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El Hondurasgate explicado

#2. Sobre el Hondurasgate

El día de hoy el Repaso Dominical tiene entrega especial, por lo que abordaremos varios temas, siendo el Hondurasgate el segundo. Dado que se trata de un caso complejo, con muchos protagonistas y fuertes implicaciones, trataremos de entrarle con un enfoque introductorio, didáctico y sencillo, contestando una pregunta a la vez.

¿Qué es el Hondurasgate?

Hondurasgate es una investigación publicada por Diario Red y el portal Hondurasgate basada en decenas de audios filtrados atribuidos a Juan Orlando Hernández (expresidente de Honduras condenado por narcotráfico e indultado por Trump), Nasry Asfura (actual presidente de Honduras), Tomás Zambrano (presidente del Congreso de Honduras) y otros actores hondureños. Los audios describen una presunta operación regional de desinformación e injerencia con menciones a Trump, Israel, Javier Milei, México, Colombia y Honduras.

La primera investigación se publicó el 29 de abril de 2026 y se tituló: Audios revelan que Israel pagó la liberación de Juan Orlando Hernández y que Trump lo está ayudando a regresar a la presidencia. El 30 de abril se publicó la segunda entrega, titulada La trama de Trump operada por Juan Orlando Hernández puso a México y Colombia en el punto de mira. El 1 de mayo se publicó la tercera entrega, titulada Las nuevas autoridades de Honduras intentaron deshacerse “con cárcel o muerte” del consejero electoral Marlon Ochoa.

Hondurasgate denunció haber recibido casi 40.000 intentos de hackeo en un día tras la publicación de los audios.

Antes de profundizar, ¿qué contexto necesita tener presente para entender el Hondurasgate?

1. Honduras venía de una historia política muy cargada

Honduras no llega limpia a esta historia. En 2009 sufrió un golpe de Estado contra Manuel Zelaya —quien terminó aterrizando en Costa Rica— que partió la política hondureña entre el bloque conservador tradicional y el movimiento que luego se articuló alrededor de LIBRE, el partido de Xiomara Castro, esposa de Zelaya. Desde entonces, Honduras ha vivido con una mezcla muy pesada de polarización, militarización, acusaciones de fraude electoral, influencia estadounidense, crimen organizado y debilitamiento institucional.

2. Juan Orlando Hernández no es un expresidente cualquiera

Juan Orlando Hernández, conocido como JOH, fue presidente de Honduras entre 2014 y 2022 por el Partido Nacional, el partido conservador tradicional del país. En 2024, un tribunal en Nueva York lo condenó a 45 años de prisión por conspirar para traficar cocaína hacia Estados Unidos y por delitos relacionados con armas. El Departamento de Justicia estadounidense sostuvo que Hernández colaboró con grandes narcotraficantes para mover más de 400 toneladas de cocaína a través de Honduras hacia Estados Unidos. Esto es clave: Hondurasgate no gira alrededor de un político acusado vagamente de corrupción. Gira alrededor de un expresidente condenado en Estados Unidos por narcotráfico.

3. Trump anunció el indulto a JOH dos días antes de la elección hondureña y el indulto se concretó al día siguiente de los comicios

El 28 de noviembre de 2025, Donald Trump anunció que indultaría a Juan Orlando Hernández. El indulto se concretó y JOH salió libre el 1 de diciembre de 2025. El momento fue explosivo porque Honduras estaba en plena elección presidencial. Trump no solo indultó a Hernández: también respaldó abiertamente a Nasry “Tito” Asfura, candidato del mismo Partido Nacional de JOH. Trump incluso amenazó con cortar apoyo financiero a Honduras si Asfura no ganaba.

Asfura fue declarado ganador el 24 de diciembre de 2025 y asumió la presidencia el 27 de enero de 2026, tras un conteo estrecho, lento y muy disputado. Trump incluso advirtió de “un infierno que pagar” si no ganaba Asfura. Ese contexto dejó instalada una pregunta política inevitable: ¿por qué Trump intervino tan abiertamente en Honduras y por qué liberó a JOH justo en ese momento?

Hondurasgate aparece como una filtración que intenta responder esa pregunta. La investigación está basada en decenas de audios filtrados que, según el propio Hondurasgate, fueron sometidos a análisis forense y atribuidos a conversaciones entre JOH, Asfura y otras figuras políticas hondureñas.

La tesis de la investigación es muy grave: que JOH, ya libre tras el indulto de Trump, estaría operando una red política regional que habría contado con contactos o apoyos de actores vinculados a Estados Unidos, Israel y otras derechas regionales para recuperar poder en Honduras y atacar mediáticamente a gobiernos progresistas como los de Claudia Sheinbaum en México y Gustavo Petro en Colombia.

¿Por qué es importante el Hondurasgate?

Hondurasgate importa porque une tres hechos ya comprobados —JOH condenado por narcotráfico, Trump indultándolo y Trump respaldando al candidato que ganó Honduras— con una filtración nueva que acusa una trama regional mucho más amplia. De momento esa filtración todavía se trata como una denuncia grave en proceso de verificación, pues el caso acaba de explotar, no ha sido verificado de forma independiente por los grandes medios internacionales y algunas de las figuras señaladas —entre ellas JOH y Tomás Zambrano— han negado la autenticidad de los audios.

