
Ante la confirmación de casos en 2026 y el repunte regional de la enfermedad, especialistas advierten que el sarampión sigue siendo altamente contagioso y prevenible, y destacan el rol clave del regente farmacéutico como primer punto de orientación sanitaria.
El sarampión, una enfermedad que Costa Rica había logrado mantener sin transmisión endémica durante décadas, vuelve a generar preocupación tras la confirmación de nuevos casos en 2026 y el aumento sostenido de contagios en la región de las Américas. Este escenario ha encendido las alertas sanitarias y reabre el debate sobre la importancia de mantener coberturas de vacunación óptimas en toda la población.
Ante esta situación, el Colegio de Farmacéuticos de Costa Rica (COLFAR) hace un llamado urgente a la ciudadanía a no bajar la guardia, revisar sus esquemas de vacunación y actuar de manera responsable ante cualquier sospecha de la enfermedad, recordando que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar brotes.
“El sarampión no es una enfermedad del pasado. Es una amenaza vigente que reaparece cuando se relajan las medidas de prevención, especialmente la vacunación. Hoy más que nunca, necesitamos una población informada y consciente de su rol en la protección colectiva”, señaló la Dra. Aura Gabriela Jara, presidenta del Colegio de Farmacéuticos.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por el aire mediante gotas respiratorias al toser o estornudar, e incluso puede permanecer activo en el ambiente hasta por dos horas. Su capacidad de propagación es una de las más elevadas entre las enfermedades infecciosas, lo que facilita su rápida diseminación en entornos familiares, educativos y comunitarios.
Los síntomas iniciales incluyen fiebre alta, tos persistente, secreción nasal, ojos rojos y llorosos, así como la aparición de pequeñas manchas blancas en la boca. Posteriormente, se desarrolla una erupción cutánea que inicia en el rostro y se extiende al resto del cuerpo, lo que suele marcar una fase más avanzada de la enfermedad.
En poblaciones vulnerables, especialmente en niños no vacunados, el sarampión puede derivar en complicaciones graves como neumonía, encefalitis, diarreas severas, problemas de coagulación, ceguera e incluso la muerte. Por ello, las autoridades sanitarias insisten en la importancia de la detección temprana y la atención oportuna.
En este contexto, el COLFAR enfatiza que la vacunación contra sarampión, rubéola y paperas (SRP) es segura, gratuita y altamente efectiva, alcanzando cerca de un 97% de protección con dos dosis. Mantener esquemas completos no solo protege a nivel individual, sino que también reduce significativamente el riesgo de transmisión comunitaria.
“El sarampión no se combate con improvisación, se previene con vacunación. Cada esquema incompleto es una oportunidad para que el virus avance. Vacunarse no es solo protegerse, es proteger a toda la comunidad”, enfatizó la Dra. Jara, quien además también es farmacéutica.
En medio de este panorama, el rol del regente farmacéutico cobra una relevancia estratégica, al ser uno de los primeros puntos de contacto de la población con el sistema de salud. Desde las farmacias, estos profesionales orientan sobre síntomas, promueven la vacunación, desaconsejan la automedicación inapropiada y refieren oportunamente a los servicios de salud, contribuyendo activamente a la contención de posibles brotes.
Finalmente, el Colegio de Farmacéuticos hace un llamado claro a la población a informarse por fuentes oficiales, verificar sus esquemas de vacunación y actuar con responsabilidad en el entorno familiar y comunitario.
El sarampión avanza rápido, pero la información y la vacunación pueden ir más rápido aún. Hoy más que nunca, proteger la salud es una responsabilidad compartida”.
