
El impulso de startups tecnológicas enfocadas en la protección ambiental surge como la solución más escalable para frenar el declive de la biodiversidad.
En un escenario donde la estabilidad financiera global enfrenta amenazas biológicas sin precedentes, las startups tecnológicas han dejado de ser solo una tendencia de innovación para convertirse en aliadas esenciales para fortalecer las cadenas de valor y la resiliencia empresarial ante la crisis climática.
Dado que el 55% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial depende directamente del bienestar de la naturaleza, según la consultora global PwC, la supervivencia de las grandes corporaciones está hoy ligada a su capacidad de integrar soluciones disruptivas que frenen el declive de los ecosistemas.
Esta urgencia surge en un momento crítico, donde el 47% de los ecosistemas está en riesgo y un millón de especies en peligro de extinción; esto según el Informe de Evaluación Global sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos de la IPBES. La protección de la biodiversidad ha pasado de ser una meta de responsabilidad social a un imperativo de continuidad de negocio que solo la tecnología escalable puede resolver a tiempo.
Ante esta realidad, surge la necesidad de implementar soluciones positivas para la naturaleza (Nature-positive solutions). Estas consisten en startups y micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) de alto potencial, rigurosamente evaluadas por su capacidad de generar ganancias medibles para la biodiversidad. Se trata de emprendimientos tecnológicos innovadores, escalables y basados en evidencia científica que no solo buscan mitigar daños, sino regenerar activamente el capital natural del cual dependen todas las industrias.
Para que estas soluciones tecnológicas prosperen, es necesario crear un ecosistema de apoyo donde la gran empresa, las organizaciones no gubernamentales y el Estado converjan. Este esfuerzo conjunto permite que las startups de base científica reciban el capital, la validación técnica y el marco normativo necesario para crecer.
Mónica Gutiérrez, gerente de crecimiento y alianzas de Fundes, explica que "la naturaleza ya no es un tema externo a la operación corporativa, es el motor silencioso de nuestra economía. Al apoyar startups que desarrollan soluciones basadas en la naturaleza, las organizaciones están invirtiendo en su propia continuidad”.
“El objetivo es impulsar tecnologías escalables que transformen los riesgos ambientales en oportunidades de mercado, asegurando que cada dólar invertido genere un retorno tangible tanto para los inversionistas como para la regeneración de los ecosistemas que nos mantienen vivos", agregó Gutiérrez.
Beneficios de apoyar este tipo de negocios
Los beneficios de apoyar estas iniciativas se extienden a múltiples niveles con proyecciones de alto impacto.
Según el informe Nature Risk Rising del Foro Económico Mundial, una transición hacia un modelo económico "positivo para la naturaleza" podría generar oportunidades de negocio anuales por un valor de hasta 10 billones de dólares. Este crecimiento se fundamenta en la transformación de tres sistemas socioeconómicos clave que son: el uso de la tierra y los océanos, la infraestructura y el entorno construido, y la energía y extractivos.
Esta transformación no solo es financiera, sino también un motor de bienestar social. El mismo organismo internacional proyecta que estas iniciativas podrían crear cerca de 395 millones de empleos para el año 2030, al fomentar nuevas industrias basadas en la restauración, la agricultura regenerativa y la tecnología de precisión aplicada al ambiente. Estos puestos de trabajo fortalecen la resiliencia de las comunidades frente a desastres naturales, protegen la seguridad alimentaria y fomentan una economía más equitativa.
En cuanto a las soluciones basadas en naturaleza pueden aportar hasta un tercio de la mitigación climática requerida para cumplir con los objetivos globales de temperatura, según un estudio del científico liderado por Bronson W. Griscom y publicado en 2017. Al integrar la tecnología con la protección del entorno, el país y el mundo avanzan hacia una economía donde el crecimiento no se logra a expensas de la naturaleza, sino gracias a su recuperación y manejo inteligente.
Finalmente, Gutiérrez señala que “la integración de la naturaleza en la estrategia financiera de las naciones y corporaciones no es un gesto de filantropía, sino un imperativo de supervivencia económica. El éxito de esta transición hacia un modelo positivo para la naturaleza dependerá de nuestra capacidad colectiva para escalar soluciones tecnológicas que hoy nacen en startups y mipymes innovadoras. Al unir el músculo de la gran empresa, la visión de las ONGs y el respaldo del Estado, no solo estaremos protegiendo el 55% del PIB que hoy está en riesgo, sino que estaremos sentando las bases de una prosperidad que reconoce en la salud de los ecosistemas su mayor activo y su garantía de futuro”.
Innovate for Nature (I4N)
En Costa Rica, Fundes en alianza con Innovate 4 Nature (I4N), busca impulsar el primer centro regional en América Latina, con sede en Costa Rica, dedicado a fortalecer y acelerar startups en etapa temprana que desarrollan soluciones regenerativas para cuidar los recursos de la tierra.
Esta plataforma estratégica identifica emprendimientos que abordan los desafíos críticos de biodiversidad y clima en la región, asegurando que las innovaciones sean comercialmente viables, escalables y capaces de integrarse con éxito en las cadenas de valor globales.
Esta colaboración es un pilar fundamental para alcanzar la meta de I4N de acelerar más de 100 soluciones positivas para la naturaleza hacia el año 2030.
