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Amor propio y autocuidado: claves para el éxito en la prevención y tratamiento de las afecciones crónicas

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Una autoestima positiva funciona como un factor protector que fortalece el sistema inmunológico y reduce el riesgo de padecer hipertensión o diabetes, según Coopesalud.

Aunque los hábitos para una vida saludable son altamente conocidos por la población, siempre es un reto conseguir que estos sean parte del estilo de vida. Y esto lo demuestra el impacto de las enfermedades crónicas no transmisibles como la diabetes o la hipertensión. Pero hay un eslabón clave que debe revisarse: el amor propio. Para la OMS, existe una conexión directa entre la construcción de la autoestima, el amor propio y el autocuidado.

“Una adecuada, sana y positiva autoestima va a funcionar como un factor protector en términos de salud”, explica Tatiana Navarro, promotora de la Salud en Coopesalud. “Desde tener un sistema inmunológico fortalecido, reducir riesgos de enfermedades crónicas —llámese hipertensión arterial, diabetes mellitus o síndrome metabólico”. Es decir, hay una relación simbiótica, en donde una autoestima positiva deriva en amor propio y autocuidado poniendo en práctica hábitos saludables y de cuidado de la salud física, y dichos hábitos, a su vez, derivan en bienestar emocional.

Autocuidado y autosabotaje

El autocuidado parte de una autoestima y amor propio fuertes. ¿Pero de qué se trata estos conceptos? “Se puede definir como la relación de estas personas con ellas mismas; cuál es el valor personal que se dan, cómo es que se relacionan consigo mismas”, explica Navarro. De esta construcción positiva surge el autocuidado que la UNICEF lo define como “un acto de vida que permite a las personas convertirse en sujetos activos del cuido de su salud y es un proceso voluntario de la persona para consigo misma”.

“La autoestima es la forma en que nos valoramos generalmente y parte de ese valor personal. Si mi percepción de valor personal es que soy alguien valioso, que merece lo mejor, merece estar sana y ser feliz, conductualmente voy a modificar hábitos que me permiten ir por esa línea”, amplía Navarro.

La persona que practica el autocuidado trabaja hábitos saludables: alimentación balanceada, ejercicio físico, descanso adecuado, una buena salud mental. Todos conceptos de los cuales las personas parecen estar informadas, pero que les resultan difíciles de adoptar en muchos casos. El autocuidado también se aplica a pacientes que ya enfrentan una enfermedad crónica y se ve reflejado en no perder su control médico y completar sus tratamientos. En el otro extremo se encuentra la autoestima baja. “Son personas que se postergan, que realmente no priorizan su salud y en la que sí va a haber un detrimento en su salud física, mental, emocional, psicológica, social”, señala Navarro. Todo ello los acerca más al riesgo de enfermedades crónicas y de una afectación en su salud. Y esto nos lleva al autosabotaje.

“El autosabotaje en salud precisamente es cuando la persona adopta de forma consciente o semiconsciente hábitos que no le benefician”, asevera Navarro. Una característica clara es la justificación o racionalización de dichos hábitos. Por ejemplo, un paciente que tiene una condición de diabetes y de pronto empieza a consumir alimentos dulces, podría justificarse con frases.

Reencuadrar el autocuidado

Fortalecer el amor propio e incorporar prácticas de autocuidado demuestran que existe una mayor adherencia a los tratamientos por parte de pacientes con enfermedades crónicas, según la UNICEF. “Si mi percepción de valor personal es que soy una persona valiosa, que merece lo mejor, conductualmente voy a modificar hábitos”, asegura Tatiana. Y es que, solamente enmarcar los hábitos saludables y el seguimiento del tratamiento médico como “obligaciones”, puede resultar en una menor adherencia a ellos e incluso en actitudes de rechazo y finalmente, en el abandono de dichos hábitos.

Por ejemplo, la actividad física podría ser percibida como algo impuesto si solamente nos centramos en una meta numérica como perder peso. Pero el mejor antídoto para los momentos de ansiedad, estrés o depresión es la actividad física, según señala Navarro.

“Cuando la realizamos, experimentamos una sensación de muchísimo placer y gratificación. Entonces se trata de ir más allá del resultado de la báscula, es preguntarnos ¿cómo nos sentimos cuando hacemos actividad física? Y la respuesta es: me siento mejor, menos adolorido, anímicamente más estable. El autocuidado no es un acto egoísta, es un acto de amor propio”, afirma. Es necesario recordar que el bienestar individual es un escudo de protección para el núcleo familiar, que mejore el desempeño y relaciones laborales, además de una mejor gestión con el resto del entorno social. “Así que mi salud es mi responsabilidad, es mi prioridad y sobre todo es un acto de amor propio”.

Un red de apoyo en salud integral

Este cambio de paradigma a través de un fortalecimiento de la autoestima necesita un apoyo integral. Desde Coopesalud y a través de cada EBAIS, los usuarios tienen acceso a un equipo interdisciplinario no solo de médicos, sino de expertos en nutrición, actividad física, salud mental y promotores de la salud, entre otros, para apoyar al paciente crónico y también para promover la prevención de la salud.

La clave está en dar el primer paso: revisar dónde se encuentra la persona en términos de autocuidado. ¿Cuál es el área que requiere mayor atención? “En función de ello, también preguntemos durante la consulta médica: ¿cómo puedo recibir más apoyo desde el centro de salud para iniciar una alimentación más saludable en casa?, o ¿cómo realizo ejercicio físico adecuado a mi condición de salud?”, aconseja Tatiana.

“Contamos con grupos de acompañamiento en temas de alimentación consciente, de alimentación saludable, o grupos que van más orientados al tema de la salud mental, de la actividad física, de bienestar emocional”, enumera Navarro. “Es decir, tenemos bastantes actividades que de pronto, en función de nuestras propias necesidades, pueden contribuir de manera significativa a lo que realmente estoy buscando”.


Acerca de Coopesalud
Inició la prestación de servicios el 30 de agosto de 1988 y desde entonces está comprometida en brindar servicios de salud con calidad. Atiende 25 EBAIS en el Áreas de Salud de Pavas y 23 en el Área de Salud de Desamparados 2.