Imagen principal del artículo: Claudia, el FA y la debacle electoral del PUSC

Claudia, el FA y la debacle electoral del PUSC

El naufragio electoral del PUSC en las pasadas elecciones no es producto del azar. Responde, entre otras razones, a un liderazgo sectario. Ciertamente la Unidad Social Cristiana es una agrupación compleja, pero, justamente por ello, necesita de una dirigencia capaz de transar con todos los sectores.

El ex-candidato Hidalgo ha sido acusado de usurpar el PUSC, así como —con no poca razón— de sectarismo. Al igual que Feinzaig, es una personalidad que no convoca. Desagrega.

El error de algunos aspirantes a líder es pensar que ‘fortaleza’ o ‘firmeza’ vienen antes que todo lo demás. Se equivocan, porque firmeza sin caudal político es como una cereza en el aire, sin pastel que la sostenga.

Ni Feinzaig ni Hidalgo poseen las necesarias características de un líder político. Se imaginaron que portaban la llave para hacer y deshacer, moldear un partido —cosa complicada, ¡si las hay!— dirigiéndose preponderantemente a los obsecuentes e incondicionales, lo que confina al candidato a una solipsista cámara de ecos.

Feinzaig, por su parte, secuestró el partido que Hidalgo y otros habían contribuido a levantar. Lo que comenzó mal, terminó aún peor, aunque en el ínterin el primero, ayudado por Figueres Jr. —quien le dio visibilidad en un pseudo-debate que tenía como objetivo debilitar a la sazón candidata del PUSC—, y gracias a la plata que un importante empresario invirtió en él, se hizo inesperadamente con 6 diputaciones.

El ego psicopático de Feinzaig, y el choque con otros elementos divisivos a lo interno del Liberal Progresista, condujo a varias purgas. Feinzaig monopolizó la agrupación, haciendo creer a un puñado de ingenuos que era una especie de figura mesiánica, los mismos que terminaron luego licuados en un reducido círculo de sobalevas que paulatina pero implacablemente fue desgranándose. Posteriormente, Hidalgo regresó de Washington, invitado por el ex-diputado Pedro Muñoz, a integrarse al PUSC, para convertirlo, según él, en algo similar a la CDU alemana, o a los Tories ingleses, esto es, un partido de centro-derecha ‘moderno’ (¿?).

El PLP transitó de seis curules a una fracción de dos (Feinzaig, y un opaco y fiel escudero), con el dato anecdótico pero escandaloso de que una de sus diputadas termina yéndose a engrosar las filas del Frente Amplio (¡sic!). Feinzaig y el PLP pasarán sin duda en los registros como uno de los mayores fiascos políticos de la historia planetaria.

A pesar de los desmanejos del dirigente del PUSC, la diputada que llega al Congreso es realmente una curul de lujo. Pero no olvidemos que lo que los medios muestran es solo el front end de lo que sucede en Cuesta de Moras, que es el verdadero deus ex machina de los intereses, grupos de presión y prácticas lobistas detrás de acuerdos y alianzas. Ojalá doña Abril logre navegar esas complicadas aguas, con independencia de criterio frente a quienes quieren encasillarla en un lado u otro de la falsa grieta que se han inventado para raspar apoyos: defensores vs. sepultureros de la “democracia”.

La mancha venenosa. Claudia Dobles es la mancha venenosa que todos en el Congreso, indefectiblemente, deben evitar. Dobles intentará parasitar de los votos y del prestigio de algunas figuras en el autodenominado “bloque opositor”. Está enferma de poder y su sobre-exposición lo demuestra.

La señora Gordienko, siendo la única diputada de un ex-candidato liberal, debe por tanto también evitar el contagio por asociación con Dobles, Villalta y los diputados de Liberación Nacional.

