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Foto: “Dry tropical forest - bosque tropical seco; Yoro, Honduras” por Lon&Queta, CC BY-NC-SA 2.0

Prefiero los bosques

El pasado 22 de abril tuvo lugar la conmemoración del Día Internacional de la Madre Tierra, cuyos orígenes se ubican en la década de los 70 en los Estados Unidos, bajo una iniciativa que agrupó a estudiantes, comunidad científica y liderazgo político; posteriormente, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció esta fecha dentro del calendario internacional, mediante la Resolución A/RES/63/278 del año 2009.

Esta fecha debería invitar a la reflexión y a la acción de todos los sectores de la sociedad costarricense y de las autoridades estatales y particularmente aquellas instituciones que operan en el marco de la gobernanza ambiental.

Distintos motivos deberían ser suficientes para atender este llamado con una actitud constructiva, propositiva y reflexiva, empezando por el simple hecho de que, si el planeta colapsa nosotros también, la solidaridad con las futuras generaciones es otro buen motivo, lo que en el derecho ambiental ha sido definido como el principio de equidad intergeneracional; o por el simple hecho de que el planeta nos da aire, agua, suelo para el alimento y otras condiciones para vivir.

Según la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos (NASA, por sus siglas en inglés), la temperatura anual del planeta viene en aumento desde 1980. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos y la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas, confirman esa tendencia; esta última también ha confirmado que el 2024 ha sido el año más caluroso desde que tiene registro; y que el período entre 2015 y 2024 muestra una acentuada tendencia hacia el calentamiento.

Asimismo, la organización Berkeley Earth, especializada en medición de la temperatura planetaria en su informe anual de 2025, reporta que las temperaturas del año pasado, solamente fueron superadas en 2023 y 2024.

Los bosques

Desde hace décadas, la comunidad científica ha definido que distintos ecosistemas actúan como sumideros naturales de carbono, contrarrestando así los efectos del Cambio Climático entre estos, los bosques, los humedales, los manglares y los océanos.

De los ecosistemas antes mencionados, quisiera referirme a los bosques, dada la notoriedad que han tomado recientemente en el debate público a raíz del caso de Playa Panamá. Aunque bien podríamos referirnos a los severos daños que están sufriendo los humedales y manglares del país, tanto por omisión de las autoridades, como por actividades delictivas.

Volviendo a los bosques, el Acuerdo de París (2015), ratificado por Costa Rica mediante la Ley 9405 de 2016, reconoce en su artículo 5 que los bosques son sumideros de carbono.

El Informe El Estado de los Bosques (2024) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) también plantea la relación entre bosques y Cambio Climático, al señalar:

El aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) ha provocado cambios rápidos y generalizados en la atmósfera, los océanos, la criosfera y la biosfera; la temperatura mundial de la superficie terrestre en 2011-2020 fue 1,1 °C superior a las temperaturas de 1850-1900".

El mismo informe señala que el Cambio Climático está provocando “que los bosques sean más vulnerables a factores de estrés abióticos y bióticos como incendios forestales y plagas”.

La situación antes descrita permite observar una doble vía de la relación entre bosques y Cambio Climático, por una parte, los primeros ayudan a contrarrestar los efectos del segundo; y por la otra los impactos del segundo debilitan a los primeros. Es por esa sencilla razón que la tala de bosques nos afecta en doble vía, al debilitar nuestros escudos naturales contra el Cambio Climático.

En noviembre 2022, el MINAE presentó el Mapa de Bosques y otras tierras del país, el estudio fue realizado en el año 2021 con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el Instituto de Investigación y Servicios Forestales (INISEFOR) de la Universidad Nacional, entre otros. Según el estudio, fueron definidos seis tipos de bosques, incluyendo los bosques deciduos.

Los bosques deciduos o bosques secos representan aproximadamente el 4% de los bosques de Costa Rica. Tanto la Política Nacional de Biodiversidad 2015-2030 como la Estrategia Nacional de Biodiversidad 2016-2025 , ambas destacan la fragilidad y escasez de estos bosques. Más recientemente, durante el actual gobierno, el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (FONAFIFO) en el proyecto Restauración y conservación de áreas de bosque seco en el Pacífico Norte de Costa Rica (2024) también reconoce la fragilidad de estos ecosistemas:

El Bosque Seco Tropical tiene una diversidad de flora y fauna diferenciada, la cual está adaptada a condiciones climáticas difíciles. Sin embargo, son áreas que históricamente han tenido una alta presión social, que ha ocasionado una transformación de uso del suelo a zonas de cultivo, ganadería y centros poblacionales, provocando una alta fragmentación y una escasa presencia de relictos de bosque.

La autorización para talar 748 árboles en Playa Panamá no se compensa automáticamente con la siembra de 5000 árboles, como temerariamente ha manifestado el presidente saliente. No es una operación de suma y resta, los procesos naturales y regenerativos para sustituir un bosque no son de hoy para mañana, toman décadas; los supuestos 5000 árboles nuevos no tendrían la madurez o crecimiento para albergar un ecosistema. Es mejor conservar que “compensar”.

En todo caso, es a los jueces a quienes les corresponde determinar si existe o no un bosque en Playa Panamá, aunque toda la evidencia sugiere su existencia. El escarnio contra la Sala Constitucional y las medias verdades no son de recibo, ni siquiera en el marco del Día Internacional de la Madre Tierra hubo un poco de decoro.

Comparto la preocupación de quienes consideran que debe garantizarse la seguridad jurídica. Justamente, por eso, es que las leyes ambientales y el derecho constitucional a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado no deben ser solo letra en un papel.

Por cierto, el plan de gobierno del partido que ganó las elecciones, no incluye ni una sola mención a bosques, manglares o humedales; e incluye solo cuatro referencias imprecisas sobre ecosistemas. Así estamos.