¿Por qué los grandes medios internacionales no terminan de abordar el caso?

Ciertamente hay múltiples posibles explicaciones. Pero en principio, lo que podrían alegar es que una cosa es que la filtración exista; otra, que se logre verificar la veracidad de lo expuesto. Eso toma tiempo y muchos recursos, lo que podría explicar que los medios más grandes y prestigiosos no lo hayan abordado todavía (BBC, NYT, The Guardian, CNN, Washington Post, El Faro) o que vayan entrándole poco a poco, pero con cautela. El País de España, por ejemplo, esperó a que Sheinbaum aludiera al caso para mencionarlo y habló de una “supuesta trama injerencista”. Además, presentó los audios como una filtración que “señala” a JOH, Trump y Milei, no como una verdad establecida.

Aunado a lo dicho, es claro que el Hondurasgate viene de un medio joven, todavía con capital simbólico insuficiente para obligar a los grandes a reaccionar. Además, el caso es demasiado complejo para la lógica actual de agenda rápida y las implicaciones legales y geopolíticas son tan pesadas que tampoco sorprende que muchos medios prefieran no tocarlo todavía sin blindaje total.

A pesar de lo expuesto, la noticia ha venido escalando y abriéndose puertas en EFE (que habló de “posible plan”), France24 (que dijo “presunta trama injerencista”) y AFP (cuyo cable habla de “supuesta trama”), en la medida en que los actores involucrados reaccionan públicamente, desde la propia Sheinbaum (“nadie va a afectar el proyecto de transformación”) y Petro (“Así se mueven las redes de la extrema derecha comunicacional”) hasta JOH (“claramente no es mi voz”) y Tomás Zambrano (quien habló de una “burda fabricación”).

Desde Delfino.CR seguiremos atentos al desarrollo del caso y actualizaremos la información conforme surjan nuevas reacciones oficiales o avances relevantes en la investigación.

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Actualización (22-5-26): Contracorriente cuestiona el origen y la verificación del Hondurasgate

Esta semana surgieron nuevas revelaciones de peso. El medio hondureño de investigación Contracorriente publicó dos entregas que obligan a tratar el Hondurasgate con todavía más cautela. No porque esas publicaciones prueben, por sí solas, que todos los audios sean falsos, sino porque documentan cuestionamientos concretos sobre el origen de la filtración, el canal utilizado para difundirla, la metodología de verificación y el supuesto respaldo técnico presentado por el propio proyecto.

La primera publicación de Contracorriente, divulgada el 16 de mayo de 2026 bajo el título La supuesta filtración Hondurasgate que sacudió a dos gobiernos viene de una fuente opaca con antecedentes de inautenticidad, reconstruyó la historia del canal de YouTube asociado a Hondurasgate. Según ese medio, el canal no nació como una plataforma periodística ni como un repositorio creado específicamente para alojar los audios de esta investigación. Antes de llamarse Hondurasgate, habría funcionado como Noti Bloom; y antes de eso, como Elon Musk Noticias, un canal creado en España en 2022 y dedicado a contenido generalista orientado a viralidad.

De acuerdo con Contracorriente, tres días antes de que los audios del Hondurasgate se viralizaran en Honduras y fueran retomados por medios internacionales, ese canal ya tenía 1.891 videos y 114.000 suscriptores. El medio hondureño afirma además que, el 25 de noviembre de 2025 —cinco días antes de las elecciones generales en Honduras—, el mismo canal, entonces bajo el nombre Noti Bloom, publicó una serie de supuestas conversaciones entre políticos hondureños de oposición que nunca fueron verificadas.

Uno de esos audios atribuía una conversación al entonces candidato presidencial Salvador Nasralla y al empresario Eduardo Facussé. Según Contracorriente, el video fue compartido al día siguiente por Gabriel Bonilla, periodista y militante de Libre que durante el gobierno de Xiomara Castro se desempeñó como subgerente de Hondutel. En esa publicación, Bonilla atribuía la fuente a Noti Bloom. Nasralla negó posteriormente la autenticidad de ese audio y dijo que se trataba de una creación mediante inteligencia artificial.

El hallazgo es relevante porque, según Contracorriente, el video de esa supuesta conversación seguía vinculado al mismo canal que después pasó a llamarse Hondurasgate, aunque fue ocultado del feed principal. Es decir, el cuestionamiento no apunta solo al contenido de los audios publicados en abril y mayo de 2026, sino a la infraestructura digital utilizada para alojarlos y difundirlos.

La misma investigación también señaló vacíos periodísticos. Contracorriente solicitó entrevista a Pablo Iglesias, fundador de Diario Red y Canal Red, para conocer detalles sobre la verificación de los audios, el método utilizado y las consultas realizadas a las personas señaladas, pero no obtuvo respuesta. En cambio, Iglesias sí respondió al periodista Gerardo Reyes, de Univisión Investiga, y confirmó que no habían hecho consultas a algunos de los actores mencionados en los audios. Su explicación fue que contrastar con un expresidente condenado por narcotráfico, en referencia a JOH, no formaba parte de su práctica periodística.

