientes señales de ansiedad en la niñez, es indispensable recordar que jugar no representa una distracción del aprendizaje, todo lo contrario, es una necesidad fundamental para el desarrollo emocional, social y cognitivo de los niños.

Especialistas en psicología y pedagogía coinciden en que el juego libre permite a los menores desarrollar creatividad, lenguaje, resolución de problemas, empatía y autorregulación emocional. Además, fortalece vínculos afectivos y contribuye a reducir el estrés y la ansiedad infantil.

La Academia Americana de Pediatría señala que jugar es fundamental para el desarrollo saludable del cerebro y ayuda a fortalecer habilidades cognitivas, emocionales y sociales necesarias para la vida adulta. 

Asimismo, la UNICEF recuerda que el juego no es un privilegio, sino un derecho reconocido en el Artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas que señala “el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”.

“Cuando un niño juega, no solo se divierte, sino que está aprendiendo a convivir, a imaginar, a negociar, a expresar emociones y a descubrir el mundo desde la curiosidad. El juego es el lenguaje natural de la infancia”, destaca Verónica Aragón, directora de Preescolar del Colegio Lincoln.

Es por ello por lo que, desde la educación inicial incluso hasta los niveles superiores, el Colegio Lincoln promueve experiencias pedagógicas donde el aprendizaje ocurre también a través de la exploración, la creatividad, el movimiento y la interacción social, entendiendo que la formación integral de una persona no depende únicamente de contenidos académicos, sino también del bienestar emocional y del desarrollo humano.

Diversos estudios internacionales advierten que el exceso de presión académica y la reducción de espacios recreativos pueden impactar negativamente la salud mental infantil. Por ello, los expertos insisten en que las instituciones educativas y las familias deben proteger activamente el tiempo de juego.

“En la infancia el juego activa casi todos los procesos que una persona necesita para desarrollarse integralmente.  En preescolar y primaria, el juego suele ser una de las principales maneras en que los niños expresan emociones. Mientras juega, el niño no solo se entretiene, sino que observa, experimenta, prueba límites, resuelve problemas, comunica emociones y aprende a relacionarse con los demás, así como explorar, equivocarse, intentar de nuevo y descubrir soluciones por sí mismos”, enfatizó Aragón.


Sobre el Colegio Lincoln
Lincoln School es una de las instituciones educativas más reconocidas de Costa Rica y la región, destacada por su excelencia académica, enfoque bilingüe y formación integral. Con acreditaciones internacionales y un currículo que integra estándares globales con compromiso social, promueve en sus estudiantes el pensamiento crítico, la creatividad y la responsabilidad ciudadana. Su impacto trasciende las aulas, formando líderes que destacan en universidades y entornos profesionales alrededor del mundo, con una visión ética, multicultural y orientada a la innovación.