
La salud de las mujeres ha sido relegada durante décadas en la investigación y la innovación. Los informes recientes del Foro Económico Mundial lo confirman con cifras que deberían transformar agendas políticas y prioridades de inversión.
El Women’s Health Innovation Radar 2026 identifica tres brechas que frenan el progreso: financiamiento, evidencia clínica y traducción a soluciones escalables. El capital se concentra en Norteamérica y se dirige principalmente a oncología, mientras que enfermedades cardiovasculares, migraña y salud mental, condiciones que impactan de manera directa la vida cotidiana de millones de mujeres, permanecen desatendidas.
La falta de evidencia es alarmante: apenas el 16% de las publicaciones científicas y menos del 3% de los ensayos clínicos incluyen validaciones específicas para mujeres, lo que limita la comprensión de diferencias biológicas y la efectividad de tratamientos.
El informe del Foro Económico Mundial y el McKinsey Health Institute (2024) amplía este panorama al cuantificar el costo de la inequidad: las mujeres viven más que los hombres, pero pasan 25% más de su vida en mala salud, lo que restringe su participación económica y representa una pérdida de al menos 1 billón de dólares anuales en productividad global para 2040.
Las causas son múltiples: una ciencia que ha privilegiado cuerpos masculinos, datos insuficientes, sistemas de atención con barreras de acceso y retrasos diagnósticos, además de una inversión limitada en condiciones prevalentes en mujeres. La propuesta es clara: invertir en investigación específica, mejorar la recolección de datos, expandir el acceso a cuidados y crear incentivos de inversión.
El tercer documento, Prescription for Change (2025), aporta un marco de políticas concretas para transformar la investigación biomédica. Elaborado junto con la Global Alliance for Women’s Health y más de 45 organizaciones, recomienda incluir más mujeres en ensayos clínicos, desagregar datos por sexo y género, diseñar estudios centrados en mujeres y generar insights específicos que permitan tratamientos más efectivos.
En este escenario global, la trayectoria de ACIB-FUNIN se distingue como una excepción significativa y, al mismo tiempo, como una oportunidad que debe ser replicada y amplificada. Con más de tres décadas de experiencia, esta institución costarricense ha liderado estudios clínicos y biomédicos de impacto internacional, especialmente en mujeres, logrando hallazgos pioneros como la eficacia de la vacuna contra el VPH.
Mientras los informes del Foro Económico Mundial denuncian la falta de inversión y evidencia específica en salud femenina, ACIB-FUNIN ha consolidado un modelo que combina rigor científico, credibilidad internacional e impacto social, publicando en revistas médicas de prestigio y contribuyendo a políticas de prevención y acceso equitativo. Su experiencia demuestra que es posible romper el ciclo de innovación restringida y avanzar hacia un ecosistema más diverso, capaz de responder a las necesidades reales de las mujeres.
Para que este impacto trascienda, resulta imprescindible replicar, amplificar y diversificar esta experiencia en otros ámbitos de investigación, convirtiéndola en un referente global que inspire nuevas instituciones y proyectos.
La convergencia de estos tres informes es contundente: la salud femenina representa una de las mayores oportunidades no aprovechadas para impacto social y productividad económica. No estamos frente a un asunto marginal, sino ante un desafío estructural que exige acción coordinada entre gobiernos, industria y academia. Invertir en la salud de las mujeres significa invertir en el bienestar colectivo y en la sostenibilidad económica del futuro.
La pregunta ya no es si debemos actuar, sino cómo acelerar la transición hacia un modelo de innovación que coloque la salud femenina en el centro del desarrollo global.
Escrito por: Priscila Villanueva, eirectora Ejecutiva de ACIB-FUNIN