Ese punto es sensible. Que Juan Orlando Hernández sea un expresidente condenado por narcotráfico no elimina la obligación periodística de buscar descargos cuando se publican acusaciones graves. Además, los audios no involucran únicamente a JOH, sino también a otras figuras políticas hondureñas, entre ellas Nasry Asfura, Tomás Zambrano, Cossette López y María Antonieta Mejía.

La segunda publicación de Contracorriente, divulgada el 18 de mayo de 2026, elevó todavía más el nivel de cuestionamiento. En esa entrega, titulada Phonexia niega el uso de su herramienta en Hondurasgate y anuncia acciones legales por declaraciones no autorizadas, el medio hondureño reportó que Phonexia, la empresa checa cuyo software fue presentado como parte del proceso de verificación de los audios, negó que su herramienta hubiera sido utilizada para probar la autenticidad de los materiales como fue ampliamente difundido por el portal anónimo.

Según la respuesta enviada por Phonexia a Contracorriente, los materiales de Hondurasgate contenían “numerosas imprecisiones fácticas, conceptuales y técnicas sobre su tecnología y sus productos, e implicaban de forma engañosa el uso, la validación o la participación del software de la compañía. La empresa también indicó que solicitó la remoción inmediata de las referencias no autorizadas a Phonexia e inició acciones legales por declaraciones que calificó como no autorizadas y engañosas.

Este punto afecta directamente uno de los principales soportes de credibilidad presentados por Hondurasgate. Hasta ese momento, el proyecto había publicado una sección de verificación en la que atribuía el análisis de los audios al uso del software de Phonexia. Sin embargo, de acuerdo con Contracorriente, esa sección fue retirada del sitio y luego volvió a estar disponible con una modificación sustantiva: ya no citaba a Phonexia como responsable del proceso, sino a HG Forensics, presentado como un motor interno de auditoría de audio.

Contracorriente también reportó que, después de su primera publicación, el video de la supuesta conversación entre Salvador Nasralla y Eduardo Facussé, originalmente asociado a Noti Bloom, fue eliminado del canal de YouTube vinculado a Hondurasgate, aunque su existencia previa podía verificarse mediante Wayback Machine.

Tras los señalamientos, Hondurasgate respondió a Contracorriente mediante un correo enviado desde el anonimato. En esa respuesta, sostuvo que no había afirmado que Phonexia fuera socio, patrocinador o participante activo del proyecto, sino que su relación era la de un usuario de sus servicios tecnológicos. También reconoció haber utilizado elementos visuales y el branding de la empresa sin autorización comercial explícita. Aun así, negó que eso invalidara la investigación y atribuyó el deslinde de Phonexia a presiones corporativas en torno a un tema políticamente sensible.

La dimensión de estas publicaciones es importante. Hasta ahora, el principal problema del Hondurasgate era que los audios no habían sido verificados de forma independiente por grandes medios, autoridades judiciales o peritos externos aceptados por las partes. Con lo publicado por Contracorriente, el problema se amplía: ya no se trata únicamente de una filtración pendiente de verificación, sino de una investigación cuyo canal de difusión tiene antecedentes opacos, cuyo método de contraste ha sido cuestionado y cuyo principal respaldo técnico fue desautorizado por la empresa que aparecía mencionada como soporte de autenticación.

Esto no significa que todos los elementos del Hondurasgate deban descartarse. La política hondureña reciente sí está atravesada por hechos comprobados y graves: la condena de JOH por narcotráfico, su posterior indulto por parte de Trump, el respaldo público de Trump a Nasry Asfura, una elección presidencial estrecha y disputada, y un país con antecedentes documentados de operaciones digitales de influencia tanto desde la derecha como desde la izquierda.

Pero precisamente por eso el estándar debe ser más alto. Que el contexto sea verosímil no convierte en auténtica una filtración. Que los personajes mencionados tengan antecedentes políticos o judiciales graves no reemplaza la verificación. Y que una denuncia resulte ideológicamente cómoda para unos o incómoda para otros no basta para tratarla como verdad establecida.

En este punto, la pregunta periodística ya no es solo qué dicen los audios. También es quién los obtuvo, quién los editó o seleccionó, cómo fueron procesados, qué cadena de custodia existe, qué voces fueron realmente identificadas, qué parte del material puede ser verificada de forma independiente y qué autoridades o peritos ajenos a la disputa política pueden examinarlo con garantías.

Por eso, el Hondurasgate merece atención, pero también cautela. No debe ser ignorado solo porque sus implicaciones sean políticamente incómodas. Pero tampoco puede tratarse como una investigación plenamente verificada cuando su origen, su método y su soporte técnico están siendo seriamente cuestionados por un medio hondureño de investigación y por la propia empresa tecnológica que fue presentada como respaldo.