
Con la asistencia de la OACNUDH y la OIT.
El Sector Azucarero de Costa Rica dio un paso significativo en el fortalecimiento de los derechos humanos y laborales con la firma de un compromiso sectorial y con la implementación de un proceso de Debida Diligencia en Derechos Humanos para LAICA y los 9 ingenios activos en el país.
Con esta iniciativa, el sector se convierte en el primer sector agroindustrial de América Latina en desarrollar e implementar un proceso sectorial de debida diligencia alineado con los estándares de Naciones Unidas, con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) en el marco del Proyecto CERALC financiado por la Unión Europea.
Este proceso colaborativo inició en 2023 y alcanzó a finales del 2025 un hito clave con la identificación de impactos reales y potenciales en derechos humanos tanto en los ingenios como en LAICA. Este trabajo incluyó el mapeo de riesgos y la construcción de herramientas de gestión orientadas a la prevención, mitigación y remediación de posibles impactos.
“Este proceso coloca a Costa Rica y al sector cañero azucarero en una posición de liderazgo regional en materia de derechos humanos. Ser pioneros en la implementación sectorial de debida diligencia significa pasar del compromiso a la acción concreta, identificando riesgos y construyendo soluciones conectivas alineadas con los estándares de Naciones Unidas”, señaló Edgar Herrera, director ejecutivo y de Comercialización de LAICA.
Por su parte, Andrés Sánchez Thorín, representante a.i. de la Oficina Regional para Centroamérica del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, señala que “la experiencia del sector azucarero costarricense permite reconocer acciones orientadas a la implementación de procesos de debida diligencia en derechos humanos, reflejando su liderazgo sectorial en la materia. Se espera que estos esfuerzos continúen fortaleciéndose y se traduzcan en avances sostenidos hacia cadenas de valor más responsables y sostenibles en la región, en línea con los estándares internacionales.”
Fortalecimiento de prácticas laborales responsables
Como parte de las acciones derivadas de este proceso, el sector ha impulsado también iniciativas orientadas al fortalecimiento de prácticas de contratación equitativa, particularmente en relación con los procesos de reclutamiento, selección y contratación de personas trabajadoras migrantes.
Esta iniciativa se desarrolló con el acompañamiento técnico de la OIT en el marco del proyecto Contratación Equitativa para Centroamérica, financiado por el Gobierno de Canadá a través del IRCC e incluye revisión documental, el mapeo de procesos en campo en los ingenios azucareros, así como el desarrollo de manuales, cajas de herramientas y procesos de capacitación dirigidos a los equipos de recursos humanos del sector, con miras a una implementación sectorial progresiva.
“La contratación responsable forma parte del proceso de debida diligencia en derechos humanos que el sector está impulsando. Este trabajo permite fortalecer la transparencia de los procesos laborales, ordenar procedimientos y promover prácticas cada vez más responsables en toda la cadena de valor del sector azucarero”, explicó Zaida Solano, gerente de Sostenibilidad de LAICA.
Eliel Hasson, director de la oficina de la OIT para América Central, Panamá y República Dominicana, señaló que “los avances del sector azucarero costarricense en materia de debida diligencia en derechos humanos y prácticas de contratación equitativa reflejan como la cooperación entre sector privado, organizaciones internacionales y actores del mundo del trabajo pueden traducirse en mejoras concretas en las prácticas laborales y en la protección de los derechos de todas las personas trabajadoras”.
Referente regional
Este avance posiciona al sector azucarero costarricense como referente regional en sostenibilidad, transparencia y respeto a los derechos humanos, fortaleciendo su competitividad en mercados internacionales cada vez más exigentes en materia social y ambiental.
Así mismo, abre oportunidades para compartir aprendizajes y herramientas con otros sectores agroindustriales y con sectores azucareros de América Latina, contribuyendo al desarrollo de cadenas de suministro más responsables en la región.