No se olvide que los únicos que sacarán partido de cualquier alianza legislativa, por superficial que sea, son los socialistas del FA. Quiérase o no, ellos son el gen dominante de cualquier unión, porque no tienen absolutamente nada que perder, dado que su vocación no es la de gobierno, sino la de eterna oposición. Es la razón de ser del negocio de la Universidad del Asesor del clan Villata-Mora. Por su parte, el PLN se desdibuja y deslegitima todavía más, ideológica e idiosincráticamente, al lado de los frenteamplistas. En todos los escenarios, pues, la cercanía con el FA afecta a quien realmente quiera convertirse en alternativa política con perfil propio.

El ex-candidato Hidalgo alienó la base electoral del PUSC, que en buena medida se intersecaba con la del oficialismo. No hay que olvidar que el liderazgo se construye, se gana, se prueba en los momentos de mayores turbulencias. Únicamente después podría un líder ordenar expulsiones y promover purgas, práctica estalinista si las hay. Además, llama la atención que Hidalgo recalara con tales ínfulas en el PUSC, aunque fue incapaz de ganarle la puja por el control del naciente PLP a un político tan mediocre como Feinzaig.

Feinzaig e Hidalgo, para entonces justicieros en una misma causa, la de devolverle a Costa Rica un “liberalismo auténtico y creíble”, que, según ellos, Otto Guevara habríase encargado de secuestrar y prostituir, atacaban y ninguneaban constantemente al ML y a su líder histórico. Sin tener con qué negociar, espalda que mostrar o músculo que flexionar, se dedicaron a intentar desprestigiar a Guevara. El liderazgo de Guevara dista de ser ‘perfecto’, pero es innegable el hecho de que, aún con todos sus flaws, el líder del ML sigue siendo el dirigente liberal más exitoso del país y, probablemente, de la región, pues fue pionero en poner sobre la mesa las ideas liberales, desconocidas en nuestro medio. Esto por no mencionar lo más importante, desde mi punto de mira: Ha logrado entender la novedad del “fenómeno Chaves” y, consecuentemente, se mueve en el lado correcto.

Alianza. La Asamblea Legislativa es un espacio agónico adonde no se va a hacer amigos, todos reman para sus molinos, y solo existen aliados —sobre todo en democracias presidencialistas como la nuestra— coyunturales y de muy corto plazo. Más allá de las antipatías declaradas de Hidalgo frente al gobierno, parece evidente que muchas de las propuestas oficialistas deberían resonar con un liberalismo con sentido social como es el de doña Abril. Por ello confío en que ella sabrá leer los signos de los tiempos y conectar con las expectativas populares expresadas de manera contundente en las últimas elecciones, y no se dejará arrastrar a esa grieta imaginaria, demagógica y malintencionada, de quienes repiten que estamos frente a una “encrucijada democrática”. Simplemente no saben de lo que hablan, ni entienden la democracia en su dimensión poliédrica, conflictiva y procesual.

Tampoco es necesario dar mucho pábulo a la publicitada alianza del bloque opositor. Se trata de una unión que, con maña, resulta bastante fácil fraccionar, haciendo ver sus agendas profundas y obligándolos a mostrar sus verdaderos colores. Fue más que todo un acting para las cámaras. Su propuesta destila buenismo sin sustancia, ideas generalistas e inoperantes que no emocionan a nadie, un batido de agua sin sabor e ideológicamente diluido. El verdadero factor de amalgama es el apalancamiento en los lugares comunes que la oposición quiere seguir estirando y reflotando, esto es, la letanía majadera y exasperante de la “defensa del Estado de Derecho” frente a una supuesta amenaza autoritaria.

Asuntos de forma. Se puso sobre la mesa el deseo de una “Asamblea sin gritos”. ¡¿Qué demonios quiere decir esto?! En el más importante espacio democrático de un país, hacen un llamado a no levantar la voz, como si el Congreso fuese una reunión de junta directiva de un Club Rotario. Es ridículo por donde se le mire, máxime con Edgardo Araya, José M. Villalta, o la minion de Rocío Alfaro, Vianey Mora, allí metidos, todos insignes ingenieros graduados de la escuela del bochinche callejero.

De mi parte, le envío mis mejores deseos a doña Abril, mujer profesional destacada, pero, sobre todo, excepcional ser humano.