Hay muchos ejemplos de visión de largo plazo que deberíamos emular incluso en nuestras vidas personales: las universidades estatales, el INS, la CCSS, la Sociedad de Seguros, Caja de ANDE, JUPEMA y tantas otras instituciones que nacieron con una visión de largo plazo por parte de nuestros antecesores, al igual que lo fue la abolición del ejército o lo es la compra de una vivienda o la aportación para una pensión.
Hablar de pensiones es hablar de futuro. Detrás de cada número, de cada balance financiero y de cada decisión técnica, hay algo mucho más profundo: la tranquilidad de miles de personas que dedicaron gran parte de su vida a trabajar.
En el caso específico del Magisterio Nacional, cuando presentamos el Reporte Anual de Gestión 2025 de la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional (JUPEMA), no estamos simplemente presentando un informe institucional. Estamos mostrando los resultados de un trabajo sostenido en el tiempo para fortalecer uno de los sistemas previsionales más importantes del país.
Los datos hablan por sí solos.
El fondo de pensiones del Régimen de Capitalización Colectiva (RCC) superó los ¢6,1 billones en activos administrados, un crecimiento significativo frente a los ¢3,865 billones registrados en 2021. En solo cinco años, el fondo creció más de un 59%, reflejando una gestión financiera responsable y orientada al largo plazo.
Pero más allá de la cifra, lo importante es lo que representa: un sistema que continúa fortaleciéndose para garantizar el pago de las pensiones presentes y futuras del Magisterio Nacional, porque el hoy es importante, pero también el mañana.
Al cierre del 2025, los activos disponibles para pagar pensiones fueron de ¢5,34 billones, impulsados por las aportaciones y, por supuesto, por los rendimientos de las inversiones del fondo.
Uno de los aspectos más relevantes es que el RCC logró superar la tasa meta actuarial, alcanzando rendimientos cercanos al 10%, por encima del objetivo técnico establecido del 5,89%. Este desempeño refuerza la estabilidad financiera del régimen y demuestra que una gestión prudente, diversificada y basada en criterios técnicos genera resultados concretos que permiten mantener la visión de largo plazo.
Detrás de estos resultados hay un trabajo institucional que ha buscado modernizar a JUPEMA y prepararla para los desafíos que enfrenta el sistema de pensiones en Costa Rica, porque hablar de bienestar también es hablar de modernización y todo lo que ello conlleva.
Durante el 2025, la institución alcanzó un 95% de cumplimiento del Plan Estratégico Institucional 2021-2025, impulsando procesos de modernización tecnológica, digitalización de trámites, fortalecimiento del gobierno corporativo y consolidación de la gestión integral de riesgos.
Este proceso de transformación ha permitido fortalecer las bases institucionales de JUPEMA y consolidar una gestión cada vez más transparente, eficiente y alineada con estándares internacionales en materia de seguridad social.
Además, el sistema previsional administrado por JUPEMA continúa ampliando su cobertura. Actualmente, más de 116.000 personas trabajadoras activas cotizan al sistema, mientras que más de 54.000 personas pensionadas reciben sus beneficios, lo que evidencia la magnitud y relevancia del régimen dentro del sistema previsional costarricense.
Sin embargo, también es importante reconocer que el sistema de pensiones enfrenta retos estructurales que deben ser abordados con responsabilidad técnica y visión país: el envejecimiento de la población, los cambios demográficos y la necesidad de fortalecer la cultura de planificación previsional.
Ante estos desafíos, el compromiso de JUPEMA es claro: continuar fortaleciendo la sostenibilidad de los regímenes de pensiones del Magisterio Nacional mediante una gestión técnica, responsable y transparente.
Los resultados alcanzados durante el 2025 demuestran que, cuando las instituciones trabajan con planificación, disciplina financiera y visión de largo plazo, es posible construir sistemas sólidos que protejan el futuro de miles de familias costarricenses.
Porque al final, el objetivo es uno solo: garantizar que quienes dedicaron su vida a educar al país puedan contar con una pensión segura, digna y sostenible.
