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De Sarapiquí al mundo: ingeniero costarricense impulsa la tecnología global sin olvidar sus raíces

Gerardo López Falcón comparte su historia de superación, liderazgo internacional y compromiso con el desarrollo tecnológico de comunidades rurales de Costa Rica.

Desde una zona rural donde las computadoras eran un recurso limitado y el acceso a internet era mucho más reducido que en la actualidad, hasta convertirse en un referente internacional de la computación en la nube, la trayectoria de Gerardo López Falcón refleja cómo la perseverancia, la curiosidad y la educación pueden abrir puertas más allá de las fronteras.

A sus 38 años, este ingeniero en Sistemas, oriundo de Sarapiquí, Heredia, ha desarrollado una trayectoria internacional dentro de comunidades tecnológicas. Su trabajo le ha valido reconocimientos como el nombramiento de Google Developer Expert (GDE) en Cloud.

Ha sido un camino de muchísimo esfuerzo, pero muy gratificante. Ser nombrado GDE en Cloud es un reconocimiento directo de Google a profesionales que consideran expertos en su tecnología con las habilidades técnicas y de comunicación necesarias para explicar sus productos y potenciar a la comunidad. Para mí es un orgullo enorme haber sido el primer GDE en Cloud en Costa Rica, abriendo una brecha para que otros profesionales de nuestro país también demuestren su talento en este nivel”.

López recordó que su interés por la tecnología surgió desde muy joven, impulsado por una curiosidad constante y el deseo de encontrar mejores oportunidades para él y su familia.

Entré al colegio en el año 2000. En esa época, en una zona rural como Sarapiquí, las computadoras eran un recurso sumamente limitado y ni siquiera contábamos con cobertura de internet. Las condiciones eran muy distintas a las facilidades que existen hoy en día. Sin embargo, desde muy chico fui una persona extremadamente curiosa; siempre me gustaba preguntar el porqué de las cosas y me fascinaba descifrar cómo se creaban los sistemas y los videojuegos. Con los pocos recursos que tenía a mano comencé a investigar”.

Su carrera profesional en el sector tecnológico inició formalmente en 2011. Desde entonces, además de desempeñarse en la industria, se involucró activamente en comunidades técnicas, espacios que considera fundamentales para su crecimiento profesional y personal.

Recientemente también fue nombrado CNCF Ambassador, un reconocimiento otorgado por la Cloud Native Computing Foundation a profesionales que promueven y lideran el desarrollo de tecnologías nativas de la nube a nivel internacional.

Gracias a su participación en estas comunidades, ha impartido conferencias en diversos países, ampliando su red de contactos y representando a Costa Rica en escenarios tecnológicos de alcance global.

A partir de esas experiencias, López considera que Costa Rica cuenta con una imagen positiva y un importante potencial para seguir posicionándose en la industria tecnológica internacional. Aunque históricamente el país ha sido reconocido por su oferta turística, señaló que también existe un creciente talento en los sectores industrial y tecnológico que merece mayor visibilidad.

En ese sentido, resaltó el trabajo que desarrollan profesionales y organizaciones tanto del sector público como del privado, así como el papel que desempeñan las comunidades de software en el acompañamiento y formación de nuevas generaciones. "Contamos con comunidades de software muy sólidas que apoyan a los jóvenes; el gran reto ahora es darles mayor visibilidad y proyectar ese talento hacia el mercado global", afirmó.

Precisamente, las oportunidades que hoy identifica para el talento costarricense son el resultado de un camino que, según reconoce, no ha estado exento de desafíos. Uno de los principales fue superar el síndrome del impostor y el temor de hablar en público, especialmente al dar el salto a presentaciones en inglés.

Con el tiempo comprendí que lo realmente importante es saber comunicarse y tener la humildad de reinventarse. A mí me gusta ver las transmisiones de mis charlas para evaluar en qué puedo mejorar. Una vez que superás esa primera barrera en otro idioma, ganás confianza, el proceso fluye y te sentís sumamente seguro”.

A pesar de sus logros internacionales, López mantiene un fuerte vínculo con su tierra natal. Tras varios años viviendo fuera de Sarapiquí por motivos académicos y laborales, regresó hace tres años gracias a las posibilidades que ofrece el teletrabajo.

Actualmente impulsa iniciativas de transferencia tecnológica en la región mediante talleres gratuitos dirigidos a empresarios, estudiantes y jóvenes profesionales, con el propósito de acercar el conocimiento tecnológico a comunidades históricamente alejadas de los principales centros de inversión del país.

Quiero que las nuevas generaciones de mi cantón tengan muchas más ventajas de las que yo tuve en su momento. Mi gran objetivo es ver crecer a Sarapiquí, que tenga mejores oportunidades y sembrar esa primera semilla de desarrollo digital”.

Para las nuevas generaciones interesadas en desarrollarse en este campo, recomienda invertir el tiempo de forma inteligente, participar activamente en comunidades tecnológicas y perder el miedo a herramientas emergentes como la inteligencia artificial.

Ir a la universidad y sacar una carrera es un paso fundamental, pero hoy sabemos que la educación formal a veces presenta un sesgo o un desfase temporal respecto a la velocidad de la demanda laboral. Por eso, ir a las aulas no basta. La clave definitiva está en integrarse a las comunidades de tecnología y colaborar con lo que uno sepa, por mínimo que parezca; si yo no me hubiera involucrado en comunidades, jamás habría alcanzado lo que tengo hoy”.

Entre sus próximos objetivos destacan impartir conferencias en Europa, aprender un tercer idioma y continuar promoviendo el acceso a la tecnología en Sarapiquí y otras regiones fuera de la Gran Área Metropolitana, convencido de que el conocimiento compartido puede convertirse en una herramienta de transformación social y desarrollo para las futuras generaciones.