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Álvaro Ramírez, jefe del PLN, promete una oposición “firme pero útil”

Jefe de fracción del PLN criticó la gestión saliente y tendió la mano al Gobierno de Laura Fernández para enfrentar los retos del país.

El jefe de fracción del Partido Liberación Nacional (PLN), Álvaro Ramírez Bogantes, marcó este viernes la posición que tendrá su bancada durante el período constitucional legislativo que arrancó este 1 de mayo.

Ramírez saludó a las personas trabajadoras en el Día Internacional del Trabajo y llamó a desterrar “el odio y el insulto” en el recinto.

Queremos que esta Asamblea sea diferente, y para lograrlo debemos desterrar el odio y el insulto. El irrespeto constante a las personas. La burla y la grosería. Los costarricenses estamos hartos de esa política tóxica”.

El liberacionista se comprometió a que su fracción argumente siempre con razones, escuche y discrepe con respeto, negocie con transparencia y anteponga el interés nacional al partidario. “Nuestro compromiso solemne es con la defensa de la democracia y con la libertad”, dijo.

Asimismo, reiteró que no habrá concesiones en la independencia del Poder Judicial, las garantías individuales ni la protección de una prensa libre.

Ramírez reconoció los “vientos de cambio” globales y aseguró que el PLN elige “el camino de la valentía”. “Los retos que tenemos por delante no los resolverá ningún partido solo. Los debemos abordar responsablemente como miembros de esta casa común que llamamos Costa Rica”, señaló.

El diputado reconoció los problemas que enfrenta el país y criticó con dureza la administración saliente. Enumeró el avance del crimen organizado y los peores índices de homicidios de la historia, las largas listas de espera en la Caja que provocaron muertes, el retroceso educativo, el deterioro de la infraestructura, el abandono del agro y el congestionamiento vial y portuario.

Y quizás, costarricenses, lo más preocupante: hemos vivido un estilo de gobierno que debilitó los contrapesos, tensionó la independencia institucional, confrontó la prensa independiente, utilizó las instituciones del Estado para intimidar adversarios y normalizó el insulto como un despreciable recurso político”.

Pese a ello, Ramírez rindió homenaje a quienes defendieron las instituciones: el Poder Judicial, el Tribunal Supremo de Elecciones, los órganos de control, la prensa y las organizaciones sociales.

El jefe liberacionista tendió la mano a la presidenta electa Laura Fernández Delgado y a la fracción de Pueblo Soberano. “Esperamos que este nuevo período sea el de la rectificación democrática. El de la apertura al diálogo genuino. El del respeto a las instituciones y a quienes las integran”, dijo.

Asimismo, anunció que el PLN será “una oposición firme para defender la democracia y una oposición útil para resolver los problemas de la gente”. “Donde haya propuestas que beneficien a Costa Rica, las apoyaremos”, aseguró, pero aclaró que fiscalizar no equivale a obstruir.

Ramírez detalló los compromisos de su fracción: reformas penales contra el crimen, educación de calidad con formación dual, apoyo a las mujeres, defensa de los derechos laborales, un fondo patrimonial de 25.000 millones de dólares para infraestructura mediante alianzas público-privadas, incentivos para regiones fuera de la Gran Área Metropolitana, protección al agro, universalización de pensiones y fortalecimiento de gobiernos locales.

“Costa Rica es un lugar donde la dignidad no depende de la riqueza, donde la justicia no depende del apellido, donde el destino no depende de la cuna”, concluyó Ramírez. “Por esa Costa Rica venimos a trabajar. A proponer. A defender. A construir”.

El jefe del PLN también respondió, alejado del discurso escrito que preparó, a la crítica que el jefe del oficialismo, Nogui Acosta Jaén realizó contra los ahora exdiputados del Partido Liberación Nacional que entablaron consultas de inconstitucionalidad contra proyectos de ley que contenían varios préstamos internacionales, incluido el del tren eléctrico.

En ese sentido, Ramírez le señaló a Acosta que si la ahora ex-bancada del partido oficialista no hubiese saboteado las últimas dos sesiones de plenario para proteger “a un acosador”, en referencia al exdiputado de Nueva República, Fabricio Alvarado Muñoz, esos proyectos ya estarían aprobados en segundo debate.