Ultimátum de Trump de atacar infraestructura civil iraní expira esta noche.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este martes las amenazas contra Irán al advertir que "toda una civilización morirá esta noche" si Teherán no acepta su última exigencia de reabrir el estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio mundial de petróleo. El plazo fijado por Washington vence a las 8 p.m (Hora del Este (ET)), en medio de una escalada de ataques y de mensajes contradictorios sobre los próximos pasos del conflicto.
Antes de que expirara el ultimátum, bombardeos alcanzaron dos puentes y una estación ferroviaria en territorio iraní, mientras fuerzas estadounidenses atacaron infraestructuras militares en la isla de Kharg, un enclave estratégico para la producción petrolera del país. Se trató del segundo ataque contra ese punto desde el inicio de la guerra.
Trump insistió en que esta vez el plazo es definitivo, pese a antecedentes en los que extendió advertencias similares. Al mismo tiempo, dejó abiertas distintas posibilidades de acción, incluida la eventual ocupación de recursos petroleros iraníes mediante el despliegue de tropas terrestres, aunque también sugirió que las operaciones militares podrían concluir pronto.
El mandatario estadounidense vinculó la reapertura del estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial en tiempos de paz— con la posibilidad de evitar una ampliación del conflicto. Sin embargo, también restó importancia al impacto del paso marítimo en los intereses energéticos de su país frente a otras economías.
En paralelo, Irán intensificó su retórica y movilización interna. El presidente Masoud Pezeshkian afirmó que 14 millones de personas se ofrecieron como voluntarias para combatir, incluido él mismo. Autoridades iraníes llamaron a la población joven a formar cadenas humanas alrededor de plantas eléctricas y otras infraestructuras consideradas posibles objetivos militares.
Fuentes involucradas en las negociaciones señalaron que los contactos indirectos entre ambas partes continúan, con mediadores de Pakistán, Egipto y Turquía intentando alcanzar un acuerdo antes del plazo. Irán condicionó la reapertura del estrecho al levantamiento de sanciones, mientras Estados Unidos se mostró dispuesto a flexibilizar algunas restricciones, especialmente en el sector petrolero.
En el plano internacional, crecen las advertencias sobre el impacto humanitario del conflicto. El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, alertó que los ataques contra infraestructuras civiles podrían constituir crímenes de guerra. En la misma línea, el alto comisionado de Naciones Unidas para los derechos humanos, Volker Türk, criticó el tono de las amenazas y el riesgo de una escalada mayor.
