El Día Mundial del Fútbol, que se celebra en las Naciones Unidas el 25 de mayo, pone de relieve una realidad innegable: la Copa Mundial de la FIFA 2026 constituye un poderoso testimonio de lo que los países pueden lograr mediante una cooperación internacional sostenida. Canadá, Estados Unidos y México serán sede de partidos, organizando conjuntamente la Copa Mundial más grande y ambiciosa de la historia; un logro que refleja no solo la coordinación regional, sino también el tipo de colaboración cada vez más necesaria para prosperar en un mundo complejo e interconectado.
Cuando los países se unen en torno a un objetivo común, se logran avances significativos. La cooperación transfronteriza ya se ha intensificado, desde una mayor coordinación en materia de seguridad hasta un intercambio de información y una planificación operativa más sólidos, todo ello con el fin de garantizar un evento mundial seguro y exitoso. Más allá del deporte, la Copa del Mundo ofrece un modelo de colaboración con visión de futuro: un modelo basado en la apertura, la prosperidad compartida y la responsabilidad colectiva.
En este sentido, Canadá recibe la Copa Mundial de la FIFA 2026 con un claro sentido de propósito, basado en sus valores y su perspectiva internacional. Como uno de los cuatro únicos países que en la historia han acogido tanto la Copa Mundial Femenina como la Masculina de la FIFA, Canadá aporta experiencia, solidez institucional y un compromiso inquebrantable con una organización inclusiva y responsable. El torneo da la oportunidad de resaltar la cultura de Canadá, la diversidad de sus comunidades y su respeto constante por los pueblos indígenas, a través del reconocimiento de los territorios ancestrales en Canadá donde se celebra, y de la importancia de su presencia y colaboración. En esencia, el enfoque de Canadá se basa en ofrecer una Copa del Mundo segura, acogedora y basada en el respeto mutuo.
Esta iniciativa refleja también el papel más amplio que desempeña Canadá en la escena internacional. En estrecha colaboración con socios de otros países, Canadá contribuye a reforzar los sistemas que respaldan la seguridad, la resiliencia económica y los lazos entre los pueblos. Estos son los pilares no solo de un torneo exitoso, sino también de la estabilidad a largo plazo y el progreso compartido. Aquí, en Costa Rica, este año celebramos el 65 aniversario de relaciones diplomáticas entre nuestros países y nos enorgullece seguir fortaleciendo la cooperación bilateral en materia de seguridad y diversificación económica.
Este enfoque pragmático, colaborativo y basado en valores de Canadá también queda plenamente de manifiesto en la organización conjunta de la Copa Mundial de la FIFA 2026, y pone de relieve su papel como socio confiable, ya sea para impulsar iniciativas globales, fortalecer los lazos económicos o abordar retos comunes. La lección de este torneo histórico es clara: cuando se consolida la confianza, la cooperación se profundiza y, con ella, se sientan las bases para un éxito duradero y compartido.
